8 dic. 2016

CONTINÚA EL ESPÍRITU CRÍTICO EN LAS CIENCIAS

La química es más costos y complicada que la botánica, y por ello se difunde con más dificultad.  En 1775 aún no se cuenta en España con libros fundamentales de química.  La Sociedad Esconómica Vascongada protege estos estudios.  Ignacio de Závalo prepara el acero "colado y cementado", de tan buena calidad como el inglés; los hermanos Elhúyar descubren el wolframio y, también en el País Vasco, Chabaneau purifica el platino, hazaña vital en la época y que traía de cabeza a todos los químicos europeos.  Tanto Juan José Elhúyar, estudioso en el extranjero, utilitarista, científico y maestre de la masonería como el sabio materialista Chabaneau, alcanzan enorme fama en Europa.
Hacia 1785 viene el químico francés Luois Proust, recomendado por Lavoisier, a explicar química a España.  Estuvo varios años en Segovia y Madrid y, aunque se le ha achacado que sus resultados no fueron positivos y resultaron caros, su docencia e investigación marcaron influencia.
Antonio Martí, Andrés Manuel del Río, Tejada y Collantes, Jerónimo Mas y otros desarrollan los estudios, divulgan los conocimientos y poseen laboratorios.  Lavoisier, en resumen, es adoptado en España, con lo que se superaba la antigua teoría del flogisto de Stahl.
Muchísimo antes se leía y traducía "El Espectáculo de la Naturaleza", de Noel Antoine Pluche, y el ensayo sobre la electricidad de los cuerpos, de Juan Antonio Nollet, obras famosas en Francia y que se engulleron en España, alcanzando grandes tiradas, pese a su volumen.  A partir de la segunda mitad del siglo XVIII estos autores serán superados.  La "Historia Natural", de Buffon, comienza a circular solapadamente en España.  Un extracto de esta obra se enseña abiertamente en el seminario de Vergara.  La famosa "Enciclopedia" francesa, resumen de la ciencia y de la técnica y sus adelantos en el extranjero, hubiera sido básica para llenar el vacío que las obras de autores aislados no llenaban.  Pero la Inquisición la prohibió en 1759.  Pese a todo, algunas instituciones públicas de Barcelona, Madrid y País Vasco la adquirieron.
En 1775 se traducía una "Historia del progreso científico", del francés Alexandre Savérien.  En 1780 el gobierno autorizó la circulación y traducción de la "Encyclopédie méthodique", de Panckoncke, de más repercusión para España que la "Enciclopedia" de Diderot.  En el primer volumen, un artículo de Masson, fiel reflejo de las ideas de Montesquieu y Voltaire, atacaba a España, a la ignorancia y a la pereza de sus habitantes, la ineptitud del gobierno, el fanatismo del clero y la credulidad de la Inquisición.  Estos ejemplares, impresos por Antonio de Sancha, causaron revuelo, y las quejas fueron presentadas por Floridablanca y Aranda.  Y a la pregunta de Masson: "¿Qué se le debe a España?", aparecieron las célebres refutaciones del botánico Antonio Cavanilles, de Carlo Denina y de Juan Pablo Forner, quien cartó las tintas en su "Oración apologética por la España y su mérito literario"; no se contentó con panegirizar a España, sino que atacó abiertamente a Descartes, Rousseau, Voltaire, Newton y a todos los adelantos científicos modernos.  La polémica se enzarzó al salir al paso "El Censor" y otras publicaciones admiradoras de la nación esañola, pero recriminando a Forner.
Lo dice muy bien Richard Herr cuando comenta que la pregunta de Masson no sólo dilucidó la diferencia entre el campo progresista y el conservador dentro del país, sino que además puso una cuña entre los campos progresivos de Francia y España.  Fue el incidente más fecundo de la historia de la Ilustración española antes de 1789.
El panorama se completa con la venida de científicos extranjeros a España para dirigir proyectos.  Eran protegidos por Fernando VI y Carlos III.  Se conceden becas a jóvenes científicos españoles para estudiar en el extranjero o para que fueran a realizar investigaciones astronómicas o en ciencias naturales en América.  Se organizan conferencias; surgen jardines botánicos, gabinetes de Historia Natural, enriquecidos por compras de colecciones particulares; se fundan nuevas escuelas de medicina; hay campañas para generalizar la vacuna contra la viruela, pese a la oposición de la masa y de los sectores conservadores del clero.  Las ciencias son cantadas por los poetas; se canta a la naturaleza, a los ríos, a la física, a la geometría, a los astros...
El espíritu, interés y difusión de las ciencias nuevas cala también en la prensa.  El "Diario de Madrid", "El Correo de Madrid" y otros periódicos publican docenas de artículos sobre física y otros adelantos científicos y técnicos.  Incluso hay publicaciones dedicadas a divulgar los progresos extranjeros en el campo de las ciencias, la agricultura, comercio, artes y oficios.  "El Censor" difundiría a Pluche, Descartes y Newton.  Se publican cartas de Benjamín Franklin y artículos celebrando al inventor del pararrayos.  En la última década del siglo, la Historia Natural y la física seducen cada vez más a los españoles.  Por suerte, como dice Cadalso, la física moderna ya no es un juego de títeres ni sus instrumentos un juguete para niños, como querían algunos escolásticos.  La batalla por la ciencia moderna estaba ganada en España.

6 dic. 2016

LA BOTÁNICA ENTRA EN ESPAÑA

En el año 1751 llega a Madrid el botánico Loeffling, discípulo predilecto de Linneo.  Ambos animan a los botánicos españoles y les prometen fama mundial.  Y así fue, como lo demuestran los eminentes José Minnart, José Ortega, José Quer y Cristóbal Vélez.  Pero tanto Quer como Gascó y el Barbadiño siguen todavía los métodos del también gran botánico Tournefort.  En 1767 aparecen los "Principios de Botánica", de Barnades.  Tiene un discípulo de talla en José Celestino Mutis, quien estudiará la flora americana con apasionada atención.  Dejará un herbario de 7.000 dibujos coloreados; era amigo de Humboldt, y el propio Linneo tendrá para él palabras muy elogiosas.  Casimiro Gómez Ortega estudia en el extranjero, traduce libros científicos y estudios de agricultura, montes y bosques; difunde las doctrinas de Linneo en España y, junto con otro sabio, Antonio Palau, publica un Curso Elemental de Botánica.  El propio Palau traduce al castellano y prologa las obras de Linneo.  La botánica avanza por cauces científicos y tanto Palau como José Pavón, Zea y Cavanilles superan al sueco Linneo.  Cavanilles estudia en Francia y sigue los métodos del revolucionario Jussieu y de otros sabios europeos.  De la clasificación se ha pasado a la idea de serie, y los españoles están en la brecha, como lo demuestran los citados nombres, a los que se sumarían los de Ignacio de Asso, Rojas Clemente, Hipólito Ruiz, Née.  Extienden todos ellos la ciencia botánica al Nuevo Mundo, y el mismo Humboldt dirá de Carlos III:

"Ningún gobierno europeo habrá hecho tan considerables gastos como el de España para adelantar en el conocimiento de la flora."

Surgen jardines botánicos, como el famoso de Carlos III, en Madrid.  Y otros en Valencia, Barcelona y País Vasco.

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

1 dic. 2016

LAS CIENCIAS Y EL ESPÍRITU CRÍTICO

El padre Feijoo sería la mejor introducción a todo esto, ya que durante toda su vida predicó la experimentación de las ciencias y el espíritu crítico.  Por ello podemos hablar de Feijoo o la derrota de la autoridad y el triunfo de la observación.
Algunos médicos siguieron los pasos del benedictino.  Comienzan a leer tratados extranjeros sobre medicina; dudan de los intocables santones Hipócrates y Galeno; rechazan las enseñanzas magistrales de las aulas y se lanzan a la búsqueda de las experimentaciones.
Tempranamente, el médico Gazola obtiene un enorme éxito en España con su obra "El mundo engañado de los falsos médicos".  A veces se muestra estrafalario, pero la línea medular de su obra es una enérgica protesta contra la autoridad.  Reclama métodos nuevos para los futuros médicos: buena filosofía, matemáticas, química, anatomía, botánica, diagnóstica, dietética, higiástica, semiótica, fisiología; recomienda el uso del microscopio y, sobre todo, la observación atenta y personal del paciente.  Es partidario decidido de la experiencia y, como el padre Feijoo, entusiasta admirador de Bacon.
En 1752, Vicente Pérez publica un libro pintoresco en el que decía curar todas las enfermedades por medio del agua.  Francisco Suárez, pese al desconocimiento de su profesión, también invoca la razón y la experiencia. Solano de Luque, médico famoso en Europa, presenta métodos nuevos; aboga por el experimentalismo, critica los ergotismos escolásticos y llega a afirmar que ningún enfermo se cura con lo que traen los libros.  Alsinet es otro médico experimentalista que combate, con fortuna, fiebres por medio de la quina; además de médico sagaz y observador, es también un químico.  Martín Martínez es un innovador en el campo de la disección y de la anatomía y firme partidario de un "escepticismo positivo" en la ciencia médica.
Estos y otros nombres revelan un fermento de la ciencia y una liberación de las antiguas tradiciones.  Andrés Piquer puede que sea el más famoso.  Gloria de la universidad valenciana, es un hombre culto, escritor fecundo y de un pensamiento sólido y progresivo.  Uno de sus grandes méritos es el de formular las reglas de la experimentación.  Asiste, prueba de su fama, a Fernando VI en su última enfermedad.  No sólo destaca en su especialidad: también es un anatómico especializado en la disección de cadáveres.  Traduce a Descartes y aprende a dudar con prudencia al estilo de Feijoo.  Todo lo quiere verificar con la experiencia y se ayuda del microscopio y del telescopio para, repitiendo cientos de exper.imentos, quedarse con la racional y cierta experiencia.
Son los escolásticos los que atacan y desprecian la ciencia moderna, tachado incluso de herejes a sus seguidores.  Pero algunos, partidarios acérrimos de la ciencia experimental, y no muy conciliadores, contestarán compilando a los buenos autores extranjeros y a veces con algún panfleto como aquel dedicado:

"al vetustísimo, calvísimo, arrugadísimo, tremulísimo, carcuesísimmo, carriquísimo, gongosísimo y evaporadísimo señor, el señor don Aristóteles de Estagira, príncipe de los Perípatos, margrave de Antiperistasis, duque de las Formas sustanciales, conde de Antipatías, marqués de Accidentes, barón de las Algarabías, vizconde de los Plenistas, señor de los lugares de Tembleque, Potrilea y Villavieja, capitán general de los flatulentos ejércitos de las cualidades ocultas, y alcalde mayor perpetuo de su praeadamítico mundo".

