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22 nov 2017

LA CRISIS DEL SISTEMA COLONIAL ESPAÑOL (y VIII)

Fracasa la tentativa de Bolívar de establecer una América republicana unida: el Congreso de Panamá 81826) no consigue ningún resultado, por la desconfianza entre los distintos estados y la falta de interés de Inglaterra (temiendo la creación de una unidad política no dominable en el terreno comercial).  Resultado: tras distintas divisiones, el antiguo territorio español queda dividido en 19 estados.
Otras consecuencias de la Independencia: económicamente, librados del pacto colonial, los americanos pasan a una dependencia "de facto" de Inglaterra y Estados Unidos.  Socialmente, la única modificación decisiva es la abolición de la esclavitud.  En Latinoamérica, a otro nivel, había ocurrido algo similar a lo de 1789 en Francia; creían haber realizado la libertad, igualdad y fraternidad para todos, pero, de hecho, lo único realizado era la libertad e igualdad jurídica, para así asentar la desigualdad económica, definición exacta de toda sociedad basada en el capitalismo.
Políticamente, tendrá lugar el establecimiento de unos nuevos regímenes; las primeras constituciones (sufrirán infinidad de cambios hasta nuestros días: en el período de 1810 a 1973 se dictan cerca de 190 constituciones) son imitación clara de la estadounidense.  Después se notarán dificultades entre dos corrientes constitucionales opuestas (que representan intereses sociales bien definidos), a saber el federalismo-centralismo y el parlamentarismo-presidencialismo.
La diferencia esencial con Estados Unidos se basa en el predominio de las posiciones oligárquicas o caciquiles del período colonial y la ausencia de una tradición liberal o democrática.
En cuanto a las fórmulas federales y confederales, han sido sustituídas progresivamente, salvo en Brasil, por sistemas de mayor centralización, ante la necesidad de fortalecer la unidad y el crecimiento económico.  El predomino federal, en los momentos iniciales, significa el dominio social de la aristocracia terrateniente, de los caudillos o jefes locales, deseosos de dominar sin influencia exterior su numerosa clientela rural, frente a los habitantes de las ciudades, defensores de la centralización, necesaria para el auge de la industria y el comercio.
El predominio del presidencialismo connota un poder ejecutivo fuerte, que lleva en muchos casos al establecimiento de fórmulas dictatoriales veladas.  Se ha mantenido hasta nuestros días en muchos países de la zona, tras el fracaso de varias tentativas de régimen parlamentario al estilo francés, por los conflictos entre partidos y entre personalidades, que acabaron con golpes militares de toda índole.
No obstante cabe destacar el éxito de varias constituciones presidencialistas, que se mantuvieron durante muchas décadas, como la de Chile de 1833 (en vigor hasta 1925), la de Argentina de 1853 (en vigor hasta la segunda mitad del siglo XX), la de México de 1857, mantenida en sus principios básicos en la de 1917, aún vigente.

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5 nov 2017

LA CRISIS DEL SISTEMA COLONIAL ESPAÑOL (VII)

Tras la violenta represión de las tropas españolas, la insurrección reaparece en condiciones más favorables: Inglaterra y Estados Unidos, liberados de sus problemas anteriores, se prestan decididamente a apoyar; las fuerzas españolas disminuirán por la revolución liberal de 1820...
Entre 1816 y 1820 tienen lugar las "grandes expediciones sudamericanas", definidoras, a la postre, de las nuevas patrias americanas. El general San Martín, criollo, nacido en la actual provincia argentina de Corrientes, hijo de militar español, y cuyos estudios y carrera de las armas inició en España luchando en la Guerra de la Independencia, partió de Mendoza, cruzó los Andes y consiguió liberar Chile, tras vencer en Chacabuco. Bolívar desembarca en 1817, y en 1819, con el apoyo de voluntarios ingleses, criollos y tropas indias, obtiene una victoria en Bocayá.  En el Congreso de Angostura quedan sentadas las bases políticas de la Gran Colombia (actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá).  Finalmente, las tropas de Bolívar y San Martín vencen, con el apoyo inglés, la resistencia española en Perú y Ecuador.  La victoria definitiva es la de Ayacucho (1824), en donde Sucre derrota las últimas tropas españolas.  Esta crisis definitiva del poder español en América continental tiene que ver con el levantamiento del general Riego en Cabezas de San Juan, precisamente el mismo ejército que había de embarcarse para sofocar el levantamiento americano era el que se quedó para apoyar a Riego.  La conexión entre los militares pronunciados en España y los caudillos de la emancipación, a través de las logias masónicas, queda más que probada.  
A diferencia del resto de Hispanoamérica, donde el movimiento ha sido claramente liberal, en México el general Iturbide, vencedor de Morelos, llevará a cabo un movimiento de signo contrario: en 1822, ante las tendencias liberales que triunfan en España, se proclama Emperador, con el apoyo del alto clero y la aristocracia.  Pero en 1824, derrotado y fusilado por un movimiento popular, se crea la República federal Mexicana.  
En Brasil el problema se planteó de forma totalmente distinta: residencia entre 1808 y 1820 de los reyes portugueses, expulsados de Europa por las tropas napoleónicas, quedó en manos del infante don Pedro, que en 1822 lo declaró independiente y se convirtió en emperador constitucional, abriendo el país a la influencia económica de Inglaterra.
La consolidación de la independencia es un hecho irreversible.  Los nuevos gobiernos son reconocidos y apoyados de inmediato por Inglaterra y los Estados Unidos, que se oponen resueltamente a cualquier posible intervención colectiva de la Santa Alianza para restablecer el dominio español en sus antiguos virreinatos.  Los Estados Unidos, apoyados por la actitud inglesa, dirán que toda intervención de una potencia europea cualquiera en el conflicto hispanoamericano será valorada como muestra de una disposición "inamistosa" hacia los propios Estados Unidos.  El hemisferio occidental era declarado zona intangible para los sistemas europeos de alianzas según la doctrina Monroe del 2 de diciembre de 1823.

23 oct 2017

LA CRISIS DEL SISTEMA COLONIAL ESPAÑOL (VI)

Se comprende fácilmente la escasa capacidad de reacción por parte de España, demasiado atareada en su resistencia frente a los franceses.  Se deduce de ello el carácter predominante de lucha civil que tuvieron los movimientos americanos en estos años (1808-1814).  Bolívar, como ya vimos, fue expulsado de Venezuela por los mestizos del militar Boves, quienes tenían como meta el exterminio de los criollos ricos y la destrucción de sus propiedades.  Vemos cómo, en muchas partes, la guerra de independencia fue, en sus primeras fases, una guerra civil con marcado acento racial.
Inglaterra, mientras tanto, seguía un doble juego: aliada de España frente a los franceses, en Europa; satisfecha, en América, de unos desórdenes coloniales que venían a abrir, de hecho, al comercio británico unos mercados hasta entonces celosamente reservados por los gobiernos españoles.
Para medir el significado de estas políticas que sigue Inglaterra, basta señalar que las exportaciones inglesas aumentaron durante la guerra, y, en 1818, las exportaciones del Reino Unido a las regiones del Río de la Plata alcanzaron 730.908 libras esterlinas, y pasaron en 1824 a 1.104.500.  Las exportaciones inglesas a México se multiplicaron por diez en seis años.  En Perú se pasó, entre 1818 y 1824, de 4.149 libras a 430.950.  En 1824 el comercio latinoamericano estaba ya en manos de los ingleses, y sus barcos eran casi los únicos que frecuentaban los puertos del país.
Todas estas independencias (1808-1814) serán cortas: las tropas reales y sus partidarios (alto clero, los españoles y un sector criollo) consiguen dominar casi toda la zona, salvo La Plata, antes de la vuelta de Fernando VII a España. En 1814 la guerra en la Península había terminado, y la llegada de 10.000 hombres al mando del general Morillo logra restablecer la situación; el área de operaciones de Morillo será Nueva Granada y Venezuela, donde queda afianzado el dominio español, aunque de forma precaria por la falta de continuidad en el esfuerzo bélico.
Fernando VII restablece el absolutismo, volviendo a las fórmulas ya difíciles de mantener del antiguo régimen: no acepta la constitución, ni las nuevas leyes, y declara "nulo y de ningún valor y efecto "todo lo hecho desde 1808, "como si no hubiesen pasado jamás tales actos, y se quitasen de en medio del tiempo".  Con ello impide toda posibilidad de reconciliación pacífica con los rebeldes americanos.
Esta primera fase insurgente ha fracasado por carencia efectiva de apoyo exterior.  el doble papel de Inglaterra en estos años no permite una ayuda descarada o un enfrentamiento contra España en América; tampoco los Estados Unidos apoyan con decisión, debido a su empeño bélico todavía con Inglaterra.  por otra parte, los independentistas están faltos de apoyo interno: no intervienen en el conflicto las capas inferiores de la población; la Iglesia y parte de la aristocracia criolla (por temor a los indios) se mantienen fieles a España, a despecho de su propio deseo de independencia.  Las juntas insurgentes no actúan coordinadamente, mientras las tropas españolas, liberadas tras el fin de la Guerra de la Independencia, pueden derrotar sucesivamente cada foco rebelde.

