11 jun. 2014

LOS VISIGODOS QUE ENTRARON EN HISPANIA

Una idea ya vieja, que afortunadamente tiende a desaparecer, presentaba a los godos como un pueblo indómito y salvaje, amante de su libertad personal y poco menos que inciviles. Su difusión se debe sobre todo a Guizot, el gran historiador y político liberal francés del siglo XIX. Esta imagen bárbara (algún libro tendremos que dedicarle a la auténtica naturaleza de los mal llamados bárbaros), si en alguna medida puede aplicarse al pueblo godo antes de entrar en contacto con el mundo y la cultura romana, no corresponde ciertamente a los que durante los siglos V y VI vinieron a Hispania. Los contactos habidos con Romamientras estuvieron asentados al costado del Imperio, al norte del río Danubio, y sobre todo después que penetraron en el año 378 durante su largo deambular de siglo y medio de una provincia a otra, hicieron de los visigodos uno de los pueblos germánicos más civilizados.
Durante todo ese tiempo sus hábitos económicos se fueron transformando. El nomadismo al que les obligaban las constantes migraciones cesó muy pronto. Lo mismo ocurrió con su dedicación a la ganadería, al principio muy intensa, pero que fue perdiendo terreno en beneficio de la agricultura. Uno de los sistemas de explotación agraria que emplearon fue el de las marcas. Formaban éstas un grupo de vecinos que trabajaban en régimen de explotación común. La tierra cultivable se dividía en lotes, que se sorteaban periódicamente entre ellos para su cultivo. La comunidad era la encargada de dirigirlo y reglamentar las faenas agrícolas, que se hacían muchas veces colectivamente. No siempre se daba este régimen decopropiedad, pero aun en estos casos, cada vecino tenía su casa y su huerto privado (hufe), y casi siempre las parcelas que constituían la marca acabaron por ser propiedad privada del que las cultivaba. Sin embargo, los prados y los bosques, que integraban las propiedades comunales o allmende, siguieron siendo disfrutados por todos los vecinos de la comunidad. Al mismo tiempo que se abandonaba el colectivismo agrario daba las primeras señales de vida el régimen señorial. Se trataba de grandes señores que se valían de sus siervos y colonos para explotar sus propiedades.
También habían experimentado una notable evolución política. Originariamente, su organización había tenido como base la sippe, que agrupaba a todos los parientes agnáticos de una persona. Todos sus miembros formaban una comunidad cuya incumbencia iba mas allá de lo estrictamente familiar, constituyendo una unidad económica, jurídica y, a veces, incluso militar. El poder supremo residía en el padre. Se entra en ella por nacimiento y se deja de pertenecer a la misma por el matrimonio, la expulsión o la separación voluntaria. Si una mujer enviudaba, ella y sus hijos volvían a estar bajo la tutela del sippe. Cuando una mujer era tomada en matrimonio, el marido debía pagar a sus parientes una dote que daba al acto el aspecto de una compra. Parte de este precio lo constituía la morgengabe. Pero el aspecto más importante de esta organización era el convertirse en una comunidad de pleno derecho, cuyo vínculo fundamental era la paz familiar. Nadie entre ellos podía estar enemistado con los demás. La pérdida de la paz de la familia suponía la expulsión automática de la sippe. Por el contrario, si algún miembro era ofendido, la familia estaba obligada a castigar al agresor mediante el recurso de venganza privada, previa declaración de enemistad (faida). Pronto se introdujo la costumbre de que el agresor pudiera comprar su seguridad personal mediante el pago de una cantidad determinada (wergeld), una especie de "fianza" a la familia de la víctima. Estas cantidades, como el resto de los bienes, pertenecen más a la familia que al los individuos. El jefe de ellas sólo es el administrador, y a su muerte se iban transmitiendo de generación en generación. Por eso al principio los testamentos eran del todo innecesarios; pero ya con el Código de Eurico se acmitió su existencia.
Todo ello no es más que una prueba del debilitamiento de la sippe y del consiguiente robustecimiento del Estado visigodo. Las relaciones entre ambos son difíciles de precisar. No puede decirse, desde luego, que aquella sustituyera a éste, pero tampoco puede negarse que en principio, cuando estos pueblos apenas tenían organización política alguna, no corriera a cargo de estas instituciones gentilicias la mayor parte de las atribuciones que luego tendría el Estado.

2 comentarios:

mmhr dijo...

Le felicito por su blog. Es muy interesante y útil para mi trabajo como profesora de Historia.
Respecto a los visigodos, acabo de aprender con su post a verlos de otra manera. Saludos.Mercedes.

FRANCISCO GIJON dijo...

Gracias por su comentario.

Lo cierto es que, aunque yo suelo hablar mucho de los romanos, soy de los que defienden que los bárbaros eran ellos en muchos aspectos. Y en ello estamos, en ver lo que los ojos no nos dejan mirar.

Muy agradecido.