Así se expresaban el conde de Peñaflorida y sus amigos Narros y Altuna en un panfleto titulado "Los aldeanos críticos".  Se ensañaban con el autor de "Fray Gerundio", hostil a la ciencia moderna.

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

23 nov. 2016

EL FERMENTO DE LA MINORÍA (II)

La formación intelectual de los grupos dirigentes no la reciben en la universidad, sino pese a ella y contra ella.  Son conscientes de algo muy real, lo que supone unas categorías mentales muy lúcidas: Si me descuído, me forman...
Son, pues, autodidactos.  Ya hemos dicho que la Inquisición les ataca, pese a comulgar con una religión auténticamente cristiana.  Tenemos que hacer excepciones, pues lo mismo que en otros campos, hay ilustrados con ideas muy distintas y, por supuesto, algunos ateos.
Un ramillete de hombres al vuelo: Campomanes, Floridablanca, Cabarrús, Aranda, Cadalso, Meléndez Valdés, Azara, Jovellanos, Capmany, Asso, Olavide, Piquer, Mutis, Mayans, Jorge Juan y otras docenas que veremos destacar en sus respectivos campos.  Pero no sólo existen estas distinguidas minorías.  Es interesante buscar a esos desconocidos ilustrados obreros, curas y burgueses.
Nos encontramos con varios trabajadores deseosos de mejorar los métodos de producción en la artesanía, en los trabajos de imprenta, en la confección de piezas útiles e inventos; labradores que renuevan los métodos de cultivo de sus campos; miembros del pueblo reunidos para hablar sobre el progreso.
Son docenas a los que les da por las ciencias de la naturaleza, la física, la química, la mineralogía, etc.  Los viajeros que circulan por las Españas describen a hombres de buen gusto, cultos, con librerías actualizadas; son grupos pequeños de hombres modestos desparramados por la geografía del país.  Tendríamos que señalar a un grupito de obispos ilustrados, economistas, bienhechores.  Este alto clero quiere una iglesia cristiana, se opone a los jesuitas y adopta una postura nacional.
Las Sociedades Económicas de Amigos del País toman parte activa, con sus numerosos miembros, en la lucha contra la reacción.  Idénticos aires de reforma y adopción de métodos científicos se encuntran en varios miembros de las universidades, principalmente de Salamanca y Alcalá.  Reclaman mejores maestros, mejores libros, mejores métodos.  Constatamos unos individuos y unas instituciones vivas, dispuestas a usar el "cuchillo anatómico" contra tanta enfermedad rutinaria.

21 nov. 2016

EL FERMENTO DE LA MINORÍA

Unos pocos miembros mal distribuidos.  Eso es la minoría.  Lo dice uno de los ilustrados: "Somos una compañía de prusianos contra un ejército de lapones".  De cada cien personas, solo una o dos leen para instruirse.  ¿Cómo se podía describir a esta minoría ilustrada?  Lo primero, estas personas no admiten las cosas por simple autoridad.  Lo demuestran en todos los campos.  Están al tando de los debates europeos sobre la monarquía y gobierno de los pueblos; saben lo que significa despotismo ilustrado y democracia e intentan calar su contenido.  Prefieren estos hombres la nueva física experimental a la vieja física de Aristóteles y aceptan los métodos y resultados de innovadores en este campo, como Nollet, Chabaneau, Lavoisier, etc.  Reciben con entusiasmo el programa botánico de Linneo y se afanan por crear  colecciones y gabinetes de Historia Natural.  Estos ilustrados españoles son celosamente regalistas y no pueden consentir que el clero ponga al Papa por encima de las leyes españolas.  Respecto a la religión, rehúyen todo formalismo, comulgando con la religión eficiente y no obstaculizadora de la libertad.  En la literatura, abrazan las tres unidades y los dramas burgueses, desdeñando las desordenadas comedias; similar es su postura al susstituir el intrincado barroco por la desnudez neoclásica.  Sus vidas, sus charlas, sus escritos nos los demuestran partidarios de la comodidad y sencillez en las viviendas, en los vestidos, en las etiquetas y en cualquier manifestación de su forma de vida.  Son educados, corteses; respetan al cuerpo y lo cuidan con limpieza.
No rehúyen la tradición española, pero saben muy bien que la España del siglo XVIII no es la del XVI.  Admiran el Siglo de Oro en sus ricas manifestaciones, pero saben, en estos momentos, que los focos civilizadores dan luz desde París y Londres.  Admiran al extranjero, pero sin caer en las inconsciencias y extravagancias de los usos y costumbres foráneos.  Esta minoría selecta sopesa, razona y adopta en consecuencia.  Conocen la Enciclopedia y a Voltaire, admiran a Rousseau y otras ideas y doctrinas advertidas, pro saben que esto a España no le va, y sólo toman para España lo que se adecua a las condiciones materiales y a la graduación intelectual del país.  Jovellanos, por ejemplo, lee todo lo extranjero, pero a la hora de aplicar a España sus lecturas, ¡qué prudencia!  Además estaba laInquisición...

20 nov. 2016

FUNCIONARIOS, MILITARES E INSTITUCIONES DURANTE LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA

Las sátiras de Larra sobre los petrificados funcionarios hubieran podido aparecer unos años antes.  Al "Vuelva usted mañana" hubieran contestado con inmovilidad y rutina.  Son holgazanes y forman casta.  Meten a sus hijos en su profesión, que la consideran más pingüe y descansada que el trabajo mecánico.  Así, claro está, aumenta este funcionariado desclasado.  Los decretos se olvidan por ignorancia o por malicia; los hombres inteligentes se ven ahogados por la tradición y la obstinación en no admitir novedades.
Cadalso se burla de los militares.  ¿Qué hacen los jóvenes militares en las guarniciones?:

"El tal bosteza cuatro o cinco veces solo en su cuarto, y se viste para salir a bostezar otras cuatro o cinco veces en la plaza con otros tales."

Y sigue Cadalso cediendo la palabra al subordinado:

"Mi capitán, de los treinta caballos de la compañía, tres han estercolado tan blando, que nos da mucho que sentir...  De los cuarenta soldados, dos han sacado la espada sobre cuál es más alta, si la Giralda de Sevilla o el campanario de Santa Cruz.  Son muchachos, han quedado amigos.  Otros dos se han dado de estacadas sobre cuál vale más, si la Virgen de las Angustias de Granada o la Virgen del Pilar de Zaragoza."

Y Sarrailh comenta lo mucho que destestan los militares a los civiles; los militares buscan duelos por menos de nada, son camorristas y quebrantadores continuos de la jurisdicción ordinaria´.  Cabarrús, como buen economista, propone se les emplee en trabajos de utilidad.
Los gremios siguen aferrados al pasado y son celosos de sus privilegios.  Chocan, claro está, con las Sociedades Económicas de Amigos del País y con todo aquel que quiere trabajar libremente.  Son los patriotas adheridos al "glorioso pasado", que se quejan con su típica frase: "No convenía se hiciese novedad".
Las universidades ahogan los intentos de audacia, la libertad de juicio y la curiosidad intelectual.  Torres Villarroel califica a estos catedráticos colegas suyos, de hombres graves, tristes, doctos, pedantes, encadenados por la escolástica y hostiles a toda reforma.  Sólo se preocupan del medro personal por medio de la ambición, el rencor, la vanidad, la sabiduría loca.  Veneran a ese escolasticismo, entendido como "arte de repetirse sin contradecirse".  Cuando se pide a los juristas de Salamanca que adelanten sus reformas, contestarán.

"Para explicar derecho no necesita ningún doctor de Salamanca valerse de producciones ajenas."

Fueron célebres las disputas entre canonistas y teólogos de la universidad de Alcalá, por ver quiénes de ellos ocupaban un lugar más importante en el desfgile por la ciudad la víspera de la fiesta de concesión de los grados.
En cuanto al estado de la medicina y otras ciencias se verá más adelante.  Baste decir que seguían apegadas a la tradición y a la credulidad.  Seguían, en gran parte, los médicos recetando "media sangría a una mujer preñada padeciendo terciarias", como el galeno Malagón.  El oficial, noble, canónigo, obispo, fraile, campesino, artesano permanecen, pues, sumisos al principio de autoridad.

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

18 nov. 2016

LA ILUSTRACIÓN EN LAS CIUDADES

Contamos 40 ciudades de más de 10.000 habitantes, además de otras ciudades, villas y aldeas más modestas, en número de 4.000.  Muchas de estas ciudades o pueblos grandes son, esencialmente, gruesas aldeas pobladas de labradores, quienes, en muchas ocaiones, viven lejos de donde trabajan.
En las ciudades se juntan nobles, burgueses, obreros, mendigos y vagabundos; masa ignorante y gente instruida.  Al lado de los nobles absentistas, refugiados en los "cementerios de las capitales", tenemos a la masa de peones y trabajadores, mendigos y vagos.  La situación de los trabajadores urbanos no es precisamente envidiable; gozan de sueldos ínfimos; a veces se elevan algo, pero siempre por debajo de los precios (y en esto la España del siglo XVIII se parece sorprendentemente a la de lo que llevamos del siglo XXI, cosa que sin duda hemos de agradecerle a nuestra actual aristocracia política como nuestros antepasados le debieron la misma gratitud a los equivalentes de su época).  Ya dijimos que Barcelona gozaba de salarios más altos que Madrid.
Las jornadas de trabajo, sorprendentemente, no son agotadoras, pese a haber algunas de doce o catorce horas.  Pero hay una gran masa que entra dentro de las 35-40 horas semanales.  Al igual que los pobladores del medio rural, los ciudadanos de clase baja son analfabetos.  No obstante, se realizan logros, debido, sobre todo, a la honda preocupación de los ilustrados por el problema pedagógico.
Artesanos, tenderos y empleados también comulgan con la ignorancia y llevan una existencia con distracciones vulgares (bebida, juego, toros...).  La noción y el deseo de progreso brillan por su ausencia.
Mendigos y vagabundos constituyen una auténtica plaga, por no hablar de los rateros y ladrones. Se toman diversas medidas contra ellos, pero en vano.  Es ya algo familiar y los desórdenes y crímenes son continuos y quedan impunes.  

