12 jul. 2013

LAS GUERRAS DE CARLOS V CON FRANCIA

Las luchas entre España y Francia, consecuencia de la rivalidad existente entre Carlos I de España y Francisco I de Francia, llenan la historia de la Europa del momento. Las causas de la rivalidad fueron muchas:
-El haber aspirado ambos monarcas al imperio alemán, gastando Francisco I en aquella elección má dinero que nadie.
-El alegar ambos sus derechos sobre el ducado de Milán y sobre Flandes y Borgoña.
-La protección que Francisco I dispensaba a Enrique de Albrit, pretendiente al trono de Navarra.
-La lucha por el predominio de sus respectivas naciones sobre el resto del continente europeo.
-El rey francés veía con temor cómo se cerraba un anillo de posesiones del emperador Carlos.
Cierto es que Carlos I era un soberano mucho más poderoso que el francés, pero lo heterogéneo de sus Estados y los múltiples problemas que tenía que atender, y que contrastaban con el compacto y homogéneo Estado de Francia, situado en el centro de los dominios imperiales, equilibraron en realidad ambos poderes, por lo que las guerras se prolongaron sin una victoria decisiva de ninguno de los contendientes.
Las guerras entre ambos soberanos fueron cuatro, a las que debe añadirse una más entre Carlos I y el nuevo rey francés Enrique II, sucesor de Francisco I, que se paralizó un momento por una tregua al mismo año de la abdicación del emperador, para continuar en los comienzos del reinado de su hijo Felipe II.
Molesto el rey francés Francisco I por la elección imperial y aprovechando la ausencia de Carlos I, invadió España por la frontera de Navarra, apoderándose de Pamplona y llegando hasta Logroño.
Pero en esta ciudad riojana fue batido por las tropas reales, a las que se unieron patrióticamente las milicias de los comuneros vencidos en Villalar, derrotando al monarca francés y obligando a sus tropas a retroceder por los Pirineos.
Vale la pena recordar que en la defensa de la plaza de Pamplona se distinguió y fue herido en una pierna, quedando cojo, cierto oficial de artillería llamado Íñigo López de Recalde. Herida fecunda, pues en las meditaciones de su convalecencia concibió este hombre extraordinario, conocido después como Ignacio de Loyola, la fundación de la Compañía de Jesús.
Carlos I, con fina diplomacia, se atrajo mientras tanto la amistad de su tío, el rey de Inglaterra Enrique VIII, rival suyo también en la elección imperial, y la del Papa León X, así como la de los señores alemanes.

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