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8 oct 2017

LA CRISIS DEL SISTEMA COLONIAL ESPAÑOL (V)

El Libertador avanza seguro en la conquista de América; la independencia era ya un hecho.  
En México, el virrey José Iturrigaray, ante el cariz de los acontecimientos en España, se movía más a favor de los criollos que de los peninsulares, pero menos por razones políticas que por exclusivas razones personales.  Pero los peninsulares, formando un cuerpo en favor de Fernando VII, le condujeron a la cárcel (16 de septiembre de 1808), mas todo ello dentro de una confrontación entre criollos y peninsulares (o entre ayuntamientos y audiencias, si se prefiere).  Que la independencia es todo menos el resultado de la sola crisis de la monarquía española nos da prueba el levantamiento del cura del pueblo Dolores, el padre Hidalgo, quien al grito de "mueran los gachupines" incorpora en la lucha contra los españoles a la masa popular, la sociedad india y mestiza.  En esta rebelión popular (1810) se instalan tensiones de clases, resentimientos sociales y confrontaciones violentas entre poseedores y desposeídos.  Se nacionaliza el fenómeno religioso (y no será la primera vez que la Iglesia apoye un movimiento separatista en nuestra historia), elevando a la Virgen de Guadalupe a símbolo de la nacionalidad mexicana.  Se invoca la supresión de tributos; se decreta la libertad de los esclavos; se plantea el problema de la tierra, etc.  Sin embargo, todo esto no supone una ruptura total, ya que son muchos (criollos, clero...) los que no querían llegar a tanto, y las estructuras coloniales se mantuvieron hasta el punto de posibilitar la creación de un Imperio con Iturbide.
Los liberales de Cádiz no comprenden la idea de autonomía colonial.  Los latinoamericanos usan las mismas armas que los patriotas españoles de 1808; unos lo hacen en defensa de su patria y los otros en defensa de la gran extensión americana; para unos el opresor es Francia, y para los otros, España.  Los liberales gaditanos conceden derechos políticos plenos a los ciudadanos americanos, considerándolos como parte integrante  de la España metropolitana.  Para ellos, todo el Imperio español había sido arruinado por la intolerancia teológica y el despotismo político, y ven el remedio de salvación en una constitución conjunta.  Les dicen: "A partir de este momento,... españoles americanos... debéis consideraros hombres libres... Vuestro destino no depende ya delos ministros, virreyes o gobernadores; está en vuestras propias manos."
Los liberales no alcanzaban a comprender el problema colonial, declarándose contrarios a cualquier forma de autonomía.  Los criollos presentaron la rebelión como única salida.  Su más claro exponente fue Bolívar, el más grande de los libertadores de América latina.

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23 sept 2017

LA CRISIS DEL SISTEMA COLONIAL ESPAÑOL (IV)

En 1807, otro caraqueño, Simón Bolívar, regresa a Venezuela después de un largo viaje por Europa.  Pertenece a la clase social que lucha contra el viejo poder político español.  Para él, de momento al menos, los pardos, los negros, los indos no constituyen una nación.
Como en Buenos Aires, se jura fidelidad a Fernando VII, estalla un motín popular contra los franceses y se forma una junta (16 de julio de 1808).  Inmediatamente, los criollos quieren pasar a ocupar el poder político y alcanzar la independencia; pero este "manifiesto de los 45" fracasa.  En 1810 se convoca un cabildo, sin permiso, se crea la junta venezolana y se destituye a las autoridades españolas.  Los aristócratas insurgentes aspiran a ser una conciencia social, pero se necesitaban "transformaciones sustanciales" y son sobrepasados.  La junta organiza misiones internacionales en Londres y Washington.; mientras, convoca elecciones, y la clase criolla quiere imponerse por medio de límites sociales y económicos, típicos de la democracia clasista y censitaria (a la francesa).  Miranda ha sido aclamado a su regreso, y en rápido proceso se proclama la independencia de Venezuela el  5 de julio de 1811.  Independencia, libertad, igualdad ante la ley, perfilaban una situación de guerra civil.  Bolívar, desde la tribuna, demuestra su talento, aunque se concede la dictadura de la República al viejo revolucionario Miranda, quien es derrotado por los realistas del español Monteverde.  La represión es brutal y alcanza incluso a los que tienen una hacienda próspera.  Bolívar sale de Venezuela y ha de reconocer que la primera República ha fracasado por la ausencia de la opinión pública y de las clases explotadas.  Vuelve a Venezuela y proclama la "guerra a muerte": "Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obrais activamente en obsequio de la libertad de Venezuela.  Americanos: contad con la vida aunque seáis culpables...".
Con el restablecimiento del absolutismo fernandino en 1814, se enardece la lucha a nivel americano.  La segunda República se ha derrumbado.  Ahora entra en juego una segunda ola, la del pueblo llano, la de los pardos, la delos indios.  De la influencia por las ideas se pasa a la independencia para los hombres.  Bolívar y Miranda, pese a ellos mismos, habían apelado a su "sangre limpia".  Se incorporaría la lucha por la causa del rey a las castas definidas como inferiores, con los que formó la llamada "división inferior".  La ferocidad es impresionante: matan al blanco por ser blanco, reparten los bienes, saquean poblaciones y haciendas.  as tropas de Bolívar fueron derrotadas sistemáticamente.  Boves muere quizá siendo el primer jefe de la democracia venezolana, y tras él "la fuerza popular" hace acto de presencia activa.  Bolívar abrirá las compuertas a todo el pueblo, abolirá la esclavitud, pero, aun así, el espíritu de clase era muy profundo entre los criollos.  Bolívar dará en todo momento un sentido social muy acusado a su gestión político-administrativa.