17 nov. 2016

LA SITUACIÓN DEL MEDIO RURAL DURANTE LA ILUSTRACIÓN (II)

Hay minorías que saben leer y escribir, pero la mayoría no entienden lo que leen.  Los esfuerzos de las sociedades y las escuelas para instruir a los campesinos y a sus hijos chocan contra este analfabetismo.  Todo ello engendra una miseria espiritual y unas creencias en lo maravilloso que hace, si cabe, más trágico su destino.  Se nota la absoluta carencia de enseñanza elemental: faltan escuelas, maestros, planes, libros... La educación es nula, arbitraria e incoherente.  Los métodos didácticos, donde los hay, son duros.
Jovellanos pide una enseñanza primaria para los labradores, y razona su utilidad; pero reconoce la incapacidad de los maestros.  Por lo demás, los analfabetos se dedican exclusivamente a ganarse la vida.  Se lee poco, y los libros, además de escasos, son malos.  Al pueblo le gustan los romances de guapezas, vidas mal forjadas, forajicos y ladrones, raptos de doncellas, crueles asesinatos, desacatos a templos, milagros supuesos, almas aparecidas y vanas devociones.  Le entusiasman los almanaques y los pronósticos, o lo que es lo mismo, la superstición y el misterio.  La stuación miserable del pueblo acepta supercherías, fe en la magia, todo ello fruto de largos sufrimientos y miseria.
Torres Villarroel, en once años, ganó más de 60.000 reales vendiendo pronósticos.  En Valladolid se creía que una mula de 22 aos daba un cuartillo de leche del sabor de la de burra.  Cerca de Haro (Logroño) eran enemigos del riego, porque decían que el agua de regar endurece y destempla las tierras.  En otras zonas se creía en la degeneración progresiva de la siembra, y en que a fuerza de tiempo el trigo sembrado degeneraba en avena.
Y luego estaban los famosos milagros de Cangas de Tineo (hoy de Narcea), Frómista o el de la beata de Cuenca, una impostora que, patrocinada por algunos religiosos, fue adorada, incensada y sacada en procesión.  Hay casos por cientos.  La gente ayunaba cuando había eclipses; se afirmaba que a veces llovía sangre o que las campanas de las iglesias mandaban sobre el clima.  De esta época salen muchas de las tradiciones y supersticiones que todavia hoy llenan los volúmenes recopilatorios de algunas regiones de las Españas y que han quedado reflejadas en grandes obras de la literatura del siglo XX, desde Álvaro Cunqueiro a Camilo José Cela.

16 nov. 2016

LA SITUACIÓN DEL MEDIO RURAL DURANTE LA ILUSTRACIÓN

En la mayoría de las provincias la vida de los labriegos es miserable.  En los pueblos se respira la pobreza: se come mal y se viste peor.  Los pequeños propietarios, agobiados por los impuestos, son explotados y conforman masas hambrientas en las que se ceban las epidemias.  Los eclesiásticos, comunidades religiosas y ricos propietarios aplastan al campesino, que no puede subsistir.  Y si en alguna ocasión intentan rebelarse contra su situación o se oponen a sus explotadores, se les aplica el máximo rigor, prendiéndoles o enviándoles a trabajos forzados.  Es la interpretación parcialista de la violencia o el "insulto a la humanidad desvalida".
Los 425.000 extremeños abandonados y miserables no se sorprenden ya por nada.  En la latifundista Andalucía la fortuna o la miseria viven cerca.  No sólo los mercenarios, tampoco los arrendatarios viven felices.  Esta situación goyesca, por lo de los "horrores de la miseria", no está confirmada por viajeros extranjeros, llenos de prejuicios frívolos y malintencionados, sino por las fuentes más dignas de crédito y por las personas más serias y enteradas.
Pero no todo es así.  Otra cosa ocurre en parte de Cataluña, Valencia y Aragón, en Asturias, La Rioja y el País Vasco.  Estas gentes conforman una sociedad de propietarios cultivadores, comen más, están alegres y cuentan con una pureza de costumbres que hubieran enternecido al propio Rousseau.  Las fortunas están mejor repartidas en estas zonas; la gente suda la tierra, le saca provecho y trabajan duro.  Asturianos y vascos gozan de fiestas, romerías, peregrinaciones, misas, procesiones, danzas, cantos populares, camaradería y amor a su tierra.  Están poco o nada sometidos a los poderosos, cultivan bien, tienen buenos caminos y casas dignas.
Pero contra la tradición, la rutina y la obstinación chocan los ilustrados.  Los labradores no quieren cambiar de métodos y la mujeres prefieren la rueca al torno de hilar.  El pueblo es así, y a cualquier innovación contesta: "lo hicieron así mis padres".
Se les demuestra, no obstante, que es mejor el arado tirado por los bueyes, pero siguen prefiriendo la laya o la azada..  Son reacios a abonar las tierras; no permiten que se les critique por sembrar a voleo.  Los arrozales que provocan insalubridad siguen cultivándose, pese a las prohibiciones.  Los labradores se resisten a sembrar patatas; los campesinos son tremendamente hostiles a los árboles; piensan que con su sombra nace más hierba, granan poco las mieses y atraen a los pájaros que se comen el grano, que vale más que la paja.   Son muchos los autores contemporáneos que cargan las tintas contra este atraso y obstinación del campesino.  Y lo que dicen de ellos es cierto.  Ahora bien, ¿podían cambiar?, ¿tenían acaso otra alternativa?, ¿no era acaso peor morirse de hambre que permanecer en los arrozales insalubres, salvando, al menos de esta forma, a la familia?  ¿Por qué los nobles y los ricos no comían esas patatas cuyo consumo tanto aconsejaban?  Resultaba demasiado fácil criticar "el peso de la rutina" de unos labradores a quienes no se les habá dado nunca una oportunidad y se les había negado siempre la posibilidad del conocimiento.
Los valencianos se resisten a usar el procedimiento de Vaucanson para trabajar la seda pese a ser un método más barato y productivo.  No obstante, la utilidad y las ventajas delos hilados mecánicos acaban por imponerse.  En muchos pueblos se aprende a hilar el lino, el cáñamo, el algodón y la lana.
Otro problema: los cementerios están albergados dentro de los recintos de las iglesias, siendo un peligro para la salud pública.  Los ilustrados presionan para que se saquen fuera de las ciudades, como en tiempos de los romanos, pero era algo demasiado innovador ahora y la gente lo veía pernicioso.  Se teme el empleo de la vacuna, no se convencen de la utilidad y preferirán morir antes que inocularse, todo ello pese a que Feijoo anmara a ello y las experiencias hechas arrojasen buenos resultados.
La masa rutinaria, pues, se resiste a entrar por las luces en el siglo XVIII.  Estos son los hechos.  A una masa ignorante, inculta y desconocedora de sus derechos que vive en medio de una situación débil se la explota mejor.  Y en el fondo, tanto los ricos como los políticos preferían bueyes que trabajasen antes que hombres pensantes y con criterio propio.

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

15 nov. 2016

ENTRE EL BARROCO Y LA ILUSTRACIÓN

Tal vez, y siendo superficiales, los dos aspectos esenciales del siglo XVIII serían la delicadeza de los palacios y jardines, del nuevo ambiente musical, de Mozart, Versalles y Viena, por un lado; y por otro, el "criticismo" de la ciencia nueva, de la Enciclopedia, de Rousseau, de la "sonrisa demoledora" de Voltaire, de la investigación, de la crítica acerada, de la razón y de la libertad aprendidas en la duda metódica de Descartes y practicadas en la Revolución Francesa.  El padre Feijoo, como coetáneo o como precursor, participa de estas corrientes dieciochescas.  Es conocido en el mundo culto.  Se le escribe de diversos países de Europa y acuden a su celda a pedirle consejo y a oírle leer sus obras.  El benedictino les satisface, porque es un hombre amable, estudioso, abierto a la consulta y a la amistad.  Es un comentador extraordinario, crítico talludo, y el primer ensayista de la literatura española.  Feijoo contempla con desasosiego cómo en el extranjero progresan la física, la antomía, la botánica, la geografía, la historia natural, mientras en España el retraso intelectual es más que patente.  Ataca los trasnochados métodos didácticos y pedagógicos, lamenta que se escriba tan poco de agricultura, defiende el trabajo y la dignidad social de las mujeres.  Lo cierto es que España nunca se incorporó como nación al movimiento enciclopedista, pero tuvo a destacados pensadores aislados, como Feijoo, que participaron del mismo en la distancia.
Y es que, aun aceptando la gran cultura histórica española, los ilustrados españoles advertían la decadencia y el menosprecio por las ciencias, la obediencia a ciegas de autoridades manidas y a menudo discutibles.  De Feijoo es la definición que de sí mismo hace cuando se autoproclama "ciudadano libre de la república de las letras".  
El Siglo de las Luces ha sido generalmente mal conocido y poco estudiado por los historiadores españoles hasta la segunda mitad del siglo XX.  Esto es debido a que era necesario enfocarlo desde distintas perspectivas, atendiendo a las realidades socio-económicas, políticas, culturales y geográficas de todo el territorio nacional.  Haremos a continuación un somero repaso de la sociología de la ilustración para tratar de mejor comprender la trascendencia del periodo en las Españas.

