30 mar. 2016

ESPAÑA DESDE DENTRO EN LOS ALBORES DEL SIGLO XVIII (II)

El advenimiento de Felipe V viene marcado por múltiples reformas y novedades, algunas de las cuales guardan cierto paralelismo con la llegada de Carlos V en su tiempo. Para empezar, el nuevo monarca rehusó asistir a un "auto de fe", hecho en 1701, para celebrar su acceso al trono. Los franceses que vienen en su séquito se incrustan en la marejada de la Corte. Felipe es ciego obediente a su abuelo Luis XIV, hasta el punto de que España (no es exagerado afirmarlo), fue gobernada hasta 1709 desde Versalles o por los embajadores franceses. Pero la guerra sirvió también de crisol para el nuevo rey y su pueblo. Las decisiones de peso se toman en París. Se nombra al marqués de Louville consejero de los problemas más urgentes, y al conde de Marcin embajador y miembro del "despacho real". También Luis XIV escoge una esposa, un confesor y damas de corte para su nieto. Entre éstas viene la "camarera mayor", princesa de los Ursinos. Esta mujer intelgente controlará las intrigas cortesanas, vigilará a la real pareja y, peronalizando, controlará también los destinos de España durante casi tres lustros. Podríamos resumir así las tres facciones dentro de la corte:

-La de los Ursinos, de clara ascendencia francesa.
-La de los españoles, partidarios de erradicar a los franceses.
-La de algunos embajadores franceses, quejosos de la princesa de los Ursinos.

Los embajadores, que representan la dirección francesa de los asuntos españoles, fueron el ya citado conde de Marcin, el cardenal D'Estrées, el abad D'Estrées, el duque de Gramont y, sobre todos ellos, Amelot, hombre distinguido y experimentado, que ejerce su cargo desde el 8 de mayo de 1705 hasta el 2 de septiembre de 1709. Amelot y sus largos cuatro años de influencia representan el punto culminante de la injerencia francesa. Amelot es un reformador y trabaja infatigablemente en pro de un sistema racional de gobierno en España. Tiene a su servicio a Jean Orry, quien se ganó muchas desafecciones, más por sus métodos que por sus famosas reformas financieras. De la escuela de Amelot son los jóvenes españoles deseosos de servir a su país: Patiño y, sobre todo, Macanaz, que pronto brilló como analista de la situación constitucional valenciana y reformador de sus finanzas y administración a partir de 1707. Alejado de Amelot en 1709, los embajadores Blécourt, Bonnac y el marqués de Brancas representan el cese de la escalada francesa en España.
En este espacio de tiempo apuntamos la presencia de un personaje olvidado por los historiadores y uno de los más notables administradores de su tiempo, el conde de Bergeyck, al servicio de las Españas a partir de 1711. La intensidd de sus reformas se centra en el aumento del poder naval, en las finanzas, en la administración y en la creación de una industria. Bergeyck fue quien introdujo, por ejemplo, el sistema de los intendentes. A costa de dejar sin terminar sus reformas fue enviado a Utrecht para defender los intereses españoles.
El 14 de febrero de 1714 Felipe V se queda viudo (mala fecha). Pero el 23 de diciembre del miso año, su segunda mujer, Isabel de Farnesio, estaba ya en Jadraque. En esta misma fecha, y a gran velocidad, salía hacia la frontera la princesa de los Ursinos. Sobra decir la causa. Su puesto y su influencia iban a ser ocupados por otra persona: Alberoni.
A nueva corte, nuevo sistema, cambio de administración, erradicación francesa e impacto italiano. Sin embargo, Versalles había dejado poso.

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