7 ene. 2017

CRISIS ECONÓMICA

Al hablar de la situación económica nos referimos a las contradicciones del sistema y a la insuperable crisis económica que se experimentaba en España a finales del siglo XVIII y principios del XIX.
España seguía mandando el privilegio y en la riqueza territorial.  Padecía una economía tradicional basada esencialmente en el elemento artesano y rural.  Las reivindicaciones del capital, la libertad económica y el trabajo eran resistidas por aquellas personas y estamentos vinculados al orden económico tradicional.
El aumento demográfico experimentado durante la segunda mitad del siglo XVIII, que fue aproximadamente de un 50%, no se veía compensado por un crecimiento paralelo de la producción nacional  Esto era imposible, dadas las relaciones de producción o el esquema de trabas que arrojaban los estamentos nobiliario y eclesiástico.  Y es que estos miembros no se preocupaban en absoluto de la producción, sino de la renta que obtienen de la tierra, con la que reducen su productividad y crean un trágico desnivel entre el valor y la renta de la tierra, que tiene como consecuencia inmediata el alejamiento del labrador de la propiedad, fenómeno denunciado en todos los tonos durante la centuria.
Mientras las estructuras del Antiguo Régimen se mantenían en la sociedad y en el Estado, una verdadera revolución coyuntural en toda Europa multiplicaba las tensiones sociales.  Las causas de estas fluctuaciones económicas hay que buscarlas en el crecimiento demográfico y en el alza de precios, como consecuencia del aumento de la demanda de productos agrícolas.  Por otra parte, el estado de las comunicaciones hace que cada región viva con cierta autarquía, siendo la recolección la que regula el coste de la vida.  La industria, esencialmente artesana, depende de las fluctuaciones agrícolas, dada su escasa producción y el quedar subordinada a un comercio interior al que ni siquiera abastece; hay una secular insuficiencia de nuestra producción artesanal para cubrir las necesidades del mercado, y esto hay que entroncarlo con las ordenanzas gremiales, que suponen un freno a la expansión industrial.
Se imponía un sistema productivo que aumentase la renta nacional con base en una industria más poderosa y en una producción agrícola multiplicada.

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