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

14 nov. 2016

EL PADRE FEIJOO

Con la llegada de los Borbones a España surgen grupos partidarios de estar al tanto de lo que ocurre en el extranjero y de seguir de cerca el desarrollo de las actividades intelectuales europeas.  Feijoo se convertirá en el ejemplo característico de divulgador científico, en un lenguaje claro y sencillo; se impuso desterrar supersticiones y errores comunes; desea que prosperen en todos los ambientes el estudio de la físca, anatomía, geografía, historia natural y otras ciencias.  Le anima en todo momento un espíritu fino, progresivo, crítico y experimental; practicará un periodismo científico de altos vuelos.  Este benedictino gallego, catedrático de la universidad de Oviedo, será un monstruo, capaz él solo de sacar a España del atolladero oscurantista en que había caído durante el siglo XVIII.
Fray Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro nace en 1676 en Casdemiro (Ourense).  Hijo de un hidalgo modesto, estudia en Galicia, Asturias y Salamanca.  A los treinta años es catedrático de teología.  Es estudioso infatigable de lo español y de lo extranjero, lee con critero y medita en el retraso material y espiritual del país.  Publica, en nueve volúmenes, su "Teatro Crítico Universal", a los que añade otros cinco volúmenes en sus "Cartas Eruditas".  Sigue en plena accón de polemista, escritor, consejero, hasta 1764, año en que muere.  Su espíritu crítico, desde niño, le convierte en figura señera de los reinados de Felipe V, Fernando VI y, por extensión e influencia, de todo el siglo XVIII.
Sus conocimientos son vastos: literatura, arte, filosofía, ciencias naturales, matemáticas, geografía, historia.  Todo lo enfoca desde el punto de vista crítico y examina con detenimiento la transmisión de los conocimientos antiguos y medievales.  España, según él, está muy bien surtida de teología y de relgión.  Lo que le hace falta ahora son adelantos científicos.  Los ve compatibles con su profundo espíritu religioso.  Por ello, se lanza a criticar a Aristóteles, lo cual no era atentar contra la fe católica, aunque muchos españoles de su época lo creyeran así.  Y Feijoo conoce, admira y divulga a grandes científicos europeos, como Newton o Bacon.  Defendió el método experimental de este protestante inglés contra la escolástica española.  Denuncia la fe exagerada en los santos y los falsos milagros.  Que su información del estado científico europeo era extensa nos lo demuestran el que en sus obras estén citadas unas 500 obras extranjeras, y se queja en este sentido diciendo: "La inmensa tardanza de los libros de Francia me hace mucho daño".
Feijoo es un hombre de fe y un admirador de las figuras intelectuales españolas del pasado.  Sus ideas no son nuevas, pero sí desconocidas, aparte de estar expuestas con un método excéptico y novedoso en España.  De ahí que surjan docenas de controversias en torno a los múltiples temas por él apuntados.  Se le lee y se le discute por su arremetimiento decidido contra creencias mantenidas por personas e instituciones.  Prueban, en parte, su prestigio y popularidad la enorme cantidad de correspondencia, imposible de despachar por él mismo, las numerosas visitas que recibía y el número de ediciones de sus libros.  Antes de 1786, o sea, en muy pocos años, aparecen 15 ediciones del Teatro Crítico Universal y de las Cartas Eruditas.  Hay que tener en cuenta que en esta época era extraño, incluso, el reimprimir un libro, y alguna de estas ediciones alcanzó la inaudita cifra de 3.000 ejemplares.  Por añadidura, se le traduce al italiano, al francés e incluso al inglés.
Sería largo citar a los contemporáneos que hablan de él como una gran autoridad en todo, destripador de errores, fermentador de la utilidad, abridor de la razón, aniquilador de supersticiones, etc.  Es conocido en toda España y el siglo XVIII contrajo con él una deuda impagable.





12 nov. 2016

EL PENSAMIENTO EN LA ÉPOCA DE LA ILUSTRACIÓN (y IV)

La burguesía, transformadora de la sociedad agraria en una floreciente sociedad urbana, industrial y comercial, se desarrollaba, adoptaba el secularismo y era campo abonado al nuevo espíritu intelectual.  De paso, se sacudían de siglos de aburrimiento y de los dictados de la Iglesia, condenadora de la usura.
Faltaba un organismo realizador y responsable del bienestar de los pueblos: era el poder gubernativo de los sobreanos, capaces de llevar a cabo las reformas de sus reinos.  Protegen la investigación científica, reforman la administración, mejoran la agricultura, industria y comercio.  El rey es el primer servidor del Estado. Éstos son los monarcas o déspotas ilustrados, como Federico II de Prusia, Catalina II de Rusia, José II de Austria y otra serie de príncipes.
En España, más acusadamente que en otros países católicos, era difícil hacer reformas económicas, debido a los diezmos que exigía el clero y a sus enormes posesiones.  La Iglesia, monopolizadora de una educación desacreditada, se oponía a la difusión de los conocimientos científicos; el Papa era obstáculo por sus exigentes injerencias en la situación interna del país; en España el peso de la religión católica era enorme.  Los comerciantes y los industriales tenían poca importancia; los nobles permanecían inmovilistas y orgullosos, conservando sus enormes propiedades y tratando de mantener sus ancestrales privilegios.
Sin embargo, España estaba demasiado cerca de Francia para recibir la influencia del concepto laico de la vida y le quedaba la posibilidad de contar con que un déspota ilustrado ocupara su trono y favoreciese el nuevo espíritu.  ¿Qué pasaría?

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

11 nov. 2016

EL PENSAMIENTO EN LA ÉPOCA DE LA ILUSTRACIÓN (III)

Esta filosofía con claro origen en los países protestantes fue asimilada con toda su radicalidad en las naciones católicas durante el Siglo de las Luces.  A la cabeza de estos países receptores está Francia, con su lengua, su espíritu, la vasta organización de su prensa, su alejamiento de la universidad y la sustitución de su influjo por el de los salones; añadidas las injerencias cartesianas y todo un liberalismo religioso, expandirá todas estas luces por España, Italia, Prusia, Austria, Suecia y Rusia.
Voltaire vuelve de Inglaterra entusiasmado por la ciencia de Newton y la filosofía de Locke.  Voltaire se rodea de otros entusiastas, todos conscientes de la importancia de las facultades de la inteligencia humana.  Arremeten contra todas las creencias hasta entonces admitidas, descubriendo leyes de la naturaleza por medio de la razón y de la observación.    Negar la existencia de Dios era el resultado de la explicación de los fenómenos de la naturaleza.  Así se expresan los famosos Condillac, Helvetius, el barón de Holbach y otros.  Estos filósofos se proponen escribir una obra monumental.  Llevan a ella su espíritu sensualista, empírico y demoledor de la tradición admitida.  Escriben la "Enciclopedia", editada por Diderot y D'Alembert.  Al margen, la obra es también una fuente valiosísima de información para el momento.
La felicidad, hemos dicho, es uno de los propósitos de estos hombres.  Como dice Herr, admitir que a causa de un pecado original el hombre estuviera condenado a la depravación, era ir en contra de su empeño por mejorar el destino del género humano sobre la tierra.  El hombre era bueno por naturaleza y además contaba con capacidad para perfeccionarse.
Jean-Jacques Rousseau culpa a la sociedad de corromper los sentimientos bondadosos del hombre.  Se imponía educar a ese hombre alejándolo de las malas influencias y dejándole desarrollarse por medio de la observación y la experiencia, para que conservase su propia bondad y facultades.  Fuera, por tanto, el memorismo con que se aprende en las escuelas de la Iglesia, monopolizadora de la enseñanza.  Fuera, la educacón religiosa.  Sólo en la adolescencia se les podrá enseñar religión... pero la religión natural.
¿Cómo casar todo esto con la Inquisición española y con los reaccionarios escolásticos?  Lo iremos viendo...
En el campo de la ciencia, estos prohombres asestaban duros golpes a la Iglesia.  Aceptaban la teoría de Galileo (la Tierra dando vueltas alrededor del Sol).  Admitían que la Tierra existía desde antes de lo que indica la Biblia, con lo que Buffon triunfaba, pese a tener que haberse retractado ante las autoridades eclesiásticas en 1751 por tal afirmación.
El prestigio del razonamiento escolástico era sustituido por la ciencia experimental, y pese a la obstinación de la iglesia católica, no tuvo más remedio que admitir "la nueva concepción relativa al lugar que ocupa el hombre dentro de la creación".  Sus pretensiones medievales caían por tierra.

