20 feb. 2017

PENSAMIENTO Y POLÍTICA EXTERIOR DE GODOY

En el momento en que Europa vive el problema de una nueva organización, Godoy jugará en pequeño, víctima de miedos y vanidades personales, náufrago y no piloto en la tormenta.  Cuando adopte la línea internacional, iniciación de la catástrofe, invertirá el orden de las relaciones que la geografía y la historia señalan.  En su descargo está la ignorancia de tales leyes; pero le acusará su ambición de reinar.  Como todo advenedizo, Godoy piensa hallar el secreto de la política exterior en la adhesión al que triunfa, sin línea internacional propia, equivocándose, además, respecto al triunfo.  Fácilmente huido en la crisis y fácilmente sometido ante la victoria imperial, dará a Napoléon la idea de que el caso de España es fácil también.  Después de Tilsit, Napoleón decide poner manos en el asunto: "El éxito no podía ser dudoso..., esta misma facilidad me extravió.  En el mundo napoleónico, donde la vida internacional estará guiada por Pitt, Metternich y Talleyrand, España da sus primeros pasos conducida por Godoy".  Tal contraste es, en efecto, ya de por sí harto elocuente: él alumbra las razones del fracaso posterior.

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