31 ene. 2013

PERSECUCIÓN DE LOS MOZÁRABES

Al cruel Al-Hakam I le sucedió Abderramán II (822-852), quien persiguió duramente a los mozárabes, que hasta entonces habían podido celebrar tranquilamente su culto cristiano en los numerosos templos de Al-Ándalus, haciendo sufrir el martirio a muchos de ellos.  Entre las más ilustres víctimas de esta persecución figuran: el monje Isaac, el virtuoso Perfecto, el mercader y las vírgenes flora y maría.  Un historiador denominó a esta persecución: "Era de los mártires de la Iglesia mozárabe española, que resultó purificada con tal persecución.".
Efectivamente, así fue, pues sus consecuencias fueron separar la grey cristiana de algunos malos obispos, contaminados de errores y vicios, y enardecer el ánimo de los mozárabes, algo tibios en la fe por el roce con los "infieles".
Por estas fechas los monarcas árabes comenzaron a percatarse de los problemas que planteaban aquellos núcleos cristianos que, a mitad del siglo VIII, no ofrecían ningún peligro, pero que ahora ya estaban organizados ciertos núcleos cantábricos y pirenaicos tras de los cuales estaba la figura del emperador franco Carlomagno.
Alfonso el Casto, por un lado, los primeros condes catalanes por el otro y en el centro del Pirineo, algún que otro condado, como el de Aragón, que ya aparece a principios del siglo IX, estaban respaldados, unos afectiva y otros moralmente por Carlomagno y por su hijo y sucesor, Luis el Piadoso.
Siglo y pico después de la invasión, los árabes comenzaron a dejar de observar los pactos y capitulaciones que habían firmado sus antepasados.  Por otra parte, los mozárabes se sintieron más unidos frente a los dominadores, y cada vez peor tratados por éstos.  Vino a complicar la situación un tercer factor: los carolingios, desde fines del siglo VIII, brindaban a los españoles la liberación del yugo musulmán y se ofrecían para ello.
Como consecuencia de estos factores se produjo en la España musulmana una reacción mozárabe muy intensa, con un sustrato religioso cristiano muy vigoroso.  Pronto se vio aflorar un claro antagonismo entre musulmanes y cristianos (fenómeno nuevo que no se había producido anteriormente) y cayeron sacrificados los primeros mártires.
A partir de la mitad del siglo IX, un nuevo espíritu de intransigencia se apoderó de los musulmanes, mientras una base de tipo religioso mantendría en adelante el espíritu nacional hispánico.  Los mozárabes pensarán ya sólo en la liberación de sus tierras y mirarán al Norte, a los hermanos que combaten con las armas en la mano y van recuperando palmo a palmo el territorio invadido por los árabes.
Pero si Abderramán II dejó entre los mozárabes un mal recuerdo, entre los suyos dejó una memoria grata, pues fue el creador de la Marina militar en la España árabe, fundando en Sevilla un arsenal, donde hizo construir la primera escuadra que tuvo la morisma española.  Asimismo dotó a Córdoba de empedrados (primera ciudad del mundo que alcanzó tal mejora), de alumbrado público (también fue la primera ciudad que tuvo alumbrado público, formado por grandes lámparas), fuentes de agua potable, baños públicos, escuelas y otras mejoras, tanto materiales como intelectuales.
Abderramán II fue poeta y muy aficionado a la música, pues hizo venir de Oriente al famoso tañedor y cantante Ziriab, que fue el verdadero fundador de la escuela de música arábigo-española.

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