10 nov. 2016

EL PENSAMIENTO EN LA ÉPOCA DE LA ILUSTRACIÓN (II)

Las emancipaciones arrancan primero en los países protestantes.  Francis Bacon, el gran admirado del padre Feijoo, arremete contra la escolástica y destrona a Aristóteles.  A partir de ahora, el principio de la sabiduría será la experimentación, el espíritu crítico y la observación directa de la naturaleza.  Esta revolución es coronada por Isaac Newton, quien acepta el método matemático experimental de Galileo y toma los datos de la experiencia como punto de partida del análisis.  Publicaba su trascendental descubrimiento de la ley de la gravedad, con lo que explicaba las posiciones y movimientos de los planetas y satélites en sus órbitas, la caída de los cuerpos a tierra, las mareas, etc...; constituía la más espectacular demostración de la eficacia del método físico-matemático y el símbolo de la ley natural expresada en el lenguaje matemático.  El universo y el mundo quedaban sujetos a las leyes naturales, con lo que las revelaciones y las obras de la antigüedad quedaban postergadas.
Con el tratado de derecho internacional de Hugo Grotius, el derecho natural se emancipaba de lso mandamientos bíblicos y de las doctrinas político-cristianas.  El derecho natural, fundado en el razonamiento y en la naturaleza del hombre, quedaba como una ley de la sociedad humana de valor universal.  Para Hobbes, el derecho natural era "la libertad que posee cada uno de hacer uso de sus facultades naturales, conforme a la razón".  Como los deseos de los hombres chocan - él decía "homo homini lupus", es decir, "un hombre es un lobo para otro hombre"-, la ley natural es insuficiente, y, po lo tanto, hace falta una sociedad, de la que surge el Estado.  Este pacto social lleva a Hobbes a admitir el absolutismo monárquico.
Un paso más lo de John Locke al declarar que los hombres, en su estado natural originario, gozaban de los derechos fundamentales a la vida, la libertad y la propiedad.  Como todos los hombres tienen la misma condición y los mismos derechos, se produce el reconocimiento de igualdad entre todos los individuos y mantienen sus derechos al acordar formar una sociedad.  Surge así el Estado como organismo encargado de gobernar la comunidad y juzgar los atentados individuales a los derechos naturales, que él mismo habrá de respetar.  Con ello queda clara la división de poderes: los ciudadanos legislan y el Estado, careciendo de soberanía doctrinal, dispondrá sólo de la función ejecutiva.
En otro campo, René Descartes separaba la metafísica de la teología escolástica.  Demuestra la fiabilidad de todo, incluyendo la filosofía cristiana.  Luego, apoyándose en la razón, prueba la existencia de Dios y la inmortalidad del alma.  Pero Descartes aun admite que Dios ponía ideas fundamentales en los hombres al nacer, cosa que negaba Locke al poner a los sentidos como única fuente de conocimiento, sentando de esta forma las bases de la crítica moderna.  Baruc Spinoza, fiándose sólo de su razón, eliminaba al Dios juedo-cristiano y creador del universo y lo sustituía por un Dios impersonal, panteísta, identificado con el universo.  El cristianismo era atacado a fondo por otros muchos, como el deísta Collins, el laicista Shaftesbury, y con las obras de Pietro Giannone, Jean Messlier, John Tyndall, Pope, Addison, Swift, etc.  Varios de éstos eran deístas que, al observar las docenas de sectas y religiones existentes, acudieron a una religión natural, primitiva y que no necesitaba de iglesias ni, por supuesto, de subvención por parte del Estado.  Este deísmo, apoyado por la masonería, que había abierto la Gran Logia de Londres en 1717, se expande por todo Occidente.

9 nov. 2016

EL PENSAMIENTO EN LA ÉPOCA DE LA ILUSTRACIÓN (I)

El siglo XVIII es por excelencia la época de la fe en la razón humana.  El pensamiento pretende dominar todas las actividades y marcar nuevos caminos para la economía, estructura social, gobierno, ciencias y religión.
La crítica contra la mentalidad tradicional se abría paso arrolladoramente.  El humanismo renacentista y la Reforma habían debilitado la tradición, y las formas sociales con base en la religiosidad medieval iban a ser barridas.  La Iglesia pierde la autoridad social y es sustiuida por la libertad de conciencia.  Después pierde autoridad política, y los reyes católicos serán primero reyes y luego católicos.
Una fe ciega en el progreso y una tremenda necesidad de reformas fundamentales penetran en las mentes más cultas de todas las naciones.  Así es como llegamos a la época de la Ilustración: aspiración a comprender todas las cosas; secularización a fondo; desvinculación consciente del más allá; proceso espiritual mediante el cual la humanidad superó aquel estado de minoría de edad en que se hallaba por propia culpa, como dice Kant.
La eficacia del método analítico, confirmado espectacularmente por el descubrimiento de la ley de la gravitación universal lleva a los pensadores del siglo XVIII a una generalización del sistema, hasta aplicarlo a todo tipo de problemas.  La pretensión de someter la realidad a examen racional se refleja en los más diversos campos.  Ni siquiera la religiosidad escapa, y la "diosa razón" recibirá culto en este siglo.  Se critica la revelación por confusa y contradictoria; se critican los milagros por oponerse a la ley natural; se combate la superstición por considerarla una forma degenerada de la fe.  La religión queda "dentro de los límites de la pura razón".  En ella sólo cuentan los valores morales que engendra esa religión.
En otro orden de cosas, el hombre ilustrado aspira a la felicidad a través de la satisfación de sus intereses, es decir, el enriquecimiento.  Esta felicidad-riqueza, de grandes repercusiones socio-políticas, se plasma en una serie de valores morales: utilidad, tolerancia, beneficencia.  Pone en entredicho el honor y la imposibilidad de transmitir por herencia una serie de virtudes personales.  Si la institución nobiliaria está en crisis, no lo está menos la Iglesia, cuyos privilegios no responden a ninguna función.  Todo esto prepara la sociedad clasista, basada en la libertad, igualdad y propiedad.  Pero el programa de los ilustrados no llegará hasta sus últimas consecuencias en las reformas.

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

8 nov. 2016

DISGREGACIÓN Y SITUACIÓN PRERREVOLUCIONARIA (II)

Todo encaja en el universalista e ideológico siglo XVIII, del que sale la figura del aventurero, mezcla de patriota, intrigante, comerciante y negociante, que deuna u otra forma trabaja por la liberación del país.  Se ve apoyado por la nodriza de Inglaterra, la que, de rechazo, fermenta en el interior de la América española.
Son lo criollos los capacitados para fundamentar una teoría emancipadora y prerrevolucionaria.  De momento no aspiran a hacerse con el poder político, pero presentan reivindicaciones por la posesión de la tierra o desquites contra los antiguos vencedores.  Estas aspiraciones son numerosas y, tanto desde un punto de vista monopolista como interior, nos dan nombres como Prado, Mendiola, Vicente de Aguilar, Dionisio Contreras, Mariño y Miranda, José Antequera, Fernando Mompó etc...  Se reprime con dureza, lo que provoca un incremento de la tensión.
El indio protesta en varias ocasiones porque se le vejaba y se le sometía a una explotación abusiva.  Nos referimos ya a la mita, por la que tenía que trabajar obligatoriamente en las minas durante parte del año.  También por medo del "repartimiento" se ve obligado y engañado a comprar géneros contra su voluntad y a precios arbitrarios.  Quienes llevan a cabo este sistema son los siniestros corregidores, "diptongos de comerciantes y jueces", como les bautizó un virrey.  Los indios, encajando estas situaciones con trágico silencio, se habían destapado matando a varios corregidores, doctrineros y arrasando algunas misiones.  La represión fue muy dura y acompañada de sobrecarga fiscal y de trabajo.
En esta situación surge el cacique de Tungasuca, José Gabriel Condorcanqui, que se hacía pasar por descendiente de Túpac Amaru, el inca decapitado en Cuzco por el virrey Toledo.  El indio José Gabriel se educó con los jesuitas en Cuzco.  Durante cinco años había estado planificando una sublevación inda.  Odiaba al impopular Arriaga, corregidor de su pueblo natal de tinta.  Le invitó a comer, lo apresó y le ahorcó en la plaza.  El gobierno tomó medidas y envió a 500 soldados, los cuales, mientras dormían en una iglesia, fueron sorprendidos por TúpacAmaru y los rebeldes, quienes prendieron fuego a la iglesia y mataron a todos los que intentaron escapar de las llamas.  La rebelión se expande por el Bajo Perú y llega a Tucumán.  Todo lo llevan a sangre y fuego.  En San Pedro de Bellavista pasan a cuchillo a mil personas.  En Caracota formaron con los asesinados un charco de sangre que llegaba hasta los tobillos de los sublevados.  TúpacAmaru piensa hacerse independiente con la colaboración de los criollos.  Pero fracasa en su intento de apoderarse de Cuzco y poco después es sentenciado a muerte con su mujer y alguno de sus hijos.  Pero la rebelión aún siguió con revanchas terribles a cargo de los hermanos de, hijos y primos del rebelde.
El visitador Areche se ensañó en el castigo repugnante al que sometió a los sublevados.  Túpac Amaru habrá perdido, pero muchos puntos de su programa político fueron atendidos: supresión de los fuertes tributos, abolición de repartimientos forzosos, etc.  Túpac Amaru se convirtió en un símbolo y en el principio de la suma de gravedad que representaba el movimiento indígena.  Dirigido y alentado por los criollos, hubiera sido inextinguible.

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

6 nov. 2016

DISGREGACIÓN Y SITUACIÓN PRERREVOLUCIONARIA

Al lado de la repercusión de las guerras europeas en América, el contrabando fue una grave preocupación de los virreyes, y aunque trataron de suprimirlo, nunca lo consiguieron.  Parte muy activa de la disgregación del Imperio español en América la tuvieron los judíos.  Éstos trabajan y actúan muy bien sobre el sector criollo, siempre celoso, descontento y postergado.  Los judíos habían entrado en América con estos propósitos; simularon su conversión, como lo demuestran numerosos procesos a que les sometió la Inquisición americana.  Con dinero y relaciones exteriores logran lanzar propaganda y apoyar cualquier tipo de sublevación.  Además, las ricas familias judías de Amsterdam, Leyden y Londres envían libros y folletos subversivos que hacen mella en los criollos.  Sobra decir que contaban con el apoyo del propio clero criollo, muy numeroso, y que tras la expulsión de los jesuitas se hace aún más influyente.
La masonería es también una fuerza importante.  En 1726 registramos el permiso de la Gran Logia de Londres para abrir una en Gibraltar. Una año después se crea otra en Madrid, que alcanza rápidamente los 200 miembros. A los siete años Madrid contaba con otras cuatro, entre las que destacaba la de las "Tres Flores de Lis".  En 1748 en Cádiz se cuentan 800 miembros masónicos.  La cifra nos parece exagerada.  Durante el reinado de Carlos III surgen otras en Andalucía, Cataluña y otros lugares.  La corte de Carlos III, simpatizante con la masonería desde su periodo napolitano sigue con su liberalismo sin oponerse a la proliferación de las logias.  En América también se difunde con rapidez y empiezan, a partir de 1751, numerosos procesos contra los masones, como los de Jacques de Lagrange, Ambrosio Sáez Bustamante, Felipe Fabris, etc.  Muchos políticos, militares y eclesiásticos de las guerras de la Independencia estarán empapados de la masonería.
También en este caso el sector criollo es campo abonado para hacer partidarios.  Ya hemos visto que los criollos están casi totalmente desplazados de la administración pública.  Ante este monopolio de los peninsulares, los criollos se dedican a negocios, profesiones liberales y al sacerdocio.  Pero su deseo de autogobernarse va calando y surgen numerosas sublevaciones e intrigas; todo ello dentro del ansia de libertad y del ambiente propicio que les presenta el siglo XVIII.
La expulsión de los jesuitas provoca un aumento del clero criollo.  La supresión de los cabildos redunda en un ansia de libertad; la anarquía y la corrupción; la incapacidad política, moral y económica de las clases dirigentes; las infiltraciones de tipo ideológico; la dinámica internacional exponenciada en la guerra y el contrabando... todo ello motiva insurrecciones, sublevaciones, conjuras, levantamientos e inquietudes sociales y políticas a las que hay que reprimir

