26 mar. 2013

MIGRACIONES MOZÁRABES E INFLUENCIA DEL ARTE CORDOBÉS

Un mozárabe entendido de forma teórica en su estricto significado es cualquiera de los cristianos que, a partir del día siguiente a la consolidación de un poder hegemónico islámico en el territorio en el que vive, conserva su religión.  Las migraciones de mozárabes se producirán en todo momento a lo largo de los siglos VIII hasta el XII, según determinadas circunstancias sociopolíticas de cada época y lugar de la geografía hispanomusulmana.  Como es lógico, la naturaleza del bagaje cultural que puedan transmitir dependerá de la cronología de su viaje migratorio.
Los cristianos que abandonaron el territorio musulmán durante los siglos VIII y gran parte del IX conservarán todavía una gran formación de origen hispanogodo; el arte hispanoanadaluz no ha roto tampoco con esa tradición.  Los que lo hagan después serán grupos más radicalizados e intransigentes con todo lo que signifique cultura islámica.  Durante la larga etapa final del emirato, el enfrentamiento entre celotas cristianos y musulmanes fue una constante que terminó en brutal provocación de los cristianos, que sería cruelmente reprimida.  Fruto de esta situación fue la inmolación voluntaria, propia de personas intransigentes, de un considerable número de mártires cordobeses, intransigencia que no fue comprendida incluso por parte de muchos miembros de la autoridad eclesiástica.
Este tipo de situaciones creó una tremenda radicalización de una minoría, como era ya a fines del siglo IX la población mozárabe , propiciándose su huida de los reinos cristianos.  Entre los refugiados, la mayor trascendencia cultural la ofrecían las comunidades monásticas que huían en bloque.  Se produce ahora un fenómeno curioso que no se suele tener en cuenta, pero que, como veremos, es decisivo.  Las importantes migraciones producidas en estos momentos previos al califato corresponden a gentes que huyen por miedo y con unas posiciones radicales y contestatarias frente a lo que significa la cultura islámica y sus formas emblemáticas.  Estos monjes, al asentarse en un territorio en el que libremente pueden expresar su fe, se muestran más recalcitrantes contra todo lo que pueda representar lo islámico, que las comunidades de cristianos que han vivido siempre libres.
Cuando el arte cordobés alcance la madurez, con formas constructivas y ornamentales de una riqueza sin igual en el Occidente europeo, será a lo largo del siglo X, durante el califato.  Precisamente es entonces cuando cesan las migraciones de mozárabes y lo que permanecen en territorio del califato inician un progresivo proceso de arabización cultural, del que son una excepcional muestra la serie de inscripciones , de delicadísima factura, fechadas entre el 923 y 1002.  Son generalmente epitafios escritos en caracteres latinos o árabes, incluso en ambos, utilizándose como decoración hojitas o formas de lacerías.  En la segunda mitad del siglo un edificio como el de San Millán de la Cogolla presenta un abovedamiento de arcos entrecruzados y un tipo de modillón que se inspiran en fórmulas empleadas en la mezquita de Córdoba, aunque habrá que esperar ya al XI para que empiecen a tener una mayor difusión.

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