1 nov. 2016

LA ECONOMÍA AMERICANA DEL XVIII (II)

En líneas generales se puede hablar de un retraso industrial muy similar al de la metrópoli.  Además, la colonización española no crea colonias de explotación en puntos estratégicos de fácil acceso, sino que se interna lo más posible, como puede observarse en el continental México y en las altiplanicies de Colombia, Venezuela, Bolivia y Perú.  Tenemos una industria brotando en el interior y teniendo como principal obstáculo lo desfavorable de las distancias que hay que cubrir, generalmente, con mulas; los centros fabriles están, pues, lejos de los núcleos de exportación e importación.
Un factor muy importante de su retraso es que España y Europa ahogan la industria americana, pequeña productora, incapaz de competir con el industrialismo europeo si no es en materias exóticas.  La carencia de hierro y carbón en estas colonias es otro elemento explicativo de su estancamiento industrial.  Hay que tener en cuenta el exclusivismo peninsular, pese a las medidas liberales de Carlos III; el gobierno español entorpece, a propósito, los intentos de crear colonias obreras y artesanas, sacrificando los territorios americanos a los grupos oligárquicos metropolitanos, quienes dificultan con sus intrigas e influencia política cualquier fomento industrial indiano.
Todo ello provoca un tremendo desequilibrio en la estructura industrial americana y en su balanza comercial.  Pese a todo, en el XVIII los españoles trasladan sus telares a América.  Este trasplante de técnica y producción artesana representa, sin embargo, pequeñas densidades.  Los telares de Querétaro llegan a producir 46.000 arrobas de lana tejida por un valor de 600.000 pesos.  También los misioneros propagan el arte del tejido y la industria sedera.  La producción no llega ni con mucho para el consumo.
Otros objetos industriales se deben a la aplicación del cobre y del estaño, permitiendo la fabricación de instrumentos de bronce: cañones, campanas, verjas, rejas...
Los productos coloniales, en incremento durante el XVIII, permiten la existencia de fabriquines, como los famosos "trapiches" para el azúcar.
La demanda interior de curtidos se ve colmada gracias a la elaboración de abundantes materias primas de México y Argentina.  Lo mismo cabe decir de la fabricación de velas y jabones mediante el sebo o las salazones de carnes.
La industria naval cuenta con los arsenales de El Callao, donde se construyen fragatas de importante tonelaje.  
Altares, adornos y otros artículos de orfebrería nos hablan de industrias de metales preciosos.  Capítulo importante ocupan las Casas de la Moneda, como la de México, capaz de acuñar 30 millones de pesos al año.  La sal también se exporta, pese al consumo que de ella se hace para beneficiar la plata.  La pólvora cuenta con una fabricación, obviamente, muy vigilada.  En relación con la pesca van surgiendo importantes industrias, y nos es conocido el aprovechamiento industrial que se hace de la ballena.

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1 comentario:

Enrique dijo...

interesante noticias sobre economia y reseña historica de sus inicios, me fue de mucha utilidad ya que inicio mis estudios en esta area, tambien comparto con ustedes la noticia sobre Emilio Botín http://www.expansion.com/2010/08/24/empresas/banca/1282662274.html?a=b8ba0230becdb5224c289ea609fc4bf4&t=1299837923
saludos.