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

3 nov. 2016

EXPANSIÓN Y DEFENSA

El ímpetu expansivo, heredero del siglo XVII, continúa en el XVIII, aunque en condiciones muy distintas, y se enmarca en varios puntos.  Durante el reinado de Carlos III llega a México Miguel Gálvez, en apariencia para reformar la Hacienda, pero en realidad como visitador.  Su visita duró siete años (1765-1772).  Para comenar destituyó a varios funcionarios y lanzó duras acusaciones contra sectores de la administración, que fueron aprovechadas por los detractores del sistema colonial español.  Crea las intendencias y reorganiza los impuestos.  Una vez expulsados los jesuitas, alienta las misiones en California, destacando la labor misionera del padre Kino y de fray Junípero Serra.  Gálvez se comporta como un hombre justo, conocedor de la realidad colonial y trabajador infatigable.  Se pacifican las provincias de Baja California y Sonora; se funda el puerto de San Blas y se envía expediciones al río Colorado y Monterrey.  Entra en la órbita española la inmensa geografía de la costa del Pacífico, hasta el grado 60 de latitud Norte, con lo que se frena a rusos e ingleses y se asegura un poco el ya decadente galeón de Manila a la nao de la China que había sido la felicidad de muchos españoles y filipinos.  Esta famosa nao se suprimiría en 1815.
La expansión, aunque a ráfagas, y dentro de los fenómenos internacionales, llega a Luisiana y la Florida.
También el "ansia de inmensidad" se registra en la zona del Río de la Plata, donde friccionan con los ingleses, que mantienen la desembocadura del Plata para el asiento de negros, y con los portugueses, que bajan hacia la colonia de Sacramento.
Durante el siglo XVIII España tendrá que aguantar los ataques navales en sus puntos más estratégicosde las Indias.  Las agresiones a Pensacola, Santiago de Cuba, Trinidad, Jaruca, Bahía Honda, San Juan de Puerto Rico, Santo Domingo, Portobelo, Cartagena de Indias, Paira, Manta, Campeche, Maloinas, Sacramento y Buenos Aires son serios avisos.
Hay necesidad de proteger las costas, y estos núcleos marítimos adquieren aspecto de defensas artilladas.  La decadencia marítima española tendrá repercusiones extraordinarias en el sistema colonial.  Pese a los esfuerzos del marqués de la Ensenada y otros, el potencial marinero español representaba apenas el 7% del inglés (450 embarcaciones frente a 7.000).  Estamos, obviamente, ante el prólogo de la pérdida del Imperio americano.  A esto hay que sumar el corroimiento interior que se evidenciará en continuas insurrecciones.

VISITAAHORA MI PÁGINA WEB

2 nov. 2016

REFORMAS POLÍTICO-ADMINISTRATIVAS EN LAS INDIAS

Las enormes demarcaciones territoriales impedían una política eficaz, y llevar un plan de conjunto al gigantesco continente americano era imposible.  Se imponía un esquema mucho más práctico. Los Borbones y sus ministros lo van a llevar a cabo, pero no sólo determinados por el crecimiento de la población, de la riqueza y por un deseo de controlar mejor las Indias, sino también por limitar la corrupción, el margen de la indisciplina y colaborar a fondo en el progreso.
A los dos virreinatos existentes en Máxico y Perú se le van a añadir el de Nueva Granada y el de Río de la Plata.  El primero no comienza a funcionar hasta 1740, aunque ya existió entre 1719 y 1724; abarcaba desde Quito a Venezuela.  El del Plata fue creado en 1776, y abarcaba Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Santa Cruz de la Sierra y Potosí.
Además se crean cuatro capitanías generales, en Cuba con Florida; en Venezuela, Guatemala y Chile.  En 1776 se crea la Comandancia General de Nueva Vizcaya, al norte de México, con capitanía en Sonora.  También las islas Filipinas constituían, por cierto, una capitanía general.
Se imponen reformas políticas y económicas.  Los marinos Jorge Juan y Antonio de Ulloa denunciaron a Fernando VI los abusos de la administración, y especialmente el de los corregidores.  Durante el reinado de Carlos III se prohíben los privilegios de los corregidores, aboliéndose las encomiendas e implantando las intendencias y otras reformas en las que participan gobernadores eficientes como Croix, Gálvez, Bucarelli, Manso de Velasco, Arnat, Arreondo y otros muchos.  Es la época de "los buenos virreyes", que contribuyen a la mejora económica y cultural de estos países.
En 1782 surgen las intencendias.  Son de imitación militar francesa, pero con un marcado carácter hacendístico.  No obtante, la realidad será que el intendente sustituya en buena parte de sus funciones (hacienda, justicia, policía y guerra) a los virreyes, gobernadores adelantados, audiencias y corregidores.
El proceso de desarrollo de las audiencias durante el siglo XVIII consolida su eficacia.  Nada menos que 14 audiencias funcionan a lo largo del siglo que nos ocupa.  Tamién en 1776 se crean los regentes, elemento intermedio entre las funciones del virrey y del oidor, y en 1787 Carlos III ordenaba crear dos secretarías de Indias, una para Gracia y Justicia y otra para Guerra, Hacienda, Comercio y Navegación.

1 nov. 2016

LA ECONOMÍA AMERICANA DEL XVIII (II)

En líneas generales se puede hablar de un retraso industrial muy similar al de la metrópoli.  Además, la colonización española no crea colonias de explotación en puntos estratégicos de fácil acceso, sino que se interna lo más posible, como puede observarse en el continental México y en las altiplanicies de Colombia, Venezuela, Bolivia y Perú.  Tenemos una industria brotando en el interior y teniendo como principal obstáculo lo desfavorable de las distancias que hay que cubrir, generalmente, con mulas; los centros fabriles están, pues, lejos de los núcleos de exportación e importación.
Un factor muy importante de su retraso es que España y Europa ahogan la industria americana, pequeña productora, incapaz de competir con el industrialismo europeo si no es en materias exóticas.  La carencia de hierro y carbón en estas colonias es otro elemento explicativo de su estancamiento industrial.  Hay que tener en cuenta el exclusivismo peninsular, pese a las medidas liberales de Carlos III; el gobierno español entorpece, a propósito, los intentos de crear colonias obreras y artesanas, sacrificando los territorios americanos a los grupos oligárquicos metropolitanos, quienes dificultan con sus intrigas e influencia política cualquier fomento industrial indiano.
Todo ello provoca un tremendo desequilibrio en la estructura industrial americana y en su balanza comercial.  Pese a todo, en el XVIII los españoles trasladan sus telares a América.  Este trasplante de técnica y producción artesana representa, sin embargo, pequeñas densidades.  Los telares de Querétaro llegan a producir 46.000 arrobas de lana tejida por un valor de 600.000 pesos.  También los misioneros propagan el arte del tejido y la industria sedera.  La producción no llega ni con mucho para el consumo.
Otros objetos industriales se deben a la aplicación del cobre y del estaño, permitiendo la fabricación de instrumentos de bronce: cañones, campanas, verjas, rejas...
Los productos coloniales, en incremento durante el XVIII, permiten la existencia de fabriquines, como los famosos "trapiches" para el azúcar.
La demanda interior de curtidos se ve colmada gracias a la elaboración de abundantes materias primas de México y Argentina.  Lo mismo cabe decir de la fabricación de velas y jabones mediante el sebo o las salazones de carnes.
La industria naval cuenta con los arsenales de El Callao, donde se construyen fragatas de importante tonelaje.  
Altares, adornos y otros artículos de orfebrería nos hablan de industrias de metales preciosos.  Capítulo importante ocupan las Casas de la Moneda, como la de México, capaz de acuñar 30 millones de pesos al año.  La sal también se exporta, pese al consumo que de ella se hace para beneficiar la plata.  La pólvora cuenta con una fabricación, obviamente, muy vigilada.  En relación con la pesca van surgiendo importantes industrias, y nos es conocido el aprovechamiento industrial que se hace de la ballena.

