25 ago. 2015

MARTÍN LUTERO (IV)


Carlos, en su dese de centralizar el pode en Alemania, creó en la Dieta de Worms, el llamado Reichsregiment (Consejo del Imperio), especie de consejo de regencia, cuyo presidente sería el emperador mismo. Ahora bien, como muchas otras oblicaciones le exigen ausentarse, nombró lugarteniente suyo a su hermano Fernando y le entregó al mismo tiempo, sus dominios hereditarios en Austria. En ralidad, poco podía haer este organso contra la autonomía de los príncipes, como pronto vinieron a demstrar los hechos objetivos. En efecto, los caballeros, entrelos que destacaba von Sikkingen, comenzaron a ocupar las tierras abandonadas por los monjes que salían de los monasterios. El Reichsregiment intentó evitarlo; pero se le adelantaron los príncipes, quienes derrotaron a los caballeros y se apropiaron de las tierras que aquéllos ambicionaban. Poco después los campesinos, sacando las últimas consecuencias de las predicaciones de Lutero, consideraron que si todos los cristianos eran iguales, no había razón para que ellos viviesen miserabemente. La rebelión campesina contaba con el apoyo de Lutero. El reformador intentó conciliar los ánimos escribiendo una exhortación a los príncipes, en la que reconocía que las peticiones de los campesinos eran razonables y justificadas. Pero cuando aumentó la violencia, Lutero, desbordado, do marcha atrás, escribiendo otra que tituló CONTRA LAS BANDAS ASESINAS Y BANDOLERAS DE LOS OTROS CAMPESINOS. Baste este botón como muestra de su nueva actitud:

"Por ello, debe arrojarlos, estrangularlos, degollarlos secreta o públicamente, todo el que pueda, y recordar que nada puede haber más venenoso, dañino y diabólico que un hombre rebelde, lo mismo que cuando se tiene que matar a un perro rabioso. Si tú no lo mtas, él te matará a tí y a todo el país contigo. Acuchíllelos, mátelos, estrangúlelos todo el que pueda. Y si en ello pierdes la vida, dichoso tú: jamás podrás encontrar una muerte más feliz, pues muere obedeciendo la palabra de Dios y sirviendo a la caridad".

El prestigio personal de Lutero sufrió un duro golpe después de aquellas declaraciones. Mas no eran éstos los únicos motivos del deterioro de su restigio. Durante la estancia en Wartburg.la rebelión que había desencadenado llegaba a extremos insospechados por él. Otros dos reformadores, Karlstadt y Zwillig (Carlostadio y Zuinglio) agitaban a las gentes en Wittenberg. Habían sustituído la misa por la cena eucarística, repartían la comunión bajo las dos especies, prohibían los hábitos eclesiásticos, destruían las imágenes, negaban la presencia real de Cristo en la eucaristía. A poco llegaron a Wittenberg otros dos reformadores más radicales y fanáticos aún, T. Münzer y N. Storch, partidarios de una reforma radical del orden social, de eliminar la jerarquía para vivir sin ley y sin culto, de bautizar nuevamente a quienes hubiesen recibido el bautismo sin poseer una fe verdadera. Estos anabaptistas (rebautizadores) llegaron a tales excesos, que Lutero, al tener noticia de lo que estaba ocurriendo, salió de su retiro para acudir a Wittenberg y tratar de imponer el orden. Éste se impuso, pero Lutero tuvo que aceptar algunas de las exigencias de los extremistas, como la supresión de la misa y la abolición radical del celibato. Para dar ejemplo de esta última decisión, el mismo Lutero contrajo matrimonio con Catalina Bora, religiosa cisterciense que poco antes había salido de su monasterio. Tanto su matrimonio como la impugnación que e había hecho a su doctrina sobre la eucaristía dañaron también su prestigio personal. El movimiento de reforma ya no podía girar en torno a su persona. Otros pensadores tomaron el relevo y trabajaron por institucionalizar aquel movimiento. Entre ellos destacarían Melanchthon y, sobre todo, Calvino. El luteranismo oficial toma cuerpo al margen de su fundador. El antiguo poder papal y su autoridad religiosa se encomendarían en adelante a los príncipes, al poder civil. A éstos les interesaba particularmente dicha orientación, pues les ofrecía la oportunidad de apoderarse de los cuantiosos bienes eclesiásticos y de convertirse en las máximas autoridades civiles y religiosas.

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