23 feb. 2017

GUERRA CONTRA INGLATERRA EN TIEMPOS DE GODOY

Se desenvolverá dentro del mecanismo del siglo XVIII.  España necesita la escuadra española e Inglaterra obstruye el tráfico colonial y hostiliza las posesiones españolas en América.  En 1797 ya están las dos potencias continentales en guerra con los ingleses.  Como en otras ocasiones, la flota española se deja jirones ante la inglesa (batalla del cabo de San Vicente y pérdida de la isla de Trinidad).  Lo mismo que otras veces, un puñado de brazos marinos poco podían hacer en unos navíos envejecidos, con unas mediocres dotaciones y contra la desidia oficial.
Siguiendo también una vieja costumbre (recordemos la época de Patiño y épocas posteriores), Francia se entiende por separado con Inglaterra, mientras Godoy protesta indignado, quedando mal ante propios y extraños.  Ya subrayamos anteriormente la vital trascendencia de esta guerra por lo cara que costó al comercio y por sus implicaciones en la política fiscal española: constituyó un auténtico desastre.
Godoy no invadió Portugal, como deseaban los franceses, y como, por otra parte, quiso jugar a contrarrevolucionario, apoyándose en su situación favorable ante los revolucionarios, la coyuntura fue aprovechada por los diplomáticos galos y por los políticos españoles para provocar su salida del gobierno.  Esta presión exterior -como en el caso de Floridablanca- es la causa determinante de su caída, y no el que María Luisa hubiera cambiado de amante o que Godoy la hubiera puesto celosa como a menudo ha querido sugerir algún que otro historiador.
Siguen dos cortos ministerios de Saavedra y Urquijo (1798 y 1800).  Fracasada la alianza hispano-francesa, Saavedra se incrusta en la coalición general antifrancesa y el mismo Urquijo mantuvo una política favorable a los británicos; pero combatido por el Papa y Napoleón fue pronto destituido y encarcelado.  En estos momentos era Jovellanos ministro de Gracia y Justicia.


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