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16 sept 2017

LA CRISIS DEL SISTEMA COLONIAL ESPAÑOL (III)

La abdicación de Fernando VII, las derrotas delos ejércitos españoles en la Península, el desprestigio de la Junta Central -en suma, la quiebra de la autoridad española- van a dejar a los españoles en América desorientados.  Comentando esta coyuntura, son muchos los que afirman que no fueron los americanos quienes se levantaron contra España, sino que fue España la que dejó América.
En principio, los levantamientos tienen una semejanza con los de las juntas provinciales. Afirman luchar por Fernando VII y por la libertad nacional, pero en sus propias acciones realistas se esconde la libertad de la nación.  Estos levantamientos locales derriban a las autoridades existentes, y aunque el gobierno criollo protesta defender a Fernando VII, la verdad es que celebran el nacimiento de una república independiente (caso de Argentina en 1810).
En la primera década del siglo XIX Inglaterra seguía aspirando a destruir el sistema español, anclado en el típico monopolio comercial de la metrópoli.  La armada británica rondaba las colonas españolas, mientras que las nuevas ideas de ilustración, revolución e independencia norteamericana no habían pasado en balde.  El almirante inglés Popham se apoderaba de Buenos Aires el 27 de junio de 1806.  Al propio tiempo, proclamaba garantías políticas, tolerancia religiosa, libertad de comercio y otras novedades.  La realidad, sin embargo, era que los criollos estaban inclinados hacia la independencia y en absoluto eran partidarios de los ingleses.  De momento, los criollos y peninsulares se unen para expulsar a los ingleses, cosa que consiguen.  El equívoco inglés creía en algo imposible: mutación de lo "español" a lo "británico", y el equívoco español era pensar que se podían hablar a la clase criolla con le lenguaje de un siglo antes.  Esta victoria militar de los criollos supuso la exaltación de su propia estructura social como clase, y entendieron que la independencia había dado un gran paso. Los pasos siguientes fueron deshacerse  de los españoles, crear su propia junta, decretar la libertad para las mercancías procedentes de Inglaterra, etc. La independencia era un hecho, aunque no se proclamase de uan forma total hasta 1816.
A diferencia de México, donde la independencia tiene un perfil revolucionario por la incorporación de masas populares, en Buenos Aires, como en otras partes de Sudamérica, son los criollos los que sienten la necesidad de romper los monopolios peninsulares, pero no con una ruptura revolucionaria, sino modificando a su favor las relaciones de clase.
En Venezuela, una junta "pro Fernando VII" se niega a reconocer el gobierno legal de la regencia de Cádiz, abre sus puertas a todos los países, se declara independiente y, en el mismo congreso de los cabildos, proclama una constitución republicana (1811), reproducción de la de Estados Unidos.
En 1806, Francisco de Miranda, general, viajero del mundo, precursor, conspirador desde Londres y Washington, etc..., iniciaba con el apoyo de Estados Unidos la invasión de su patria, Venezuela.  Pero... toda revolución necesita su coyuntura favorable, y el país aún no estaba preparado para la empresa.  El anunciador había fracasado.

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14 sept 2017

LA CRISIS DEL SISTEMA COLONIAL ESPAÑOL (II)

Todos los principios señalados inciden sobre la América española en el siglo XVIII, en tanto la administración política seguía estancada.  Los reformadores borbónicos españoles intentarán revitalizar los supuestos fundamentales del sistema colonial: proteccionismo económico, patriarcalismo político, asimilación racial y difusión del catolicismo y la cultura.  Pero, ya antes, una fuerza social al servicio de los intereses económicos y políticos de la burguesía colonial había puesto en marcha el proceso emancipador; nos referimos al "criollismo", fermento de una conciencia revolucionaria justificadamente independentista.
Tenemos que la revolución criolla es continuación doctrinal de ideologías europeas de origen pactista (aunque también tuvieron algo de influencia las de origen populista).  Los criollos, enriquecidos por el comercio y la propiedad y formados intelectualmente en principios liberales, aspiraban al usufructo del poder, desde el cual podrían proceder a las necesarias reformas del chirriante aparato administrativo y al desarrollo de la vida económica, haciendo desaparecer los monopolios metropolitanos.
El edificio colonial se hunde en el período 1808-1824.  Es paralelo al caso de los Estados Unidos, que, sin duda, influirá en la independencia sobre Latinoamérica, aparte de contar con la semejanza del origen liberal el levantamiento.  Sin embargo, a diferencia de Estados Unidos, no se produce la unión política (como habría ocurrido con las 13 colonias del norte), sino la separación, derivada de las distancias y diferencias entre las distintas regiones coloniales.  Tampoco es un movimiento popular revolucionario, como el del norte, sino una "guerra civil" (o una serie de ellas) entre criollos y españoles, sin apenas participación indígena, y basada en un conflicto de intereses.
Vemos como causa fundamental en todo esto el enfrentamiento entre criollos y españoles peninsulares (gachupines); la "élite" económica e intelectual de las colonias pretende conquistar el poder político y lberarse de las trabas económicas del pacto colonial (el "quinto" de los impuestos, la prohibición del libre comercio y de los cultivos de la viña y el olivo, que hacían competencia a los españoles, etc...).  En este enfrentamiento no participa, o sólo en mínimo grado, la población inferior (al menos en un primer momento), que prefiere al español, dueño lejano, frente al criollo, dueño próximo.  Sólo en México, el cura Hidalgo consigue arrastrar a los indios, que, tras su ejecución en 1811, consiguen, dirigidos por Morelos, la independencia (1813).
Los movimientos revolucionarios tienen como precursores varios movimientos indígenas de la segunda mitad del siglo XVIII, como el significativo levantamiento de Túpac Amaru en el Perú (1780).  El levantamiento de Túpac Amaru es una rebelión popular, compacta, de las masas indias del Perú.  Su protesta, ya lo vimos en su momento, es una revuelta social donde la apelación a la justicia social emerge potencialmente ardorosa y reivindicativa.  Pedía nuevas leyes, otros administradores y la liquidación de unas estructuras que hacían de los corregidores dueños y señores.
También debemos citar las tentativas, apoyadas por Inglaterra, de desembarcos militares entre 1806 y 1807, propuestas por Francisco Miranda (el "precursor"), una delas figuras más interesantes y polémicas de la insurgencia.
La insurgencia hispanoamericana se va a ver favorecida por las circunstancias históricas que atraviesa la metrópoli.  Las guerras anteriores a 1808 demostraron la debilidad de España como potencia colonial, incapacitada para abastecer de mercancías a sus colonias.  Sin duda ninguna, y como ejemplo, la emancipación económica de Buenos Aires fue una realidad antes de que iniciara su independencia política.  Ya anticipábamos que los criollos, de comerciar con España en vez de con Inglaterra, sólo obtenían desventajas, y esto esa un claro aliciente para la independencia.

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10 sept 2017

LA CRISIS DEL SISTEMA COLONIAL ESPAÑOL (I)

Vamos a referirnos en primer lugar a la influencia ideológica que provocaría la crisis de la Independencia.  Existe un ciclo revolucionario universal, iniciado en Inglaterra en el siglo XVII y con fases sucesivas en la revolución americana y francesa.  Las doctrinas liberales influyen sobre la clase culta hispanoamericana, pese a la policía y a la Inquisición.  Esta serie de influencias (de la Constitución Americana derivarán las de Sudamérica) contrasta con la inactividad del gobierno español.  Sólo las propuestas del conde de Aranda habían intentado solucionar algunos de estos problemas, al presentar a Carlos III la creación de tres reinos en América -México, Lima y Bogotá-, regidos por los infantes reales.  También había de tenerse en cuenta a un sector criollo temeroso de que la independencia facilitara los movimientos indios contra su predominio económico.
Remontémonos al momento en que entran en colisión los principios ideológicos representativos de autoridad y libertad.  Los principios absolutos de la monarquía habían sido frenados por una serie de teorías políticas, entre las que destacan dos: populista y pactista.  En virtud de la primera se habían llegado a establecer ideas fundamentales de libertad y justicia humana; soberanía radicada en la comunidad; derecho a la rebeldía popular en caso de autoridad despótica, etc..., según normativas del deber cristiano.
Frente a tal actitud se situaba la teoría pactista -pacto entre pueblo y soberano-, en virtud de la cual el pueblo había delegado la soberanía en el monarca, configurándose así la utilidad social del poder, por la que el pueblo podía legítimamente sublevarse y deponer a un rey.  Con esta base se proclamaba la soberanía popular, según la cual todos los poderes del gobierno proceden del pueblo; se extendían los derechos de sufragio, una Constitución, un Parlamento; se difundían los derechos civiles y de propiedad; quedaba prohibido todo tipo de monopolios; se abolían la pena de muerte, los derechos de primogenitura, todos los derechos y tribunales feudales, etc.
John Locke había desarrollado todas estas ideas en sus Dos Tratados del Gobierno Civil (1690), y, a través de esta obra, pasaron a la Declaración de Independencia de América del Norte y fueron la base de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, promulgada en Francia en 1789 y traducida e impresa en 1794 por el criollo bogotano Antonio de Nariño, obteniendo una extraordinaria difusión.
Las fórmulas de la Ilustración sobre la potencialidad del Estado y la organización política interna, plasmadas en el sistema del Despotismo Ilustrado, chocan con las pretensiones políticas, sociales y económicas de la aristocracia y, sobre todo, de la burguesía.  el choque entre autoritarismo y liberalismo queda enmarcado, y, de forma similar a la revolución inglesa del siglo XVII, se manifiesta en la continuidad del proceso revolucionario: mundo colonial británico en América del Norte, Revolución Francesa y, ahora, descomposición del Imperio español americano.