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

31 oct. 2016

LA ECONOMÍA AMERICANA DEL XVIII (I)

Las tendencias económicas en la América hispana del siglo XVIII se centran en torno a la explotación del suelo, el comercio, la industria y la hacienda.  Las realizaciones económicas a que haya lugar deben ser conjugadas entre sí y relacionadas con los diversos grupos sociales que van desde el aristócrata y el eclesiástico hasta el negro y el indio, pasando por el criollo, el burgués y el funcionario.
La producción agrícola en el siglo que nos ocupa se equipara con la producción minera.  El paralelismo de "Indias" con "flujo de plata" es algo por todos bien sabido.  Sin embargo, la apertura de una mina significa el acceso de unos colonos que tienen que dar respuesta a ese lógico consumo de los mineros; aún más, si la mina se agota, los mineros huyen y los colonos siguen pegados a su tierra.  En este seguir a los mineros, los colonos mestizos e indios realizan una obra portentosa de colonización agrícola.
Pero el capital agrícola fue una resultante del sistema social y son los terratenientes los que atraen a mineros, mercaderes y artesanos para que inviertan en las propiedades agrarias.  También la Iglesia y la Corona se interesan por el capital agrario, aunque no sin limitaciones.  Por otra parte, el régimen patriarcalista de los grandes propietarios se complica con la importación de mano de obra negra, ocasionando una convivencia con una mentalidad esclava, dispuesta a volcar el odio que traía consigo o que estaba gestando.  Negros e indios se relacionarán por su calidad de explotadores de la tierra y por su situación de nulo o restringido acceso a la propiedad.
En el siglo XVIII se fusionan la herencia de cultivos indígenas y españoles.
Los productos agrícolas base de la alimentación eran el plátano, la mandioca, el maíz, la patata, oca, batata, ñame, cocomite, trigo, centeno, avena, arroz, hortalizas y frutales.  Destacaremos el papel que jugó el maíz dada la extensión e intensidad de su cultivo.  Una mala cosecha de este cereal provocaba inmediatamente miseria y hambre.  Los granos de siembra arrojaban una producción de 130 a 1.  El trigo constituyó un refuerzo alimenticio que además fomentaba la irrigación, con lo que su cultivo fomentó la creación de redes de canales y acequias.
En lo que respecta al olivo, morera, cáñamo, lino y vid eran muy poco cultivados para evitar los recelos de la metrópoli y el renglón importante que suponía para la economía de la España peninsular su exportación.  Su cultivo, podríamos decir, era más nostálgico que efectivo.
En cuanto a los artículos propiamente coloniales, la caña de azúcar, el algodón, el café, el cacao, la vainilla, el tabaco y el añil alcanzan fuertes porcentajes de producción, siendo objeto de comercio exterior y una sobresaliente fuente de riqueza.  Solamente por el puerto de Veracruz se exportaban 500.000 arrobas de azúcar, reportando un beneficio de 1.500.000 pesos.  
El consumo algodonero de Europa provenía de América, por lo que su cultivo se intensifica sin cesar.  Sólo de Cuba salían 500.000 kilogramos.  El café cubano y de Venezuela se exportaba en enormes cantidades.  El tabaco, monopolizado por el Estado desde 1764, decae en su cultivo, ya que exige permisos de plantación y se obliga a los plantadores a vender la producción al Estado siempre según los precios fijados por el mismo.
La ganadería pasará muy pronto a ser un concepto económico muy importante, reñido con la agricultura, así como una nada desdeñable fuente de riqueza.  En Argentina y México encuentran el medio apto para su expansión.  Sólo en la región del Plata dejaba unos beneficios anuales de cuatro millones de pesos fuertes.  Surgen los tipos del gaucho y el vaquero como figuras importantes en la avanzada hacia espacios vacíos.  Los derivados ganaderos: carne, sebo, cueros y lana, eran un capítulo importante para el consumo interior y para la exportación.
Potosí (Perú) y Zacatecas (México) son los ejes que en la producción minera regulan la estructura del transporte terrestre y marítimo, controlan los centros de población y una fuerte demanda, determinando a su vez el florecimiento de la agricultura, industria y comercio en sus respectivos "hinterlands".  En el siglo XVIII los filones argentíferos se van empobreciendo, aunque siguen siendo vitales, y la baja de producción presumible es compensada por medio de métodos, instrumental, técnicas y preparación del mineral de una forma más eficaz.  Las minas suponen, cada vez más, un enorme capital, un complicado mecanismo capitalista y una repercusión mundial cada vez mayor.  Podemos evaluar la producción minera en 40 millones de pesos fuertes al año de media.

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

30 oct. 2016

HACIENDAS Y RANCHOS

Desde los comienzos de la conquista de América los propietarios agrarios ocupan tierras ricas y cercanas a los pueblos.  Las consolidan por medio de mayorazgos par que así no se dividan ni mengüen.  Una finca de 2.000 hectáreas era considerada de un tamaño medio, regular.  En el siglo XVIII se usan los nombres de "hacienda" y "rancho", que privan sobe los de "cortijo", "estancia" y "caballería".
Las tierras que no habían sido ocupadas y quedaban localizadas en medo de estas haciendas son absorbidas por estos latifundistas de una forma ilegal, de modo que los que tenían opción a uno tuviesen la posesión de no menos de diez.
Estas haciendas no cuentan con un tráfico comercial y sus amos no tienen dinero contante y sonante, por lo que estas fincas serán pronto presa de las hipotecas que pesan sobre ellas.  Pero como la institución de los mayorazgos prohíbe que se las desvincule y divida, optará por arbitrar una solucón esperada: los miembros de estas familias aristocráticas agrícolas medo arruinadas se casarán con los ricos mercaderes; así, los latifundios salen a flote y triunfan en medio de la miseria general del país.  Los amos tienen una preponderancia señorial que se traduce en un predominio social, económico y hasta de justicia sobre las personas que trabajan en esas fincas, bien sean indios o esclavos negros.  El que une en la práctica los intereses del amo con la explotación de estos siervos es la figura del caporal.  En la hacienda había iglesia y sacerdote, ambos pertenecientes "de facto" al dueño.  Cerca de la iglesia tenía el amo su casa señorial de piedra.  Tenemos a una aristocracia latifundista con conciencia, pues, de clase.
Estos latifundios fueron un inconveniente parala prosperidad económica y social en América.  La riqueza agrícola hubiera podido reportar una riqueza económica diez veces mayor sin los obstáculos característicos del latifundismo: deficiente explotación del suelo, jornales bajos, despoblación y concentración de los habitantes en pocos pueblos y los terribles abusos en los arriendos y subarriendos.  Al seguir anexionándose terrenos baldíos, producen un desequilibrio en la propiedad que se traduce en la estructura social.
A esto tenemos que añadir que la Iglesia regular y secular va creando también sus extensos territorios.  Los jesuitas se hacen en breve tiempo con una cantidad de tierras importante por medio de sus tácticas, que reflejan perfectamente los testamentos.  Se llega a prohibir a la Iglesia que adquiera más tierras, pues en México llegó a acaparar un tercio del territorio nacional.

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

29 oct. 2016

EL INDIO Y LA PROPIEDAD

La familia, tierra familiar, reducción y encomienda son las bases en las que descansa la organización de la sociedad indígena.  Cuenta también con unos principios religiosos, proteccionistas, tutelares, los deberes de trabajo y el de la función social de la tierra.  Todo ello da lugar a diversas formas de propiedad y a una organización de las tierras de indios que ha solido tipificarse como formas sociales de producción, tierras comunales y resguardos agrarios.
Las tierras comunales que posee un pueblo de indios oscila entre las 500 y 5.000 varas.  Estas tierras están destinadas a repartirse entre hombres y mujeres, pero la realdad es que tales concesiones tropezarán con la expansión acaparadora de los latifundios.  Se trata de que los indios cultiven en estas reservas todo lo que quieran y con total independencia; al propio tiempo, la metrópoli les concedería los aperos de labranza, medios de trabajo y dinero.  El disfrute de estas tierras por los indios será vitalicio y gozarían del derecho de inalienabilidad.  Queda claro que no eran dueños, sino usufructuraios, por lo que los latifundistas pasarán por alto esta protección jurídica.
Tenemos, por ejemplo, a los "yanaconas": hombres adscritos a la tierra para que la trabajen sin poder ausentarse de ella.  Son obreros agrícolas que por medio de su trabajo podían llegar a adquirir la posesión de la tierra que labraban.  Pero tan buenos planes, si no eran desbaratados pos los latifundistas eran adulteraddos cuando al indio, durante una parte del año, se le obligaba a prestar su trabajo en las minas, con lo que estos mitayos se veían en la obligacón de abandonar sus tierras.  Intentan solucionar este arduo problema creando colonias y huertos obreros, pero fueron en pequeña escala y con unos resultados prácticos menores a lo que muchas veces se ha afirmado.  La solución hubiera sido una gigantesca expropiación de los terrenos a los grandes propietarios, lo que hubiera significado un avance económico y social, pero... los poderes públicos jamás se atrevieron a tocar los latifundios y a los latifundistas.
El problema es claro: hay sed de tierras por parte de los españoles y de los indios, lo que se va a traducir en una lucha sorda y violenta entre los resguardos indígenas y las composiciones de los españoles.  Las usurpaciones de tierras vinieron por ambos lados; ahora bien, si admitimos la hipótesis de que el indio luchaba por su tierra, tendríamos que afirmar que su situación era muy similar a la de varios pueblos del pasado siglo XX que luchaban por sacudirse el yugo del imperialismo.

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

28 oct. 2016

LA RIQUEZA EN LAS AMÉRICAS DEL SIGLO XVIII

El acceso a la propiedad del suelo respondía a los planteamientos hechos en la época de la conquista y de la colonización. Los particulartes procedían según s criterio y actuaban sobre el terreno; a estos particulares los hemos visto desenvolverse en la Península con sus problemas socio-económicos, y en América lo que intentarán es buscarles la solución.  Esto no atañe a la alta aristocracia española, que no ve bien la emigración de mano de obra, ya que dicha salida atentaba contra su poder y posición. Tendremos, por tanto, a unos particulares anclados en el juridicismo y estilo medieval, arrogándose unos derechos de recompensa por sus servicios y conquistas que se traducirán en el hecho de repartirse las tierras.  Pero la Corona pronto reivindicará para sí estos derechos, con lo que se entablará una lucha entre el particularismo de los emigrados y conquistadores y el estatismo absorbente y centralista de la Corona.  Este intervencionismo estará a cargo de hombres de estado ya conocidos: Campomanes, Floridablanca, Aranda, Gálvez, Uztáriz, Ulloa, Ward, etc...
Hasta cierto punto podríamos afirmar que el particular en América exigirá esclavitud, mientras el Estado exigirá libertad.
A comienzos del siglo XVIII el problema de la tierra sigue sin resolverse en América.  Son bastantes los que abandonan los latifundios y las tierras cultivables, mientras una gran masa de población solicita, sin conseguirlo, tierras que cultivar.  Entra ahora en juego la variable del interés fiscal, que prevalecerá, por loq ue las tierras baldías y el realengo son consideradas como un ramo de la Real Hacienda.  Trata la Corona de armonizar sus beneficios con el interés político y económico defendiendo la propiedad privada del indio, las tierras comunales de pueblos o reducciones y conduciendo el derecho de posesión a los españoles, siempre que presenten algún título que acredite su posesión.
Al caer los cabildos -institución municipal de fuerte arraigo en la vida de los pueblos- en manos de las oligarquías privilegiadas que miraban más por sus intereses que por los públicos, las energías locales decayeron hasta extremos inusitados.  Sólo en vísperas de la Independencia volverá a surgir el Cabildo abierto (por oposición al Cabildo cerrado), que canaliza las aspiraciones , pero ya de índole nacionalista, de los ciudadanos, conduciendo a la lucha por la independencia.

