16 may. 2013

LOS PAYESES DE REMENSA

La guerra contra el francés de Anjou no tardó en cambiar de aspecto al verse apoyado el rey don juan por los payeses de remensa, capitulando al fin Barcelona, en 1472, y recobrándose los dominios del Rosellón y la Cerdaña, ocupados por los franceses durante la lucha. Los llamados payeses de remensa, palabra derivada delas latinas payenses redemptionis, constituían la clase popular más vejada por los nobles, o sea, eran una especie de parias. Y el rey don Juan, en agradecimiento a la adhesión de estos desgraciados payeses, ennobleció a su jefe Verntallat, haciéndole vizconde.
Pero envalentonados los payeses con la protección del monarca, cometieron desmanes y produjeron desórdenes, que se prolongaron hasta el reinado de Fernando el Católico.
en efecto, fue el príncipe aragonés quien puso término a tal situación con la sentencia arbitral de Guadalupe, por la cual nobles y payeses quedaron sujetos a su omnímoda autoridad, que era el fin perseguido por aquel astuto monarca con su hábil política.
También merece destacarse el sitio puesto por los franceses a Perpiñán, capital del Rosellón, donde el año 1474 se produjo el trágico suceso que dos siglos antes presenció Tarifa. Sucedió que, habiendo caído en poder de los sitiadores un hijo de Juan Blancas, defensor de una de las puertas de la plaza, quisieron obligarle a que se la franqueara con la amenaza de dar muerte a su hijo ante dicha plaza.
El heroico y fiel Juan Blancas dio la misma respuesta que en 1294 había dado Guzmán el Bueno, arrojando también su cuchillo al campo enemigo, donde se consumó igualmente a la vista del infeliz padre el asesinato del infante.
Unos años después, en 1479, bajaba al sepulcro el rey don Juan, a quien la historia da el título de "Grande", a pesar de que la voz general lo acusa de parricida.  Le sucedió en el reino de Navarra su hija predilecta doña Leonor, que falleció a los pocos días de ceñir aquella corona, por la cual llegó tal vez hasta el fratricidio.
Subió al trono su nieto Francisco Febo (1479-1481), y éste transmitió la corona a su hermana Catalina (1481-1512), casada con Juan de Albrit o Labril, con quienes acaba acaban los reyes privativos de Navarra. Efectivamente, estos monarcas fueron destronados por Fernando el Católico, quedando el reino de navarra incorporado al de Castilla.

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