10 nov. 2016

EL PENSAMIENTO EN LA ÉPOCA DE LA ILUSTRACIÓN (II)

Las emancipaciones arrancan primero en los países protestantes.  Francis Bacon, el gran admirado del padre Feijoo, arremete contra la escolástica y destrona a Aristóteles.  A partir de ahora, el principio de la sabiduría será la experimentación, el espíritu crítico y la observación directa de la naturaleza.  Esta revolución es coronada por Isaac Newton, quien acepta el método matemático experimental de Galileo y toma los datos de la experiencia como punto de partida del análisis.  Publicaba su trascendental descubrimiento de la ley de la gravedad, con lo que explicaba las posiciones y movimientos de los planetas y satélites en sus órbitas, la caída de los cuerpos a tierra, las mareas, etc...; constituía la más espectacular demostración de la eficacia del método físico-matemático y el símbolo de la ley natural expresada en el lenguaje matemático.  El universo y el mundo quedaban sujetos a las leyes naturales, con lo que las revelaciones y las obras de la antigüedad quedaban postergadas.
Con el tratado de derecho internacional de Hugo Grotius, el derecho natural se emancipaba de lso mandamientos bíblicos y de las doctrinas político-cristianas.  El derecho natural, fundado en el razonamiento y en la naturaleza del hombre, quedaba como una ley de la sociedad humana de valor universal.  Para Hobbes, el derecho natural era "la libertad que posee cada uno de hacer uso de sus facultades naturales, conforme a la razón".  Como los deseos de los hombres chocan - él decía "homo homini lupus", es decir, "un hombre es un lobo para otro hombre"-, la ley natural es insuficiente, y, po lo tanto, hace falta una sociedad, de la que surge el Estado.  Este pacto social lleva a Hobbes a admitir el absolutismo monárquico.
Un paso más lo de John Locke al declarar que los hombres, en su estado natural originario, gozaban de los derechos fundamentales a la vida, la libertad y la propiedad.  Como todos los hombres tienen la misma condición y los mismos derechos, se produce el reconocimiento de igualdad entre todos los individuos y mantienen sus derechos al acordar formar una sociedad.  Surge así el Estado como organismo encargado de gobernar la comunidad y juzgar los atentados individuales a los derechos naturales, que él mismo habrá de respetar.  Con ello queda clara la división de poderes: los ciudadanos legislan y el Estado, careciendo de soberanía doctrinal, dispondrá sólo de la función ejecutiva.
En otro campo, René Descartes separaba la metafísica de la teología escolástica.  Demuestra la fiabilidad de todo, incluyendo la filosofía cristiana.  Luego, apoyándose en la razón, prueba la existencia de Dios y la inmortalidad del alma.  Pero Descartes aun admite que Dios ponía ideas fundamentales en los hombres al nacer, cosa que negaba Locke al poner a los sentidos como única fuente de conocimiento, sentando de esta forma las bases de la crítica moderna.  Baruc Spinoza, fiándose sólo de su razón, eliminaba al Dios juedo-cristiano y creador del universo y lo sustituía por un Dios impersonal, panteísta, identificado con el universo.  El cristianismo era atacado a fondo por otros muchos, como el deísta Collins, el laicista Shaftesbury, y con las obras de Pietro Giannone, Jean Messlier, John Tyndall, Pope, Addison, Swift, etc.  Varios de éstos eran deístas que, al observar las docenas de sectas y religiones existentes, acudieron a una religión natural, primitiva y que no necesitaba de iglesias ni, por supuesto, de subvención por parte del Estado.  Este deísmo, apoyado por la masonería, que había abierto la Gran Logia de Londres en 1717, se expande por todo Occidente.

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