8 abr 2016

OTROS DATOS SOCIOLÓGICOS DE LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII

Las personas de edad inferior a 25 años representaban un 51% del total. Este dato, comparado con el resto, nos dice que la pirámide de población presentaba en España características típicas de un país en expansión demográfica. Hay un fuerte porcentaje de jóvenes y más débil de personas mayores.
Es de gran interés saber cómo estaba distribuida la población, en relación con la vida económica y la estructura social. Los censos de 1787 y 1797, aunque presentan diferencias técnicas, son válidos. Leemos entre paréntesis los datos del segundo censo:

ECLESIÁSTICOS: 182.400 (168.200)
NOBLES: 480.600 (402.100)
EMPLEADOS: 41.000 (32.000)
MILITARES: 77.900 (149.300)
ESTUDIANTES: 51.000 (29.800)
LABRADORES Y JORNALEROS: 1.871.800 (1.677.100)
FABRICANTES Y ARTESANOS: 310.700 (533.800)
CRIADOS: 280.100 (25.700)
COMERCIANTES: NO HAY DATOS (25.700)

Comparando estas cifras y contrastándolas con otros datos, se puede afirmar que a fines del siglo XVIII había 400.000 aristócratas, 170.000 eclesiásticos, 110.000 burócratas y millitares, 1.800.000 labradores, 25.000 comerciantes y 280.000 criados. Además, no son de despreciar los 140.000 mendigos que, sumados a los nobles, eclesiásticos, etc... arrojarían una clase pasiva del 75% de la población total.
Esta estadística se explicaría y completaría mejor reduciendo a un tercio la población masculina, notoriamente útil. Entonces tendríamos que, en 1787, el porcentaje de nobles se cifraría en el 15%; el de eclesiásticos, en el 5%; el de militares, en el 2%; el de funcionarios, el 1%; el de campesinos, en el 60% y el de criados, en el 7%.

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