20 oct. 2016

HISPANOAMÉRICA EN EL SIGLO XVIII (IV)

El nacimiento, la educación y el nivel de vida son factores básicos para distinguir a los conformadores sociales, estamentos o grupos sociales diversos de las Indias.  Se pueden diferenciar con claridad, si bien con interconexiones, a grupos de aristócratas, eclesiásticos, criollos, coloniales hispánicos, burgueses, indígenas y esclavos.
En cuanto a los aristócratas, el sólo hecho de ser los conquistadores ya supone una superioridad social sobre los conquistados.  Por ello se reputa por noble a todo español, a no ser que practique oficios indecorosos.  Esta mentalidad aristocrática, entroncada con la casta conquistadora se evidencia en dichos como éste: "Un blanco, aunque monte descalzo a caballo, se imagina ser la nobleza del país".  En principio, la alta nobleza española se opone a la obra de España en América por la simple razón de que el escape de mano de obra de la metrópoli tendría consecuencias para sus latifundios, debilitando las bases de su poder.
Sin embargo, la nobleza castellana también se trasplanta a América, sobre todo los miembros segundones de la alta y antigua nobleza.  Éstos, merced al mayorazgo, tienen problemas socio-económicos a los que sólo América puede dar solución.  Lo mismo ocurre con muchos caballeros e hidalgos de las diversas ramas españolas, que agradecen cambiar de país.  Vamos a encontrar en América una aristocracia latifundista con formas de vida características.  También el servicio militar y las prestaciones que hacen a la Corona van a tener como contrapartida la concesión de encomiendas, grandes propiedades, títulos y toda una serie de vanidades que responden a la realidad económico-social preponderante que disfrutan.
Participan en este grupo aristocrático las docenas de títulos de Castilla que se conceden a los americanos durante el siglo XVIII; previa solicitud, abonan 2.000 pesos, demuestran limpieza de sangre, condiciones de hialguía y caudales sufucientes para mantener el honor solicitado.  También las hidalguías se venden, con lo que los cuadros de este tipo de nobleza aumentan.  Durante el siglo XVIII se aplican caa vez normas más restrictivas para su concesión.  A estos aristócratas adjuntamos también los 415 criollos que durante el siglo XVIII ingresan en las órdenes militares.  También participan, aunque sólo legislativamente, los caciques o señores indios con sus familiares y descendientes.
Desde finales del siglo XVIII se multiplican los mayorazgos, por el deseo de unir los bienes raíces del dominio a un nombre.  Son pues aspirantes a la nobleza estos propietarios, lo mismo que los que prestan al rey servicios eminentes o se destacan en la carrera de las armas.  el patronazgo de un rico convento constituía para unos el mejor ornato de su linaje y para otros un paso adelante en la consecución nobiliaria.
Prolefera la concesión de marquesados y condados a españoles enriquecidos y a grandes propietarios, a cambio de cuantiosas sumas de dinero.  Tal es el caso de los marqueses de Salvatierra, Uluapán, de Aguayo; condes de Mejorada, de Santa Rosa, etc.  Su autoridad es importante, dada su independencia respaldada porla posesión de numerosas regiones, fundación de ciudades, etc.
Estos grupos aristocráticos tienen vinculaciones políticas claras en lo referente a regidores, alcaldes mayores y otros cargos.  A veces se hacen con estos oficios comprándoselos al rey.  En parte, esta situación les obliga a tener casas en las ciudades, motivo del resurgimiento de esos bellos edificios con grandes patios, adornos cerámicos o casonas blasonadas.  Viajan mucho, tanto para administrar sus dominios como por vinculaciones a la política oficial, con lo que su entronque político es todavía mayor.

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