31 may. 2014

LA GOTIA AMENAZA SUSTITUIR A LA ROMANIA. EURICO.

La repetida renovación de alianzas con el Imperio no va a impedir que los visigodos sigan ambicionando las regiones del sur de Francia que daban al Mediterráneo. Turismundo había intentado extenderse en dos direcciones, norte y sur, para lo cual llevó a cabo una campaña contra Orleans, donde Roma había asentado a una facción del pueblo alano, con ánimo de franquear el Loira. Luego, en el sur, sitió la ciudad de Arles, pero levantó el cerco tras recibir de Roma una importante suma. Los intentos fueron continuados por parte de Teodorico II, que tuvo cercada a la ciudad desde el año 457 al 459, en que el emperador Mayoriano le obligó a levantarlo. Más éxito tuvo en la Narborense, de la que se apoderó en el año 462 aprovechando las luchas internas que dividían al Imperio. Agripino, que gobernaba la ciudad en nombre del emperador Severo, la entregó al ejército visigodo para no caer en manos de Egidio, que era de la parcialidad de Mayoriano. El rey godo la recibió en provecho propio y anexionó toda la región a su reino. En vano Egidio intentará la revancha. Su victoria sobre los godos en Orleans (463) servirá únicamente para cortar la expansión de éstos hacia el norte. Su orientación hacia el sur, que les llevaría a instalarse en Hispania, quedaba con esto decidida.
Con Eurico (466-468), los visigodos conquistaron además la Aquitania Primera, apoderándose de la ciudad de Tours. Clermont-Ferrand, capital de la Auvernia, fue también sitiada; y a pesar de la heroica defensa organizada por su obispo, Sidonio Apolinar, cayó finalmente en sus manos, siendo éste hecho prisionero. Y en el 477, cuando hacía ya un año que el hérulo Odoacro había destronado al último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo, Eurico se apoderaba de Arlés y Marsella, con lo que los visigodos se hacían dueños de toda la Provenza. Un vasto Imperio se extendía desde Burdeos a los Alpes y desde el Loira a los Pirineos, penetrando por la Península Ibérica hasta Pamplona y Zaragoza. De momento parecía como si un nuevo Imperio, la Gotia, fuera a sustituir en Occidente a la Romania. Favorecían esta posibilidad algunas circunstancias que reflejaban bien a las claras la desintegración política de este sector del Imperio. En el norte de las Galias un romano, Siagrio, hijo de Egidio, intentaba crear un estado galorromano independiente. La multiplicación de nuevos estados favorecía la aparición de una nueva potencia hegemónica, y ésta parecía que iban a ser los visigodos, quienes además contaban con el apoyo de un sector de la nobleza romana que alentaba a Eurico, como Orvando, prefecto del Pretorio, o Seronato, que le ayudaba económicamente interviniendo a su favor en la recaudación de impuestos. Pero sobre todo parecía favorecerlo la independencia política de Eurico frente al Imperio y la inmediata desaparición de éste.

2 comentarios:

B. Miosi dijo...

¡Vaya historia la de España, amigo! hay para sacar unas cuantas novelas, y ahora es que falta!

Besos!
Blanca

FRANCISCO GIJON dijo...

Hola Blanca,

Esto no ha hecho más que empezar... je je je
Ya verás, ya...
Gracias por pasarte