11 nov. 2016

EL PENSAMIENTO EN LA ÉPOCA DE LA ILUSTRACIÓN (III)

Esta filosofía con claro origen en los países protestantes fue asimilada con toda su radicalidad en las naciones católicas durante el Siglo de las Luces.  A la cabeza de estos países receptores está Francia, con su lengua, su espíritu, la vasta organización de su prensa, su alejamiento de la universidad y la sustitución de su influjo por el de los salones; añadidas las injerencias cartesianas y todo un liberalismo religioso, expandirá todas estas luces por España, Italia, Prusia, Austria, Suecia y Rusia.
Voltaire vuelve de Inglaterra entusiasmado por la ciencia de Newton y la filosofía de Locke.  Voltaire se rodea de otros entusiastas, todos conscientes de la importancia de las facultades de la inteligencia humana.  Arremeten contra todas las creencias hasta entonces admitidas, descubriendo leyes de la naturaleza por medio de la razón y de la observación.    Negar la existencia de Dios era el resultado de la explicación de los fenómenos de la naturaleza.  Así se expresan los famosos Condillac, Helvetius, el barón de Holbach y otros.  Estos filósofos se proponen escribir una obra monumental.  Llevan a ella su espíritu sensualista, empírico y demoledor de la tradición admitida.  Escriben la "Enciclopedia", editada por Diderot y D'Alembert.  Al margen, la obra es también una fuente valiosísima de información para el momento.
La felicidad, hemos dicho, es uno de los propósitos de estos hombres.  Como dice Herr, admitir que a causa de un pecado original el hombre estuviera condenado a la depravación, era ir en contra de su empeño por mejorar el destino del género humano sobre la tierra.  El hombre era bueno por naturaleza y además contaba con capacidad para perfeccionarse.
Jean-Jacques Rousseau culpa a la sociedad de corromper los sentimientos bondadosos del hombre.  Se imponía educar a ese hombre alejándolo de las malas influencias y dejándole desarrollarse por medio de la observación y la experiencia, para que conservase su propia bondad y facultades.  Fuera, por tanto, el memorismo con que se aprende en las escuelas de la Iglesia, monopolizadora de la enseñanza.  Fuera, la educacón religiosa.  Sólo en la adolescencia se les podrá enseñar religión... pero la religión natural.
¿Cómo casar todo esto con la Inquisición española y con los reaccionarios escolásticos?  Lo iremos viendo...
En el campo de la ciencia, estos prohombres asestaban duros golpes a la Iglesia.  Aceptaban la teoría de Galileo (la Tierra dando vueltas alrededor del Sol).  Admitían que la Tierra existía desde antes de lo que indica la Biblia, con lo que Buffon triunfaba, pese a tener que haberse retractado ante las autoridades eclesiásticas en 1751 por tal afirmación.
El prestigio del razonamiento escolástico era sustituido por la ciencia experimental, y pese a la obstinación de la iglesia católica, no tuvo más remedio que admitir "la nueva concepción relativa al lugar que ocupa el hombre dentro de la creación".  Sus pretensiones medievales caían por tierra.

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