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2 sept 2017

EL SISTEMA COLONIAL ESPAÑOL (II)

Aspiraban a gobernar pacíficamente, pero no estaban dispuestos a alterar las estructuras sociales, aunque luego, en el proceso emancipador, se mezclaran las corrientes de guerra civil, contienda internacional y lucha social.
La masa de sangre mezclada (mestizos, mulatos, zambos...) y los varios millones de indios estaban abocados al cultivo de la tierra y las minas por los sistemas de trabajo forzado (abolido teóricamente, pero mantenido en la práctica); en peor situación aún se encontraban los esclavos negros, producto de la trata de esclavos, empleados en las haciendas azucareras castellanas y, en menor grado, en las minas y el servicio doméstico.  Ninguno de los pertenecientes a cualquiera de estas categorías étnicas era capaz de asimilar los fundamentos ideológicos y doctrinarios en que se apoyaba el movimiento emancipador.  Salvo en México y en algunas guerras civiles, la dirección de las acciones subversivas será asumida íntegramente por los criollos.
La composición étnica en las Indias arrojaba los siguientes porcentajes a principios del siglo XIX:

-Indios, 46%
-Blancos, 20%
-Negros, 8%
-Mestizos, 26%

Dentro de los blancos, la relación entre criollos y peninsulares era de 95 a 5, lo que indica la aplastante superioridad numérica de los criollos.  En toda esta estratificación se unían diferencias raciales y económicas, estableciendo un sistema de castas cerradas.
En el campo económico existía un predominio de la agricultura feudal: los grandes dominios habían sido entregados a los conquistadores y sus compañeros bajo forma de "encomiendas" o "faciendas", junto con la mano de obra necesaria para cultivarlos, lo que permitió la aparición de una aristocracia terrateniente y una economía de derroche asentada en las grandes ciudades.
La agricultura (y ganadería, que la acompañaba) es abiertamente de carácter destructivo: la abundancia de tierras lo permite.  Junto a ella, y con base en la conquista y colonización, la minería en Perú (Potosí) o en México (Zacatecas, Oaxaca...) es explotada a través de la "mita" y favoreciendo el desarrollo de una aristocracia minera, complementaria de la terrateniente.
Es de citar también el monopolio comercial metropolitano, radicado primero en Sevilla y después en Cádiz, hasta que en 1778 Carlos III permitió el comercio libre de las Indias con los puertos españoles y entre las diversas provincias americanas.  El monopolio suministra a España oro y plata (procedentes del "quinto" real y del pago de los productos manufacturados vendidos a altos precios).
Localizamos una mínima industria.  España, a diferencia de Inglaterra, no prohibió el desarrollo de una industria artesanal activa.  Incluso, a veces, la fomentó, debido a su incapacidad de suministrar a las colonias los productos necesarios; pero su desarrollo estuvo imposibilitado por la falta de libre comercio, y el auge alcanzado en algún caso (como el ejemplo de la industria de la seda) desapareció por el afán proteccionista real a la metrópoli.  En el episodio final de la era colonial la economía americana se encontraba en una fase de dinamismo que hacía más sensibles las trabas impuestas por la metrópoli.

26 ago 2017

EL SISTEMA COLONIAL ESPAÑOL (I)

El sistema colonial era similar en las colonias españolas y portuguesas.  Era algo propio, en general, del antiguo régimen político y económico.  Trataremos de presentar aquellos factores explicativos del pacto colonial.
En primer lugar, diversas fórmulas políticas y religiosas, propias de las metrópolis, son trasplantadas al continente, para luego ser completadas con una legislación propia.
Las posibilidades de la economía indiana quedaban frenadas por el peso metropolitano.  El papel intermediario de España entre los productos hispanoamericanos y los mercados ultramarinos de Europa reportaban a la metrópoli altos lucros.  La lucha por la independencia se agudizará al querer los americanos asegurarse el contacto directo entre sus productos y las nuevas metrópolis económicas.  Por este sistema económico, basado en fórmulas mercantilistas (obtención de una balanza comercial favorable), la metrópoli se reserva el monopolio comercial: intercambio de materias primas baratas por productos manufacturados metropolitanos.  Este sistema había sido roto desde el siglo XVII por el contrabando, derivado de la incapacidad española en suministrar a sus colonias todos los productos manufacturados necesarios.
La estructura social colonial estaba caracterizada también por varios problemas:
Existe el predominio de los españoles peninsulares, detentadores de los cargos públicos, que controlan toda la problemática político-administrativa de la región.  Se mostraban como la superestructura de la jerarquía ejecutiva de una corte lejana.
Bajo ellos están los criollos, hijos de españoles nacidos en América; se sentían en su tierra, puros de toda mezcla racial, poseedores de haciendas, oficiales del ejército, comerciantes, etc.; sus fórmulas de vida pretendían mantenerse dentro del código de la hidalguía castellana, y, privados de los cargos principales, habían logrado dominar los ayuntamientos y los cabildos, desde donde comenzará, desde 1808, el movimiento de las juntas.
Estamos ante una sociedad celeidoscópica con una gama de matices, pero con una separación externa cada vez más amplia entre las altas capas adineradas y las bajas, pauperizadas y arrastrando una mísera existencia.  En este estado de cosas, la gran burguesía comercial, con su extraordinaria potencialidad económica, emplea a cargadores, acarreadores, muleros, estibadores, marineros, etc; la aristocracia terrateniente, con raigambre política y vida fastuosa, explota a los míseros peones.   La alta burocracia administrativa, con virreyes, gobernadores, capitanes generales, servidos por escribanos, conserjes, criados, etc; el ríquisimo alto clero urbano y el pobre clero rural; altos mandos militares y la soldadesca, etc...
Dentro de esta sociedad, en vísperas de la insurgencia, se connota una profunda crisis de autoridad no compensada por ningún freno de la inmoralidad: curas con concubinas, esquilmadores de rentas, confesores exigiendo limosna por la absolución, seminaristas amancebados, cadáveres en los caminos para evitar gastos de entierro, bandolerismo, supersticiones, bebedizos amorosos, juegos de azar, lupanares; la alta sociedad era la primera en dar mal ejemplo al pueblo.  Exclamaban los obispos reunidos en La Plata: "Lo encancerado de este arzobispado pide sangre y fuego para su remedio".