27 oct. 2016

HISPANOAMÉRICA EN EL SIGLO XVIII (IX)

Las polémicas en torno a las encomiendas y a la mita llevaron a la introducción de esclavos negros para solucionar el problema de la mano de obra.  Incluso se sostiene que la entrada de estas personas en la América española se debió al intento por mejorar la situación del indio.  En cualquier caso, vamos a contar con una gran cantidad de siervos en el siglo XVIII americano.  Se les considera como cosas a usar libremente por sus dueños, aunque la legislación trate de restringir tan amplia acepción.  Sin embargo, en la práctica se impondrá la tendencia hispánica a la autodeterminación y, sobre todo, por los intereses privados brutalmente proyectados sobre los esclavos negros.  Éstos asimilan obligatoriamente algo de las costumbres hispanoamericanas, aunque conservan sus tradiciones y su acervo cultural.  Su situación moral es degradante, pero la economías es algo mejor, ya que el amo les proporciona una mínima subsistencia, por lo menos para que puedan seguir trabajando.
Los esclavos preponderaron en las costas trabajando en las plantaciones y en las instalaciones azucareras.  Probaron a trabajar en las minas, pero sus condicionamientos biológicos dieron resultados negativos.  Como siempre, la legislación vela por todo; por ejemplo, se dice que duermen dos en cada habitación, pero la realidad es que dormían hacinados, acuartelados y, por la noche, encerrados.  Se les dan ocho plátanos diarios o su equivalente en batatas, raíces, pescado salado, arroz o fríjoles.  Se les viste con una ropa de lienzo azul a rayas negras.  Su penuria vital es absoluta e insoportablemente denigrante.
Descubrimos esclavos domésticos trabajando en las casas, plantaciones o ingenios de sus amos; esclavos de tala dedicados al cultivo de tierras bajo a vigilancia de duros mayordomos y esclavos jornaleros que salen a trabajar percibiendo un jornal para sus amos.  La tónica es que tanto ellos como las mujeres trabajan lenta y desganadamente.
Se recorrido vital se puede resumir así: llegan en el barco negrero; reciben unos rudimentos religiosos y se les bautiza; luego trabajo y trabajo; reciben castigos duros como la flagelación; están marcados con hierros al rojo vivo; en sus ocios bailan; tienen, en suma, homogeneidad de vida e idénticas reacciones ante ella.
Aunque a veces se les concedía la libertad, esto no cambiaba su mentalidad; se les tenía apartados y se les prohibía casi todo.  Fueron un buen pasto para las propagandas revolucionarias.

VISITA MI PÁGINA WEB

26 oct. 2016

HISPANOAMÉRICA EN EL SIGLO XVIII (VIII)

En lo que respecta a los indígenas, el suelo, la lengua y la cultura no son actores de unificación entre ellos.  Sí lo son, en cambio, el nacimiento, la educación y el nivel de vida.  Si el azteca tená en mucho el valor del guerrero y el inca la sangre aristocrática, el impacto del conquistador español les marcará una igualdad y coherencia a todos ellos.  Es cierto que conservan sus atavismos, ricas escenografías y costumbres.
A los indios se les abatió y hundió en un complejo de inferioridad, anulándoles su conciencia social de indios.  Es el dominio ejercido por conquistadores de cultura diferente el que les unifica por la fuerza.  Mantienen algunas de sus características agravadas por los propios españoles.  Tal es el caso de la embriaguez.  En México se consumían diariamente 2.000 arrobas de vino y los martes y los sábados esta cifra alcanzaba y superaba las 15.000 arrobas.  Las pulquerías abundan y las fiestas y orgías duraban hasta ocho días.  Esto, ni la misión ni las leyes podían cortarlo.
El nivel de vida del indio es de pobreza suma desde el nacimiento hasta la muerte.  También esto les da uniformidad social.  Se les dedica al trabajo en el campo, al pastoreo; y se muestran siempre como unos mineros magníficos; dependían de duros capataces.  Dada esta forma de vida, era grande su ansia de libertad.  Existen, no obstante, otros indios que permanecen fuera de la órbita hispánica en su estado primitivo.


VISITA MI PÁGINA WEB

25 oct. 2016

HISPANOAMÉRICA EN EL SIGLO XVIII (VII)

Los burgueses son aquellos que comercian con el interior y con otros países.  A finales del siglo XVIII adquieren una cohesión que les define claramente.  Se les localiza en los puertos de Nueva Orleáns, Veracruz, La Habana, El Callao, Cartagena de Indias, Buenos Aires, La Guaira, Guayaquil, Puerto Rico, Cumaná, Santa Marta, Panamá, Portobelo y Caracas.  Veracruz, Buenos Aires y Lima se destacan como centros de esta clase adinerada, que asciende a la nobleza y conquista títulos; sus miembros se casan con nobles arruinados y gozan de un alto nivel de vida.
El consulado es la pieza clave que engloba a todos estos comerciantes.  Muchísimos de ellos son criollos, aunque también los hay españoles.  A veces no sólo dedican su acción a actividades comerciales, sino que se mezclan en otras funciones económicas de tipo agrícola, caminero, industrial, etc.  Estos comerciantes alcanzan sumas que oscilan entre los 50.000 y los 800.000 pesos, lo que demuestra su potencial e importancia sobre todo a finales del siglo XVIII.
La riqueza les confiere posición social, influencias y poder político, como en Buenos Aires, donde la burguesía es dominante, dada la pobreza política en que nació el Virreinato de la Plata.  El hecho de que este grupo homogéneo prestara, de una vez, 165.000 pesos al virrey tuvo que tener contrapartida.  Los burgueses de Lima eran monopolizadores de los artículos exportados e importados, con lo que toda América del Sur estaba a sus expensas, hata que Buenos Aires les haga la competencia y se entale la lucha por los mercados interiores.  También fue perjudicial para los comerciantes limeños la desaparición del sistema de galeones, con lo que tuvieron que centrarse más en su comercio interior, ahogando la minería, monopolizando las producciones agrícolas y las materias primas de amalgamación para las industrias minero-extractivas.
La mentalidad queda aglutinada, aunque con las características típicas de cada país y distinguiendo al comerciante al por mayor del minorista.

VISITA MI PÁGINA WEB

24 oct. 2016

HISPANOAMÉRICA DEL SIGLO XVIII (VI)

Al margen de la nobleza existen los burócratas, administradores y gentes que marchan a América en busca de prosperidad y riquezas, de beneficios en las explotaciones mineras, de trabajo en la industria y en el comercio; todos ellos forman parte del complejo racial hispánico.
Los administradores son el foco de atracción.  Debido más al cargo que ocupan que a sus merecimientos, son invitados a las fiestas y reuniones aristocráticas, en los palacios y en el campo, donde se vinculaban con las clases políticas dirigentes, con la aristocracia y con la burguesía.  Esto les hace crearse una conciencia de clase que descansa en el abrumador imperio de los papeles.  Sus sueldos no les permiten rivalizar con la aristocracia y con los ricos hacendados, pero como aspiran a imitarlos se buscan negocios ilícitos amparados en sus cargos oficiales y en sus amistades, ya que las leyes se lo tenían taxativamente prohibido.  En este comportamiento entran a veces también los virreyes y los oidores.
Estos administradores, con un anquilosamiento y deformación jurídica, con unas tendencias feudalistas y con esquemas y planteamientos superados, chocan con las mentalidades criollas formadas en las universidades, resultando una tirantez enorme.  Sus prerrogativas oficiales les confieren una jerarquía social al contar con preferencias en actos públicos y eclesiásticos.  Forman, por esta parte, una casta cerrada, pero no tanto como para no caracterizarse por su funcionalidad.
El virrey es el centro y eje en lo ejecutivo y político; sus funciones en administración, hacienda y defensa las ejercen sobre territorios demasiado extensos, lo que les obliga a delegar su autoridad.  Su poder será cortapisado por los intendentes.  Además, las "visitas" protagonizadas por funcionarios enviados desde España para resolver situaciones y conducta y los "juicios de residencia" al término de su actuación eran una continua amenaza, que se traducía en renovados conflictos.  No obstante, el virrey, dado el monarquismo popular, era vissto y reverenciado como el representante del rey.  Los recibimientos que les hacían eran ostentosos y costaban millares de pesos.
Las audiencias tenían un carácter jurídico; nombraban jueces, concedían ejecutores, cuidaban las quejas de los indios, conocían en diezmos, real patronato, bulas, jurisdicción real, aranceles; vigilaban y actuaban como cuerpo consultivo del virrey.  Era un cuerpo absorbente y cualificado sobre la burocracia y la administración.  Lo constituían el presidente, oidores, fiscales, abogados y alguaciles.
Los gobernadores administraban distritos más reducidos; lo mismo los corregidores, figuras de arraigo local y que, aunque no tienen rentas por el cargo que ocupan, en numerosos casos se resarcen mediante el sistema del repartimiento (ventas forzosas a sus gobernados).  Los alcaldes del crimen se ocupaban de las causas civiles y criminales.  Su forma de vida adquiere moldes de acción política, con conciencia de clase, aglutinada por su diaria ocupación.
Entre todos estos españoles que abandonan la Península se mantiene un modo de vida español: su conciencia nacía de la metrópoli.