17 jul. 2014

CHINDASVINTO

Chindasvinto (642-653) es una de las más fuertes personalidades entre los reyes visigodos, que emerge en un momento de crisis para ponérnosla más de manifiesto. El mal endémico con el que el reino se enfrentaba seguían siendo las conspiraciones, que no lograron evitar las repetidas condenas y anatemas de los concilios, a las que en el reinado de Chindasvinto se añadió la del Séptimo Concilio de Toledo. El mismo rey, no obstante ser un inveterado conspirador, decidió adoptar una medida más radical: ordenó la ejecución de cuantos sabía que habían participado en conjuras contra los últimos reyes. Así murieron 200 optimates y 500 mediocres, como ya mencionamos. Parecía como si el rey quisiera librar al Estado de tan terrible enfermedad suprimiendo a los que la llevaban dentro. También condenaba a muerte a quienes recurriesen a poderes extranjeros, incitándolos contra los godos, concediendo a la ley efectos retroactivos hasta el reinado de Chintila. Pero ¿consiguió Chindasvinto su propósito? Hay evidencias de que la aplicación de sus medidas trajo consigo graves problemas, pues daba lugar a acusaciones infundadas y a venganzas particulares, no obstante las penas que, a la vista de estos hechos, hubo de dar el rey contra los falsos acusadores. La Historia nos muestra que, en definitiva, el mal siguió en su forma cada vez más grave, hasta acabar con la existencia misma del reino.
Chiundasvinto fue sucedido por su hijo Recesvinto, que había empezado a reinar en el 649 asociado a su padre por consejo de varios nobles y obispos, entre ellos Braulio de Zaragoza. Un noble, de nombre Froya, se opuso a la asociación de Recesvinto por considerar que era un intento de introducir el sistema de sucesión hereditaria. Froya fue derrotado. La gran importancia de este monarca reside en su obra legislativa, que alcanza su punto culminante con la promulgación del Fuero Juzgo, el cual fundía bajo una sola ley a godos y romanos. Estas reformas obligaron a modificar parte de la organización administrativa para adaptarla a la nueva legislación.

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