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29 jul 2017

SITUACIÓN DE ESPAÑA EN EL CONCIERTO INTERNACIONAL TRAS EL CONGRESO DE VIENA

La monarquía de Carlos III era una de las primeras potencias de su tiempo.  Las decisiones de una España respaldada por América pesaban en el concierto europeo. Los ministros de Carlos III firmaban tratados, de tú a tú, con cualquier país europeo.  La alianza española era solicitada y valorada.
Cuarenta años después, España había descendido a la condición de pequeña potencia. Se había quedado sin la posesión de las Indias -excepto Cuba y Puerto Rico-, o, lo que es lo mismo, sin el potencial económico, financiero, demográfico y estratégico que eran las bases del moderno poderío español.
El golpe es duro y no permite una reacción, aparte de producirse en unos momentos críticos.
Paralelamente a la independencia americana, la política exterior española se enfrenta a la crisis que supone el tránsito del antiguo régimen al nuevo.  Esta crisis está jalonada por unos momentos analizados anteriormente: la Guerra de la Independencia ha dejado al país deshecho, y la reconstrucción será lenta y con ayuda extranjera; la lucha entre absolutistas y constitucionalistas mantendrá la atención en vilo, por cuanto en ella se juega su futuro toda la sociedad española; la guerra civil carlista completa el círculo bélico y revolucionario iniciado en 1808 y se gana el desprestigio ante Europa a causa de la inaudita barbarie del comportamiento colectivo de los españoles.
El hecho de que las guerras por la independencia americana se den en estas circunstancias será decisivo para la fragmentación de la monarquía española.  Simultánea y consecuentemente, España pasa a ocupar un lugar pasivo en las relaciones internacionales.  Comienza el proceso contemporáneo de la mediatización de la política española por parte de las grandes potencias.
A la altura de 1800, Francia e Inglaterra, hegemónicas en el mar tanto como en el continente, están enfrentadas en un antagonismo decisivo.  La guerra y el "bloqueo continental" intervendrán decisivamente en las estructuras económicas europeas y coloniales.  Francia ha perdido la guerra, pero Inglaterra se encuntra con un mercado europeo acostumbrado al bloqueo y en el que reina una profunda depresión económica.  Guerra y bloqueo han segregado el orden económico entre Europa y Ultramar.  Inglaterra, no obstante, estrechará sus lazos económicos con los jóvenes países americanos, asegurándose así la hegemonía marítima y colonial, mediante negociaciones bilaterales con todos los países europeos que tienen intereses coloniales.
España estaba en paz, amistad y alianza con Inglaterra desde 1809.  Habían luchado juntas contra Napoleón.  En 1814, por otro tratado, se estrechaban e intimaban las alianzas entre ambas naciones.  pero esta alianza no deja de ser una descalificación de España por cuanto no pactan como iguales, pese a la trascendencia y prestigio obtenido por España en las guerras napoleónicas.  España, políticamente, se pone en brazos de Inglaterra, puesto que se compromete a adoptar con Francia las medidas exigidas por Gran Bretaña; se compromete a conceder al comercio británico la condición de "nación más favorecida y privilegiada", tanto en relación con la metrópoli como con el Imperio español en las Indias.  Todo esto a cambio de que Inglaterra haga unas vagas promesas de no apoyar a los disidentes de América.
En una palabra: Inglaterra ordenaba los espacios coloniales a su antojo y, como los tratados de Utrech, intentaba llevar a cabo en el continente europeo una solución de equilibrio, para que nadie fuera capaz de hacerse con la hegemonía continental al estilo de Napoleón.  Esta reserva inglesa de los reajustes marítimos y la atmósfera de "Europdertum" y equilibrio quedaba bien expuesta en los tratados.

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7 may 2017

DISOLUCIÓN DEL RÉGIMEN SEÑORIAL POR LAS CORTES DE CÁDIZ (y IV)

Son muchos los historiadores españoles que hablan de unas Cortes de Cádiz imponiendo una política de reformas a la francesa, negando originalidad a la Constitución española al considerarla ramplona traducción de la Constitución francesa de 1791. Para comenzar, la Constitución española reconoce en el rey una potestad autónoma, en tanto que la francesa hace del rey un simple delegado.  Cabe subrayar, por otra parte, la vena ética y religiosa que discurre por la Constitución gaditana, lo que ya de por sí basta para separarla, en cuanto a su esencia, del patrón francés en que hubo de inspirarse en cuanto a construcción técnica.  Diríamos más si afirmásemos que Europa entera aspiraba a modificar su estructura social desalojando a los privilegiados de sus posesiones, programa que tienen en cada país un carácter autóctono, ya que no original, desde el momento en que son muy semejantes los modos sociales en que está organizado y cuyo planteamiento doctrinal corresponde a los hombres de la Ilustración.  Concebir las revoluciones liberales como una simple imitación del proceso político acaecido en Francia es una visión, como mínimo, simplista.  Cabe resaltar que el mimetismo revolucionario se debe no a la adopción de soluciones sociales y económicas existentes en los diversos países, sino en la propia idiosincrasia de la nación.
Las aguas en que beben los liberales gaditanos no son sólo las de influencia francesa.  Ahí queda una nación huérfana y un levantamiento popular, manantiales por sí mismos de toda una teoría política: el fundamento del Estado constitucional procedía de Locke y Montesquieu; desde la época de Godoy late un profundo deseo de reforma constitucional.  En toda la Constitución de 1812 hay un ir y venir al constitucionalismo histórico.  Los discursos están salpicados de citas sobre los derechos de la Corona de Aragón, de los concilios de Toledo y de León y hasta de los godos como fundadores de la libertad.  Cabe citar aquí que los diputados gaditanos estaban restableciendo leyes que habían convertido a nuestros antepasados en hombres libres, aunque a este respecto por los precedentes representativos medievales que más bien una medida táctica para que la Constitución fuera respetable a los ojos de la España conservadora.
Otro aspecto a señalar es la considerable irradiación fuera de nuestras fronteras de la Constitución gaditana, la cual se expande por Portugal, Italia e Hispanoamérica, prueba de que el liberalismo español quedaba mucho más cerca de estos pueblos que del modelo francés de 1791.

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11 ene 2017

LA CRISIS FINANCIERA DE FINALES DEL SIGLO XVIII (III)

Los nuevos problemas bélicos de la guerra contra Inglaterra dejaban atrás las reformas económicas y obligarían a ir más lejos de las puras reformas.  La guerra fue un desastre para España y su comercio, tanto para los navíos americanos cargados de pesos que fueron capturados como por el bloqueo de los puertos metropolitanos.  Si sólo el comercio de Cádiz, en la guerra contra Francia, había experimentado unas pérdidas por valor de 500 millones de reales, ahora en la guerra contra Inglaterra, entre 1796 y 1798, perdía unos 1.000 millones de reales.  El comercio y la industria de Barcelona no sufrieron menos.  A los puertos del Cantábrico no les fue mucho mejor.  Fueron bastantes millones de pesos los capturados por la armada inglesa a los navíos americanos que venían a la metrópoli.  La situación en América era catastrófica, y en 1798 Carlos IV se vería obligado a legalizar el contrabando para que los barcos neutrales pudieran llevar toda clase de mercancías a los puertos americanos y a su vez cargasen cualquier producto colonial.  Los Estados Unidos sacaron el mejor partido de este decreto.
Mientras el déficit seguía aumentando, las nuevas emisiones continuaban y el gobierno no tomaba medidas para hacer rente a sus gastos crecientes y se ahogaba ante el debilitamiento constante del crédito de los vales reales.  La situación se agravaba con el alza de los precios del 200% en 1797 y 1798.
Se entraba en una segunda fase desamortizadora cuyo proceso dramático comienza por prohibir crear nuevos mayorazgos; los bienes eclesiásticos de nueva adquisición quedarían sujetos a contribución; se aumentan las cargas al estado eclesiástico.  Nada basta a cubrir el déficit.  Por ello, se piensa en la venta de todos los bienes destinados a fundaciones piadosas, cuyos objetos hubiesen cesado, con inclusión de las encomiendas de las órdenes militares.  Un real decreto de 1798 mandaba vender todas las fincas propias de obras pías, aniversarios, capellanías, patronatos de legos, hospitales, hospicios y casas de misericordia, lo que produjo 1.000 millones de reales, quedando la Hacienda obligada al pago de una renta equivalente al 3% del capital enajenado.  Carlos IV demoraba la entrega delos beneficios vacantes a la Iglesia.
En 1806 Roma autoriza la enajenación de la séptima parte de los bienes eclesiásticos.  Todas estas medidas resultaron insuficientes y el aumento de los gastos condujo al camino de la bancarrota y a la quiebra definitiva del sistema.
Hay un informe muy revelador de las Cortes de Cádiz sobre estos hechos:

"... el gobierno antiguo, al tiempo de disolverse, en marzo de 1808, nos dejó esta funesta herencia y con ella una deuda pública de 7.500 millones de reales; un déficit anual de 600 millones; 100.000 enemigos extranjeros que mantener y enriquecer, cuyo número triplicó después; un ejército nacional desprovisto de todo lo necesario; un estado de relaciones diplomáticas propias solamente para suscitarnos nuevos enemigos, en vez de conciliarnos aliados; un germen de revoluciones espantosas en las provincias de ultramar; una plaga de empleados públicos y pensionados y, sobre todo, la imposibilidad de hacer uso del crédito público y de la circulación de papel moneda."

Los hechos estaban dando una gran propaganda al "Informe de la Ley Agraria" de Jovellanos y las clases pudientes y privilegiadas estaban enconadas y eran hostiles a la política de la Corona.  El Estado sigue afirmándose en el carácter sagrado de la deuda, y aunque insolvente en el presente y en el futuro, sostiene un deseo de hacer efectivo el nominal de lo vales emitidos.  Esto hace que los acreedores no pierdan de vista su presa: las tierras amortizadas de la Iglesia y de los comunes de los pueblos.
La Iglesia sacará a relucir la propiedad que ostenta sobre ellas y el hecho de administrar unas tierras que a la postre son de Dios.  Pero esto no les vale y la crisis se vuelve quiebra total.  En este aspecto, Iglesia y municipios terminarán facilitando la materia para la mayor y más descabellada subasta que conoce la historia española.  En su momento volveremos a remitirnos a la desamortización de Mendizábal y posteriores.

8 nov 2016

DISGREGACIÓN Y SITUACIÓN PRERREVOLUCIONARIA (II)

Todo encaja en el universalista e ideológico siglo XVIII, del que sale la figura del aventurero, mezcla de patriota, intrigante, comerciante y negociante, que deuna u otra forma trabaja por la liberación del país.  Se ve apoyado por la nodriza de Inglaterra, la que, de rechazo, fermenta en el interior de la América española.
Son lo criollos los capacitados para fundamentar una teoría emancipadora y prerrevolucionaria.  De momento no aspiran a hacerse con el poder político, pero presentan reivindicaciones por la posesión de la tierra o desquites contra los antiguos vencedores.  Estas aspiraciones son numerosas y, tanto desde un punto de vista monopolista como interior, nos dan nombres como Prado, Mendiola, Vicente de Aguilar, Dionisio Contreras, Mariño y Miranda, José Antequera, Fernando Mompó etc...  Se reprime con dureza, lo que provoca un incremento de la tensión.
El indio protesta en varias ocasiones porque se le vejaba y se le sometía a una explotación abusiva.  Nos referimos ya a la mita, por la que tenía que trabajar obligatoriamente en las minas durante parte del año.  También por medo del "repartimiento" se ve obligado y engañado a comprar géneros contra su voluntad y a precios arbitrarios.  Quienes llevan a cabo este sistema son los siniestros corregidores, "diptongos de comerciantes y jueces", como les bautizó un virrey.  Los indios, encajando estas situaciones con trágico silencio, se habían destapado matando a varios corregidores, doctrineros y arrasando algunas misiones.  La represión fue muy dura y acompañada de sobrecarga fiscal y de trabajo.
En esta situación surge el cacique de Tungasuca, José Gabriel Condorcanqui, que se hacía pasar por descendiente de Túpac Amaru, el inca decapitado en Cuzco por el virrey Toledo.  El indio José Gabriel se educó con los jesuitas en Cuzco.  Durante cinco años había estado planificando una sublevación inda.  Odiaba al impopular Arriaga, corregidor de su pueblo natal de tinta.  Le invitó a comer, lo apresó y le ahorcó en la plaza.  El gobierno tomó medidas y envió a 500 soldados, los cuales, mientras dormían en una iglesia, fueron sorprendidos por TúpacAmaru y los rebeldes, quienes prendieron fuego a la iglesia y mataron a todos los que intentaron escapar de las llamas.  La rebelión se expande por el Bajo Perú y llega a Tucumán.  Todo lo llevan a sangre y fuego.  En San Pedro de Bellavista pasan a cuchillo a mil personas.  En Caracota formaron con los asesinados un charco de sangre que llegaba hasta los tobillos de los sublevados.  TúpacAmaru piensa hacerse independiente con la colaboración de los criollos.  Pero fracasa en su intento de apoderarse de Cuzco y poco después es sentenciado a muerte con su mujer y alguno de sus hijos.  Pero la rebelión aún siguió con revanchas terribles a cargo de los hermanos de, hijos y primos del rebelde.
El visitador Areche se ensañó en el castigo repugnante al que sometió a los sublevados.  Túpac Amaru habrá perdido, pero muchos puntos de su programa político fueron atendidos: supresión de los fuertes tributos, abolición de repartimientos forzosos, etc.  Túpac Amaru se convirtió en un símbolo y en el principio de la suma de gravedad que representaba el movimiento indígena.  Dirigido y alentado por los criollos, hubiera sido inextinguible.

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6 nov 2016

DISGREGACIÓN Y SITUACIÓN PRERREVOLUCIONARIA

Al lado de la repercusión de las guerras europeas en América, el contrabando fue una grave preocupación de los virreyes, y aunque trataron de suprimirlo, nunca lo consiguieron.  Parte muy activa de la disgregación del Imperio español en América la tuvieron los judíos.  Éstos trabajan y actúan muy bien sobre el sector criollo, siempre celoso, descontento y postergado.  Los judíos habían entrado en América con estos propósitos; simularon su conversión, como lo demuestran numerosos procesos a que les sometió la Inquisición americana.  Con dinero y relaciones exteriores logran lanzar propaganda y apoyar cualquier tipo de sublevación.  Además, las ricas familias judías de Amsterdam, Leyden y Londres envían libros y folletos subversivos que hacen mella en los criollos.  Sobra decir que contaban con el apoyo del propio clero criollo, muy numeroso, y que tras la expulsión de los jesuitas se hace aún más influyente.
La masonería es también una fuerza importante.  En 1726 registramos el permiso de la Gran Logia de Londres para abrir una en Gibraltar. Una año después se crea otra en Madrid, que alcanza rápidamente los 200 miembros. A los siete años Madrid contaba con otras cuatro, entre las que destacaba la de las "Tres Flores de Lis".  En 1748 en Cádiz se cuentan 800 miembros masónicos.  La cifra nos parece exagerada.  Durante el reinado de Carlos III surgen otras en Andalucía, Cataluña y otros lugares.  La corte de Carlos III, simpatizante con la masonería desde su periodo napolitano sigue con su liberalismo sin oponerse a la proliferación de las logias.  En América también se difunde con rapidez y empiezan, a partir de 1751, numerosos procesos contra los masones, como los de Jacques de Lagrange, Ambrosio Sáez Bustamante, Felipe Fabris, etc.  Muchos políticos, militares y eclesiásticos de las guerras de la Independencia estarán empapados de la masonería.
También en este caso el sector criollo es campo abonado para hacer partidarios.  Ya hemos visto que los criollos están casi totalmente desplazados de la administración pública.  Ante este monopolio de los peninsulares, los criollos se dedican a negocios, profesiones liberales y al sacerdocio.  Pero su deseo de autogobernarse va calando y surgen numerosas sublevaciones e intrigas; todo ello dentro del ansia de libertad y del ambiente propicio que les presenta el siglo XVIII.
La expulsión de los jesuitas provoca un aumento del clero criollo.  La supresión de los cabildos redunda en un ansia de libertad; la anarquía y la corrupción; la incapacidad política, moral y económica de las clases dirigentes; las infiltraciones de tipo ideológico; la dinámica internacional exponenciada en la guerra y el contrabando... todo ello motiva insurrecciones, sublevaciones, conjuras, levantamientos e inquietudes sociales y políticas a las que hay que reprimir

