19 feb. 2017

LA CONSPIRACIÓN DE PICORNELL O "CONSPIRACIÓN DE SAN BLAS"

Sobran datos para certificar que un gran número de españoles llegaron a conocer los principios fundamentales de la doctrina revolucionaria.  De entre los medios ilustrados surgen los que tratan de seguir el camino revolucionario.  De los varios intentos que confirman la realidad de un estado de extraordinaria efervescencia, destacamos el más conocido de ellos: la llamada "Conspiración de Picornell".  Dado el mal cariz que presenta la guerra contra Francia, a partir de 1794 Juan Picornell y Josef Lax conciben "reducir a su capricho la soberanía".  Para ello intentan seducir y apoyarse en la acción del bajo pueblo y en la miseria que padecen artesanos y trabajadores.
Descubierta la conspiración, se les requisaron cinco pistolas, cinco sables, dos cuchillos de monte y pólvora.  Fueron procesados Juan Picornell, maestro mallorquín, traductor y lector de los filósofos franceses, sagaz y hombre de acción; José Lax, aragonés y profesor de humanidades; Sebastián Andrés, opositor a la cátedra de matemáticas; Manuel Cortés, ayudante del colegio de Pajes; el abogado Bernardino Garasa y Juan Pons.  Se pide también la condena de otros doce miembros.
Se les acusa de leer "libros perniciosos y llenos de los principios de insubordinación y rebeldía" y de preparar una revolución, cuyo plan era destronar al rey y nombrar en su lugar una Junta Suprema.

"Para este importante objeto, además de armarse, establece una Junta Suprema, a fin de que en nombre y representación del Pueblo Español, y en virtud de los derechos y facultades que le confiere, examine todos los males que padece el Estado por los vicios de la Constitución, abusos y usurpaciones del Gobierno, y proceda a su total reforma".

Exigen de todos los ciudadanos la obediencia ciega y hasta la muerte por esta empresa justa y útil.  Todos deben trabajar por su éxito y no hacerse sospechosos, pues, de lo contrario, serán tenidos por traidores a su patria e incurrirán, por tanto, en la justa indignación del pueblo.  Posteriormente admitirán la monarquía, pero la que ostentará el poder absoluto será la Junta Suprema, para llevar a debido efecto la resolución del pueblo y, una vez arreglada la Constitución, ejercer sólo el poder legislativo.
Picornell había fracasado en su intento de ganarse a los elementos populares, pese a su acción revolucionaria, que la seguirá ejerciendo en América.
Esta truncada revolución o "conspiración de San Blas", como también se la llama, exponencia claramente el origen del pensamiento liberal español y una marcada imitación de lo ocurrido en Francia.  El mismo lema de la constitución era "Libertad, Igualdad y Abundancia".  Temprano precedente, pues, del liberalismo español, que tiene la importancia histórica de abrir el camino a la revolución española.
El estado de efervescencia y oposición fermentaba también en las universidades.  Con la Revolución Francesa se agitan los conocimientos filosóficos de los universitarios y se forman partidos de jóvenes que se instruían a su costa y por medio de catedráticos que, aunque en sus cátedras seguían rutinarios, fomentaban lo estudios privados de sus discípulos.  Recordemos el ejemplo de Meléndez Valdés en Salamanca.  De aquí habían surgido los Marchena, Urquijo, Picornell, etc.  No sólo leían libros franceses, sino panfletos tan sabrosos como la "Exhortación al pueblo español para que deponiendo la cobardía se anime a cobrar sus derechos" o los "Diálogos del A.B.C." o la "Oración apologética dicha en la plaza de Madrid".  Todo este material fermentador lo escribían catedráticos y lo leían, copiaban y expandían por toda España los estudiantes.  Tal es el caso del profesor de Salamanca Ramón de Salas, quien, evuelto en el desarrollo de la oposición, huyó de Salamanca y, tras deambular por Castilla durante quince días, cayó en manos de la Inquisición, siendo obligado a abjurar y a recluirse en un monasterio para estudiar doctrinas sanas y siendo alejado de Madrid y Salamanca durante tres años.

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