3 may. 2016

EL CLERO EN EL SIGLO XVIII

A principios del siglo XVIII España cuenta con una población religiosa de más de 250.000 personas. Este número crecido de clérigos va a preocupar profundamente al gobierno. Se van a tomar medidas para atacar al clero inútil y desvocacionado, que considera la profesión como su "modus vivendi".
Esta cantidad, para hacernos un cáculo sería en torno a doce veces superior a la actual, habida cuenta de que, en el momento de escribir estas líneas, la población de España es de más de 43 millones de habitantes, esto es, cuatro veces superior a la del siglo que estamos abordando. Dicho de otra manera, sería como si en la actualidad existiesen 1.000.000 curas y monjas en España.
Excepto en Portugal, donde al sector clerical es abundante, en el resto de los países europeos no se alcanzan ni con mucho estos porcentajes. No forman una clase social unida y coordinada, sino escindida por rencillas entre ellos, por heterogeneidad de procedencias, por tenor de vida y por disparidad de intereses. Y esto no es sólo entre seculares y regulares, sino también entre sí.
Otro carácter a resaltar es contestarnos a la pregunta: ¿qué es un cura en el siglo XVIII? el que predica, bautiza, confiesa, administra, ayuda a morir, casa, entierra, enseña, etc... Conforme a esta definición tendríamos, en 1787, 16.689 curas, a los que sumando 5.771 tenientes de cura, nos daría 22.460. En 1787 había 18.972 parroquias, esto es, más parroquias que párrocos. Conclusión obvia: mucho eclesiástico y aun más población religiosamente desatendida. Recapitulemos: sólo 22.460 eclesiásticos responderían a la definición de sacerdote. El resto, más de 100.000, se dedicaban a la santa ociosidad o al ejercicio de pulmón, y ni siquiera a esto, porque incluso el cantar lo dejaban a los salmistas y gentes de gradas abajo.
Hay que resaltar asimismo la desigual distribución de este clero. Mientras en ciudades como Ávila, Burgos y Almería contaban con una parroquia por cada 120 feligreses, en Cádiz salían a 5.000 feligreses por parroquia.
En Toledo había una parroquia por cada 227 vecinos; en Extremadura para 1.40; Salamanca capital tenía 25 parroquias y Madrid, 12 veces más grande que Salamanca, tenía sólo 17. Los religiosos y religiosas superaban la mitad del clero español.
Los religiosos cuentan en 1787 con 2.076 conventos de 40 órdenes distintas, y las religiosas, con 1.122 onventos para 29 órdenes.
Todas estas cifras se podrían ilustrar del siguiente modo y manera:
-Alcalá de Henares, con una población de 5.000 habitantes, mantenía, además de una iglesia magistral con 6 dignidades, 29 canonjías, 58 racioneros y 54 capellanes, 19 conventos de frailes y 8 de monjas.
-Burgos, con 9.000 habitantes, dispoía de 14 parroquias, 22 conventos masculins y otros tantos femeninos.
-Valladolid, con alrededor de 20.000 personas, contaba con 29 conventos de frailes, 21 de monjas, más parroquias, canonjías, capellanías, prebendados, etc... lo que arroja que un 20% de la población la formaban los eclesiásticos.
-Vitoria, con 6.500 habitantes, tenía una colegiata, 4 parroquias, una capilla y 5 conventos.
-Orense tenía una catedral y 62 canónigos.
-La pequeña (y preciosa) Astorga tenía una catedral con un obispo, 14 dignidades, 50 canónigos, 10 prebendados, 36 capellanes y 20 niños de coro.
-Zaragoza, entre la Seo y el Pilar ofrecía un conjunto de 349 eclesiásticos.
-Benavente, con 2.500 habitantes censados, tenía 6 conventos y un monasterio.
-La Puebla de Montalbán, con 3.000 habitantes, tenía 21 presbíteros, 5 clérigos menores, 2 parroquias, un convento de franciscanos co 18 religiosos, 2 coristas, 5 legos, y otro convento con 14 religiosas profesas, 3 novicias y 4 criadas de clausura.
-Salamanca contaba con 23 conventos de religiosos, 18 de religiosas, 24 colegios seculares, 5 hospitales, 2 hospicios, 5 ermitas y 25 parroquias.

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