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3 nov 2016

EXPANSIÓN Y DEFENSA

El ímpetu expansivo, heredero del siglo XVII, continúa en el XVIII, aunque en condiciones muy distintas, y se enmarca en varios puntos.  Durante el reinado de Carlos III llega a México Miguel Gálvez, en apariencia para reformar la Hacienda, pero en realidad como visitador.  Su visita duró siete años (1765-1772).  Para comenar destituyó a varios funcionarios y lanzó duras acusaciones contra sectores de la administración, que fueron aprovechadas por los detractores del sistema colonial español.  Crea las intendencias y reorganiza los impuestos.  Una vez expulsados los jesuitas, alienta las misiones en California, destacando la labor misionera del padre Kino y de fray Junípero Serra.  Gálvez se comporta como un hombre justo, conocedor de la realidad colonial y trabajador infatigable.  Se pacifican las provincias de Baja California y Sonora; se funda el puerto de San Blas y se envía expediciones al río Colorado y Monterrey.  Entra en la órbita española la inmensa geografía de la costa del Pacífico, hasta el grado 60 de latitud Norte, con lo que se frena a rusos e ingleses y se asegura un poco el ya decadente galeón de Manila a la nao de la China que había sido la felicidad de muchos españoles y filipinos.  Esta famosa nao se suprimiría en 1815.
La expansión, aunque a ráfagas, y dentro de los fenómenos internacionales, llega a Luisiana y la Florida.
También el "ansia de inmensidad" se registra en la zona del Río de la Plata, donde friccionan con los ingleses, que mantienen la desembocadura del Plata para el asiento de negros, y con los portugueses, que bajan hacia la colonia de Sacramento.
Durante el siglo XVIII España tendrá que aguantar los ataques navales en sus puntos más estratégicosde las Indias.  Las agresiones a Pensacola, Santiago de Cuba, Trinidad, Jaruca, Bahía Honda, San Juan de Puerto Rico, Santo Domingo, Portobelo, Cartagena de Indias, Paira, Manta, Campeche, Maloinas, Sacramento y Buenos Aires son serios avisos.
Hay necesidad de proteger las costas, y estos núcleos marítimos adquieren aspecto de defensas artilladas.  La decadencia marítima española tendrá repercusiones extraordinarias en el sistema colonial.  Pese a los esfuerzos del marqués de la Ensenada y otros, el potencial marinero español representaba apenas el 7% del inglés (450 embarcaciones frente a 7.000).  Estamos, obviamente, ante el prólogo de la pérdida del Imperio americano.  A esto hay que sumar el corroimiento interior que se evidenciará en continuas insurrecciones.

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2 nov 2016

REFORMAS POLÍTICO-ADMINISTRATIVAS EN LAS INDIAS

Las enormes demarcaciones territoriales impedían una política eficaz, y llevar un plan de conjunto al gigantesco continente americano era imposible.  Se imponía un esquema mucho más práctico. Los Borbones y sus ministros lo van a llevar a cabo, pero no sólo determinados por el crecimiento de la población, de la riqueza y por un deseo de controlar mejor las Indias, sino también por limitar la corrupción, el margen de la indisciplina y colaborar a fondo en el progreso.
A los dos virreinatos existentes en Máxico y Perú se le van a añadir el de Nueva Granada y el de Río de la Plata.  El primero no comienza a funcionar hasta 1740, aunque ya existió entre 1719 y 1724; abarcaba desde Quito a Venezuela.  El del Plata fue creado en 1776, y abarcaba Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Santa Cruz de la Sierra y Potosí.
Además se crean cuatro capitanías generales, en Cuba con Florida; en Venezuela, Guatemala y Chile.  En 1776 se crea la Comandancia General de Nueva Vizcaya, al norte de México, con capitanía en Sonora.  También las islas Filipinas constituían, por cierto, una capitanía general.
Se imponen reformas políticas y económicas.  Los marinos Jorge Juan y Antonio de Ulloa denunciaron a Fernando VI los abusos de la administración, y especialmente el de los corregidores.  Durante el reinado de Carlos III se prohíben los privilegios de los corregidores, aboliéndose las encomiendas e implantando las intendencias y otras reformas en las que participan gobernadores eficientes como Croix, Gálvez, Bucarelli, Manso de Velasco, Arnat, Arreondo y otros muchos.  Es la época de "los buenos virreyes", que contribuyen a la mejora económica y cultural de estos países.
En 1782 surgen las intencendias.  Son de imitación militar francesa, pero con un marcado carácter hacendístico.  No obtante, la realidad será que el intendente sustituya en buena parte de sus funciones (hacienda, justicia, policía y guerra) a los virreyes, gobernadores adelantados, audiencias y corregidores.
El proceso de desarrollo de las audiencias durante el siglo XVIII consolida su eficacia.  Nada menos que 14 audiencias funcionan a lo largo del siglo que nos ocupa.  Tamién en 1776 se crean los regentes, elemento intermedio entre las funciones del virrey y del oidor, y en 1787 Carlos III ordenaba crear dos secretarías de Indias, una para Gracia y Justicia y otra para Guerra, Hacienda, Comercio y Navegación.

1 nov 2016

LA ECONOMÍA AMERICANA DEL XVIII (II)

En líneas generales se puede hablar de un retraso industrial muy similar al de la metrópoli.  Además, la colonización española no crea colonias de explotación en puntos estratégicos de fácil acceso, sino que se interna lo más posible, como puede observarse en el continental México y en las altiplanicies de Colombia, Venezuela, Bolivia y Perú.  Tenemos una industria brotando en el interior y teniendo como principal obstáculo lo desfavorable de las distancias que hay que cubrir, generalmente, con mulas; los centros fabriles están, pues, lejos de los núcleos de exportación e importación.
Un factor muy importante de su retraso es que España y Europa ahogan la industria americana, pequeña productora, incapaz de competir con el industrialismo europeo si no es en materias exóticas.  La carencia de hierro y carbón en estas colonias es otro elemento explicativo de su estancamiento industrial.  Hay que tener en cuenta el exclusivismo peninsular, pese a las medidas liberales de Carlos III; el gobierno español entorpece, a propósito, los intentos de crear colonias obreras y artesanas, sacrificando los territorios americanos a los grupos oligárquicos metropolitanos, quienes dificultan con sus intrigas e influencia política cualquier fomento industrial indiano.
Todo ello provoca un tremendo desequilibrio en la estructura industrial americana y en su balanza comercial.  Pese a todo, en el XVIII los españoles trasladan sus telares a América.  Este trasplante de técnica y producción artesana representa, sin embargo, pequeñas densidades.  Los telares de Querétaro llegan a producir 46.000 arrobas de lana tejida por un valor de 600.000 pesos.  También los misioneros propagan el arte del tejido y la industria sedera.  La producción no llega ni con mucho para el consumo.
Otros objetos industriales se deben a la aplicación del cobre y del estaño, permitiendo la fabricación de instrumentos de bronce: cañones, campanas, verjas, rejas...
Los productos coloniales, en incremento durante el XVIII, permiten la existencia de fabriquines, como los famosos "trapiches" para el azúcar.
La demanda interior de curtidos se ve colmada gracias a la elaboración de abundantes materias primas de México y Argentina.  Lo mismo cabe decir de la fabricación de velas y jabones mediante el sebo o las salazones de carnes.
La industria naval cuenta con los arsenales de El Callao, donde se construyen fragatas de importante tonelaje.  
Altares, adornos y otros artículos de orfebrería nos hablan de industrias de metales preciosos.  Capítulo importante ocupan las Casas de la Moneda, como la de México, capaz de acuñar 30 millones de pesos al año.  La sal también se exporta, pese al consumo que de ella se hace para beneficiar la plata.  La pólvora cuenta con una fabricación, obviamente, muy vigilada.  En relación con la pesca van surgiendo importantes industrias, y nos es conocido el aprovechamiento industrial que se hace de la ballena.

