26 ago. 2014

NACIMIENTO DE CASTILLA (y III)

En la tercera etapa, que dura otros veinte años, la Reconquista avanza lentamente, llegándose hasta el río Arlanza. Hubo que hacer frente a las expediciones cordobesas, que no estaban dispuestas a ver cómo los cristianos se extendían por estas tierras. En el verano de 882, el príncipe Al-Mundhir recorrió la comarca. Algunos nobles se pusieron a salvo refugiándose en castillos como los de Cellorigo o Pancorvo. Otros lugares, como Castrojeriz y Burgos, que aún no estaban bien fortificados, tuvieron que ser abandonados pasajeramente, ya que al año siguiente Castrojeriz resistió con éxito a los musulmanes. La paz que Alfonso III firmó en el 883 con el emir de Córdoba dio nuevos bríos a la repoblación. La fortaleza de Lara, próxima al Arlanza, quedó flanqueada por una línea de fortalezas que defendán el nuevo avance cristiano: Palenzuela, Torrepadre, Tordomar, Tordueles, Quintanilla del Agua... A partir de aquí hay un parón en los avances, que semeja un acto voluntario del monarca asturiano. Le impulsaba, acaso, la escasez de repobladores, lo que aconsejaba detenerse. Pero esto no satisfizo a los nobles, que deseaban aprovechar las circunstancias para establecer sus propios dominios particulares. Y hubo revueltas, como la de Nuño Fernández, conde de Amaya, dirigida contra el propio monarca.
El último avance de la reconquista castellana hasta alcanzar la línea del Duero se produjo después de la muerte de Alfonso III, en 910. Su hijo, García, que le sucedió en León y Castilla, dio carta blanca a los condes, premiando así la ayud que le habían prestado en la rebelión contra su padre. El asalto hasta las colinas del Duero fue fulgurante. No en balde hacía casi veinte años que este río había sido alcanzado en la zona central, y más de medio siglo que los condes gallegos y portugueses lo habían sobrepasado.
Aunque también llegaron mozárabes a Castilla, su repoblación se hizo, sobre todo, a base de cristianos del norte y principalmente, de vscos. Ya se vio que éstos habían dado a la región el nombre de Vardulia. Los nombres y las palabras vascas abundan en los documentos de la época, como en las glosas emilianenses, y de un modo especial, en la toponimia. Nombres de persona como Velasco, Eita, Jaunti, Scemeno, Balastar...; toponímicos como Exquerra, Zalduendo, Zorraquín, por no citar más que algunos ejemplos, pregonan la importancia de la colonización vasca en Castilla, sobre todo a medida que nos acercamos a la zona oriental.
La presencia mozárabe se hace notar desde el año 900 en lugares más meridionales, a partir de Burgos y Ubierna. Nombres de pueblos como Zafalenes, Azora, Villa Mezquita o Tordomar (Torre de Omar), lo testifican. Incluso algunos monasterios son fecundos por la cultura de los monjes mozárabes (Valeránica). También de la zona más occidental del reino asturiano acuden repobladores, aunque en menor número. Tal procedencia la indican nombres como Gallegos, Bohada, Castro Siero...
Alfonso III murió en Zamora, al regreso de una correría contra los musulmanes, tras tener que sufrir la amargura de la rebeldía de sus propios hijos que, imbuídos ya del principio patrimonial que consideraba al reino como parte del patrimonio familliar, se lo repartieron, quedando Ordoño en Galicia, Fruela en Oviedo y García en Castilla y demás tierras nuevas. Parecía como si el triple impulso de la Reconquista fuera a emanar tres reinos distintos y separados. Pero no fue así por el momento.

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