30 ago. 2015

LA LIGA DE ESMALCALDA (y III)

Carlos, después de su victoria, debía aprovechar la ocasión. Al faltar la colaboración del Papa y del concilio, se decidió a actuar por sí mismo. Organizó nuevas conversaciones religiosas, en las que, del lado católico, participaron algunos teólogos dispuestos a la conciliación, como el dominico español Domingo de Soto. Al fin se llegó a un acuerdo, que cristalizó en el Interim de Augsburgo(1548), de contenido fundamentalmente católico, pero en el que se hacían numerosas concesiones a los protestantes. Protestó el Papa; protestaron los protestantes; protestaron los católicos alemanes, que no contaban con clero suficiente como para dar a conocer la docttrina del Interim a una población ya educada, en gran parte, en el protestantismo.
Llegamos así al año 1552. En Francia reina Enrique II, hijo y sucesor de Francisco I, de quien hereda también su política anticarolina. El 15 de enero, firma con los príncipes protestantes el Tratado de Chambord. Entre los firmantes está Mauricio de Sajonia, a quien, a pesar de ser protestante, Carlos V considera aliado suyo. A mediados de mayo, Mauricio con las mismas tropas que el emperador le había confiado, cae en Innsbruck, donde se encontraba Carlos. Mienstras Mauricio entraba por una puerta de la ciudad, Carlso logra atravesar los pasos de Brennero y ponerse a salvo. Al mismo tiempo, Enrique II haivaiddo con sus ejércitos los Países Bajos. Para colmo, los turcos amenazan los dominios húngaros de su hermano Fernando. Es el momento más negro de la vida de Carlos. El Concilio de Trento, que se había reanudado en 1551 con asistencia, incluso de los delegados de los protestantes, volvió a interrumpirse. El concilio de la unión había fracasado.
Carlos se rehizo. En la Dieta de Passau (1552) puso en libertad a los prícipes que tenía prisioneros y prometió reunir una asamblea religiosa que resolviera de una vez los problemas existentes. Esa asambea se celebró en 1555 en Augsburgo, en la ue se admitió la libertad religiosa de los estados, pero no la de los individuos, que deberian seguir la religión oficial del Estado al que pertenecieran. La fórmula que expresó tal estatuto fue la conocida de "cuius regio, eius religio" (quien tenga el gobierno, determinará la religión de sus súbditos). En la Paz de Augsburgo, que nació en aquella dieta, se reconoció a los príncipes luteranos el libre ejercicio de su culto y la posesión de los bienes secularizados antes de 1552. Los súbditos que no estuviesen de acuerdo con la religión impuesta por sus príncipes, no tenían otro remedio que emigrar. La Paz Augusta (Augsburgo) era incompleta: no se hablaba en ella de calvinistas ni de otros grupos reformados. Con ello, quedaba abierta la puerta a nuevos problemas. Mas lo que ahora urgía a Carlos era resolver su conflicto con Enrique II de Francia. La guerra se prolongó desde 1552 a 1555, sin resultados claros. Aquel sangriento forcejeo terminó por agotar a los dos contendientes. Carlos V y Enrique II llegaron por fin a un acuerdo, la Tregua de Vaucelles (5 de febrero de 1556). Carlos no volvería a tomar las armas. El relevo lo tomaría,más adelante, su hijo Felipe II.

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