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31 oct 2016

LA ECONOMÍA AMERICANA DEL XVIII (I)

Las tendencias económicas en la América hispana del siglo XVIII se centran en torno a la explotación del suelo, el comercio, la industria y la hacienda.  Las realizaciones económicas a que haya lugar deben ser conjugadas entre sí y relacionadas con los diversos grupos sociales que van desde el aristócrata y el eclesiástico hasta el negro y el indio, pasando por el criollo, el burgués y el funcionario.
La producción agrícola en el siglo que nos ocupa se equipara con la producción minera.  El paralelismo de "Indias" con "flujo de plata" es algo por todos bien sabido.  Sin embargo, la apertura de una mina significa el acceso de unos colonos que tienen que dar respuesta a ese lógico consumo de los mineros; aún más, si la mina se agota, los mineros huyen y los colonos siguen pegados a su tierra.  En este seguir a los mineros, los colonos mestizos e indios realizan una obra portentosa de colonización agrícola.
Pero el capital agrícola fue una resultante del sistema social y son los terratenientes los que atraen a mineros, mercaderes y artesanos para que inviertan en las propiedades agrarias.  También la Iglesia y la Corona se interesan por el capital agrario, aunque no sin limitaciones.  Por otra parte, el régimen patriarcalista de los grandes propietarios se complica con la importación de mano de obra negra, ocasionando una convivencia con una mentalidad esclava, dispuesta a volcar el odio que traía consigo o que estaba gestando.  Negros e indios se relacionarán por su calidad de explotadores de la tierra y por su situación de nulo o restringido acceso a la propiedad.
En el siglo XVIII se fusionan la herencia de cultivos indígenas y españoles.
Los productos agrícolas base de la alimentación eran el plátano, la mandioca, el maíz, la patata, oca, batata, ñame, cocomite, trigo, centeno, avena, arroz, hortalizas y frutales.  Destacaremos el papel que jugó el maíz dada la extensión e intensidad de su cultivo.  Una mala cosecha de este cereal provocaba inmediatamente miseria y hambre.  Los granos de siembra arrojaban una producción de 130 a 1.  El trigo constituyó un refuerzo alimenticio que además fomentaba la irrigación, con lo que su cultivo fomentó la creación de redes de canales y acequias.
En lo que respecta al olivo, morera, cáñamo, lino y vid eran muy poco cultivados para evitar los recelos de la metrópoli y el renglón importante que suponía para la economía de la España peninsular su exportación.  Su cultivo, podríamos decir, era más nostálgico que efectivo.
En cuanto a los artículos propiamente coloniales, la caña de azúcar, el algodón, el café, el cacao, la vainilla, el tabaco y el añil alcanzan fuertes porcentajes de producción, siendo objeto de comercio exterior y una sobresaliente fuente de riqueza.  Solamente por el puerto de Veracruz se exportaban 500.000 arrobas de azúcar, reportando un beneficio de 1.500.000 pesos.  
El consumo algodonero de Europa provenía de América, por lo que su cultivo se intensifica sin cesar.  Sólo de Cuba salían 500.000 kilogramos.  El café cubano y de Venezuela se exportaba en enormes cantidades.  El tabaco, monopolizado por el Estado desde 1764, decae en su cultivo, ya que exige permisos de plantación y se obliga a los plantadores a vender la producción al Estado siempre según los precios fijados por el mismo.
La ganadería pasará muy pronto a ser un concepto económico muy importante, reñido con la agricultura, así como una nada desdeñable fuente de riqueza.  En Argentina y México encuentran el medio apto para su expansión.  Sólo en la región del Plata dejaba unos beneficios anuales de cuatro millones de pesos fuertes.  Surgen los tipos del gaucho y el vaquero como figuras importantes en la avanzada hacia espacios vacíos.  Los derivados ganaderos: carne, sebo, cueros y lana, eran un capítulo importante para el consumo interior y para la exportación.
Potosí (Perú) y Zacatecas (México) son los ejes que en la producción minera regulan la estructura del transporte terrestre y marítimo, controlan los centros de población y una fuerte demanda, determinando a su vez el florecimiento de la agricultura, industria y comercio en sus respectivos "hinterlands".  En el siglo XVIII los filones argentíferos se van empobreciendo, aunque siguen siendo vitales, y la baja de producción presumible es compensada por medio de métodos, instrumental, técnicas y preparación del mineral de una forma más eficaz.  Las minas suponen, cada vez más, un enorme capital, un complicado mecanismo capitalista y una repercusión mundial cada vez mayor.  Podemos evaluar la producción minera en 40 millones de pesos fuertes al año de media.

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30 oct 2016

HACIENDAS Y RANCHOS

Desde los comienzos de la conquista de América los propietarios agrarios ocupan tierras ricas y cercanas a los pueblos.  Las consolidan por medio de mayorazgos par que así no se dividan ni mengüen.  Una finca de 2.000 hectáreas era considerada de un tamaño medio, regular.  En el siglo XVIII se usan los nombres de "hacienda" y "rancho", que privan sobe los de "cortijo", "estancia" y "caballería".
Las tierras que no habían sido ocupadas y quedaban localizadas en medo de estas haciendas son absorbidas por estos latifundistas de una forma ilegal, de modo que los que tenían opción a uno tuviesen la posesión de no menos de diez.
Estas haciendas no cuentan con un tráfico comercial y sus amos no tienen dinero contante y sonante, por lo que estas fincas serán pronto presa de las hipotecas que pesan sobre ellas.  Pero como la institución de los mayorazgos prohíbe que se las desvincule y divida, optará por arbitrar una solucón esperada: los miembros de estas familias aristocráticas agrícolas medo arruinadas se casarán con los ricos mercaderes; así, los latifundios salen a flote y triunfan en medio de la miseria general del país.  Los amos tienen una preponderancia señorial que se traduce en un predominio social, económico y hasta de justicia sobre las personas que trabajan en esas fincas, bien sean indios o esclavos negros.  El que une en la práctica los intereses del amo con la explotación de estos siervos es la figura del caporal.  En la hacienda había iglesia y sacerdote, ambos pertenecientes "de facto" al dueño.  Cerca de la iglesia tenía el amo su casa señorial de piedra.  Tenemos a una aristocracia latifundista con conciencia, pues, de clase.
Estos latifundios fueron un inconveniente parala prosperidad económica y social en América.  La riqueza agrícola hubiera podido reportar una riqueza económica diez veces mayor sin los obstáculos característicos del latifundismo: deficiente explotación del suelo, jornales bajos, despoblación y concentración de los habitantes en pocos pueblos y los terribles abusos en los arriendos y subarriendos.  Al seguir anexionándose terrenos baldíos, producen un desequilibrio en la propiedad que se traduce en la estructura social.
A esto tenemos que añadir que la Iglesia regular y secular va creando también sus extensos territorios.  Los jesuitas se hacen en breve tiempo con una cantidad de tierras importante por medio de sus tácticas, que reflejan perfectamente los testamentos.  Se llega a prohibir a la Iglesia que adquiera más tierras, pues en México llegó a acaparar un tercio del territorio nacional.

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