24 oct. 2013

EL REY CARLOS IV



El primogénito de Carlos III, llamado Felipe, tenía un retraso mental, por lo cual fue excluido del trono, subiendo a él Carlos IV (1788-1808), que era el segundo en la línea sucesoria: su madre fue María Amelia de Sajonia.
Carlos IV contaba cuarenta años cuando subió al trono y era de carácter bondadoso y pacífico, casi rayano con la indolencia. Acaso hubiera sido un buen rey en otra época, pero ocurrieron entonces los sucesos de la Revolución Francesa que conmovieron al mundo entero y provocaron conflictos y guerras en los que España también se vio inmersa.
Al desencadenarse la Revolución, Luis XVI fue hecho prisionero por la Asamblea. Varios príncipes se pusieron de acuerdo para salvar al monarca francés.  Y perteneciente éste a la familia del rey de España, unió Carlos IV sus esfuerzos a los de dichos soberanos para oponerse a los propósitos revolucionarios.
El 16 de enero de 1793, a las siete de la tarde, en la Convención nacional comenzó la votación que debía condenar a muerte al soberano galo.  El ambiente estaba enrarecido por las más exaltadas pasiones políticas.
De pronto, el ministro de Estado francés pidió la palabra para leer una nota de Oscariz, embajador de España, que ofrecía la neutralidad española y su mediación con todas las potencias enemigas de la República si se perdonaba al monarca francés.  Al oír esta proposición rugieron los jacobinos en sus bancos.  Y mientras imponía Robespierre su voz sobre el indescriptible vocerío, Dantón alzó su hercúlea figura y gritando pidió:

-¡Que se declare inmediatamente la guerra a España!

Mientras tanto, las riendas del poder español habían pasado de las manos de Floridablanca y Aranda a las de un personaje funestamente célebre en la historia de España: Manuel Godoy, llamado Príncipe de la Paz.

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