29 oct. 2016

EL INDIO Y LA PROPIEDAD

La familia, tierra familiar, reducción y encomienda son las bases en las que descansa la organización de la sociedad indígena.  Cuenta también con unos principios religiosos, proteccionistas, tutelares, los deberes de trabajo y el de la función social de la tierra.  Todo ello da lugar a diversas formas de propiedad y a una organización de las tierras de indios que ha solido tipificarse como formas sociales de producción, tierras comunales y resguardos agrarios.
Las tierras comunales que posee un pueblo de indios oscila entre las 500 y 5.000 varas.  Estas tierras están destinadas a repartirse entre hombres y mujeres, pero la realdad es que tales concesiones tropezarán con la expansión acaparadora de los latifundios.  Se trata de que los indios cultiven en estas reservas todo lo que quieran y con total independencia; al propio tiempo, la metrópoli les concedería los aperos de labranza, medios de trabajo y dinero.  El disfrute de estas tierras por los indios será vitalicio y gozarían del derecho de inalienabilidad.  Queda claro que no eran dueños, sino usufructuraios, por lo que los latifundistas pasarán por alto esta protección jurídica.
Tenemos, por ejemplo, a los "yanaconas": hombres adscritos a la tierra para que la trabajen sin poder ausentarse de ella.  Son obreros agrícolas que por medio de su trabajo podían llegar a adquirir la posesión de la tierra que labraban.  Pero tan buenos planes, si no eran desbaratados pos los latifundistas eran adulteraddos cuando al indio, durante una parte del año, se le obligaba a prestar su trabajo en las minas, con lo que estos mitayos se veían en la obligacón de abandonar sus tierras.  Intentan solucionar este arduo problema creando colonias y huertos obreros, pero fueron en pequeña escala y con unos resultados prácticos menores a lo que muchas veces se ha afirmado.  La solución hubiera sido una gigantesca expropiación de los terrenos a los grandes propietarios, lo que hubiera significado un avance económico y social, pero... los poderes públicos jamás se atrevieron a tocar los latifundios y a los latifundistas.
El problema es claro: hay sed de tierras por parte de los españoles y de los indios, lo que se va a traducir en una lucha sorda y violenta entre los resguardos indígenas y las composiciones de los españoles.  Las usurpaciones de tierras vinieron por ambos lados; ahora bien, si admitimos la hipótesis de que el indio luchaba por su tierra, tendríamos que afirmar que su situación era muy similar a la de varios pueblos del pasado siglo XX que luchaban por sacudirse el yugo del imperialismo.

VISITA AHORA MI PÁGINA WEB

No hay comentarios: