23 abr. 2014

ECONOMIA Y SOCIEDAD EN LA HISPANIA ROMANA III: OBRAS EDILICIAS

Innumerables son los restos de edificios públicos y privados que han llegado hasta nosotros: curias para la administración de jsuticia, basílicas para la contratación de negocios, templos, foros, etc... Entre los edificios destinados a espectáculos destacan los teatros de Clunia Acinipo (Ronda la Vieja, Málaga), Sagunto, Mérida, Segóbriga, Cartagena (en la foto), Málaga y Tarragona, por citar algunos sin atender a si están bien o mal restaurados e intervenidos. Los anfiteatros, construcciones de planta oval que recuerdan a nuestras plazas de toros (de hecho en algunas ciudades se levantaron plazas de toros sobre sus restos - caso de Cartagena), se destinaban especialmente a combates de gladiadores y luchas de fieras. Se conservan los de Itálica y Mérida. Los circos, destinados a las carreras de carros, tenían planta rectangular muy alargada. Entre los mejor conocidos cabe citar los de Calahorra, Sagunto, Mérida y Toledo. Las termas, además de su función higiénica, sirvieron también de lugares de reunión y esparcimiento. Hay restos de baños públicos en Itálica y Mérida. Baños privados en Centcelles, Caldas de Malavella y Lugo. Hay incluso baños, como los de Alange, en Badajoz, que todavía hoy están en uso.
Entre los arcos conmemorativos sobresalen el de Bará (Tarragona), erigido en memoria de L. Licinio Sura, general de Trajano; el de Cabanes (Castellón), el de Medinaceli (Soria) y el original arco cuádruple de Caparra (Cáceres). Variados son los tipos de monumentos funerarios llegados hasta nosotros: urnas cinerarias, necrópolis (Carmona y Belo), torres funerarias (Lloret de Mar y Tarragona), templos funerarios (Fabara, Sádaba, Corbins, Manresa...) y, sobre todo, los curiosos mausoleos de Mérida.
No todos los puertos construidos por los romanos han llegado hasta nosotros, pues la mayoría han sido absorbidos por instalaciones más modernas. No obstante se aprecian todavía los muelles construídos en Ampurias y Sagunto, además del puerto fluvial de Mérida. Del puerto de Brigantium (A Coruña) queda el faro conocido como Torre de Hércules, erigido en tiempos de Trajano, si bien el que se visita actualmente es una restauración del siglo XVIII. Su arquitectofue un tal Cayo Sevio Lupo, que dedicó su obra al dios Marte.
Muchas de estas construcciones suntuarias de carácter público fueron pagadas por aquellas personas que deseaban ganar la adhesión y los votos electorales de sus ciudadanos (pero no con dinero público, como ocurre en la actualidad). Merced a estas prácticas las ciudades se equiparon de cuantas instalaciones no habrían podido costear con fondos públicos, y al mismo tiempo se logró corregir, en cierto grado, las desigualdades económicas del vecindario. El mecenazgo de la burguesía urbana se mostró, pues, en la intensa actividad edilicia de los primeros siglos del Imperio.
Ahora bien, ¿de dónde obtenía sus riquezas aquella opulenta sociedad urbana de la Hispania Romana? En la próxima entrada abordaremos los principales aspectos de su actividad económica para responder, siquiera de forma superficial y sumaria, a la pregunta que nos acabamos de hacer.

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2 comentarios:

B. Miosi dijo...

Interesante como vas introduciendo la arquitectura de la Hispania romana para caer en la parte de la infraestructura. ¿De dónde obtenían dinero los políticos de aquella época para levantar edificaciones tan perdurables? Me queda la curiosidad.

FRANCISCO GIJON dijo...

Hola Blanca,

Gracias por tu elogiosa observación. La respuesta más sencilla seria: "de la agricultura", pues eran todos terratenientes (pero había otras fuentes de ingresos, como veremos). La Hispania Romana era como la España caciquil de finales del siglo XIX y principios del XX en muchos aspectos, únicamente que, en esta última, los votos se compraban directamente y los potentados no se preocupaban más que de sus propios lujos, teniendo a la sociedad agraria en condiciones de servilismo, como ya iremos viendo...

Besos