6 mar. 2017

LA REVOLUCIÓN LIBERAL BURGUESA (II)

Para mejor entender las revoluciones liberales burguesas, debemos añadir otro elemento: es necesaria la existencia de una ideología que sustente el programa de crisis y que persiga la transformación radical de la sociedad.  Caso de no existir tal ideología, a lo sumo se seguirán -como consecuencia del movimiento- rebeliones al estilo de las de campesinos angustiados por la miseria, como las registradas durante toda la Edad Moderna que llevaron consigo el tránsito de un sistema feudal de predominio nobiliario a uno capitalista, con predominio de la  burguesía tanto social como políticamente.
La extensión de tal sistema capitalista da paso a un nuevo tipo de contradicciones y situaciones revolucionarias, que conducirán a la aparición de intentos, triunfantes unos, frustrados otros, de revoluciones socialistas, desde los tiempos de la Comuna hasta el tercer cuarto del siglo XX.
Refiriéndonos a la revolución liberal burguesa americana, deberíamos incluir una mención especial a las revoluciones anticoloniales; son luchas no ya de clases, sino contra la metrópoli, en orden a obtener la independencia económico-político-social.
La práctica, sin embargo, nos confirmará que estos tipos no se dan con absoluta precisión, al surgir en las revoluciones connotaciones de unos y otros tipos.
Entremos en el análisis de las transformaciones liberales burguesas.  El caso inglés se caracteriza por su precocidad (de hecho ningún fenómeno revolucionario similar se dio en Europa hasta un siglo después).  Pero además de la precocidad, resulta curioso el hecho de que en el seno de la sociedad inglesa no exista fuerza capaz de llevar a cabo una transformación revolucionaria.  El papel de protagonista corresponderá no a la burguesía, sino a un sector de la nobleza, el de los grandes propietarios, que habían comenzado a capitalizar las rentas agrarias efectuando inversiones en los sectores comercial e industrial.  En tal sentido, la acción revolucionaria permitirá un importante desarrollo capitalista (caso que no corresponde a Francia).  Precisamente por ser de carácter noble el estamento motor de la revolución, no llegará a planteamientos liberales tan claros como se dieron en Francia.
La revolución inglesa se produce en el siglo XVII, se gesta entre 1640 y 1688 y tiene su culminación en el "Acta de Reforma" de 1832, en virtud de la cual se entrega todo el poder a la burguesía.
El caso francés ejemplifica mejor lo que hemos definido como "movimiento revolucionario"; tiene todo su tipismo: motines, levantamientos, lucha armada, guillotina...  El triunfo burgués se obtiene merced al apoyo del tercer estado, la mayoría del pueblo, la pequeña burguesía, el pequeño propietario campesino y los desheredados.  Por ello, cuando la alianza permite el triunfo burgués, motiva también la menor estabilidad del mismo, al verse empujada por presiones de un mayor extremismo de parte de los pequeños burgueses; claro es el ejemplo de los jacobinos.

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