5 oct. 2016

POLÍTICA MARROQUÍ DE CARLOS III

Carlos III y sus ministros lograron aminorar las piraterías de marroquíes y berberiscos.  Las sucesivas intervenciones diplomáticas y militares se debierton a estos prejuicios comerciales y a la necesidad de la economía española de buscar mercados al otro lado del Estrecho.  La flota española era, por otra parte, un constante peligro para las costas norteafricanas. Las relaciones no eran fáciles, ya que los puntos de partida eran incontestables por ambas partes.  España exigía apertura de los puertos marroquíes al comercio español, y el sultán reclamaba a cambio Ceuta y Melilla.  En 1767 se llega a un tratado DEFINITIVO sobre la base de un libre y recíproco comercio.  Pero la paz no duró, y en 1773, imprevisiblemente, Ceuta, Melilla y el Peñón de Vélez eran atacados.  Ante el peligro de una invasión, se llegó a un nuevo acuerdo comercial en 1780.  La Compañía de Casablanca, deudora del Banco de San Carlos, monopolizaría el tráfico cerealícola marroquí.  En definitiva, el norte de África quedaba como un interesante y prometedor complemento de la expansión económica peninsular.

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