10 ene. 2013

EL REY WITIZA

Al morir Ervigio le sucedió su yerno Egica (687-701), primo de Wamba, el cual pidió al Concilio de Toledo que le levantara los juramentos que había prestado a su suegro con el fin de poder hacer justicia, lo cual equivalía a dar satisfacción al partido de Wamba.  Pero un nuevo problema se terció en la cuestión política del reino, ya de suyo complicada, el de los judíos, a los que se suponía en connivencia con los árabes de la Mauritania para invadir España.  Los hechos demostraron más tarde que tal acusación carecía de todo fundamento.
Egica asoció al trono a su hijo Witiza, asegurando así la sucesión y dándole el reino de Galicia.  Quisiéramos destacar que desde la incorporación del reino suevo al gótico, siempre que algún rey asociaba al trono a su hijo, éste tomaba el título de Rey de los Suevos, semejante al actual Príncipe de Asturias.
En la región gallega hubo una sublevación, promovida por los descendientes de Chindasvinto. El hijo de éste, Teodofredo, fue hecho prisionero y Egica le incapacitó para reinar haciéndole sacar los ojos.
Por estas fechas aparecen en escena dos personajes que jugarán un importante papel en el primer tercio del siglo VIII: Roderico (Rodrigo), hijo de Teodorfredo y último rey godo y Pelayo, el primero de la Reconquista.
Con Teodofredo, ya ciego, viajó a Córdoba su hijo Roderico, situándose éste en el partido opuesto al de Egica.  Por otro lado, en la corte del duque Witiza, en Galicia, vivía Favila (padre de Pelayo), a quien el mencionado duque, pretendiendo a la mujer de Favila, mató de un bastonazo.
A la muerte de su padre, le sucedió Witiza (702-709), que ciñó la corona de toda la nación.
Ciertos historiadores presentan a Witiza como un tirano sensual y le atribuyen actos increíbles.  Otros, sin embargo, le consideran digno de elogio y rechazan como fabulosas o absurdas las tradiciones que se han acumulado en torno a su figura.
Lo cierto es que, entre otras cosas, se afirma que mandó convertir en instrumentos de labranza todas las armas y demoler todas las plazas fuertes que había en el reino.  El padre Mariana afirmó que "el reinado de Witiza fue desbaratado y torpe de todas maneras, señalado principalmente en crueldad, impiedad y menosprecio de las leyes eclesiásticas".
Un cronicón habla así del tal Witiza:
"Bravo y lascivo como caballo y mulo a quien falta el entendimiento, vino a tener muchas mujeres y concubinas".

He aquí un somero listado de acusaciones formuladas contra este rey:

-Que fue un monstruo lujurioso, hasta el punto de autorizar la poligamia entre sus súbditos, sin excepción del clero.
-Que mató a Favila, padre de don Pelayo, para abusar de su esposa.
-Que colocó en la sede metropolitana de Toledo a dos prelados a la vez, Sinderedo y don Opas.
-Que suavizó la dura condición en que habían colocado a los judíos las disposiciones de los Concilios.
-Que negó la obediencia al Papa, prohibiendo a los católicos de España comunicar con Roma.
-Que fue el responsable del atentado que Rodrigo cometió contra el honor de Florinda o La Cava.

Lo que sí parece cierto es que, comprendiendo la difícil situación en que se encontraba, debido a las venganzas tomadas por su padre, Witiza inició su reinado con una gran amnistía, intentando buscar la colaboración de sus enemigos.  A estos fines nombró duque de la Bética a Rodrigo, quien poco antes con Achila, hijo de Witiza, se había sublevado contra el rey.
Durante el reinado de Witiza pasó a primer plano la cuestión norteafricana por el desarrollo del poder islámico en esta región, en donde, al parecer, había jefes autóctonos o de origen bizantino, en relación con ciertos visigodos que les servían de enlaces para facilitarles la invasión de la Península.  Sin duda en estos tratos debieron de andar mezclados los judíos que buscaban la pérdida del reino visigótico español por motivos obvios.  Pero nada grave ocurrió durante el reinado de Witiza. Fue más tarde, cuando ya ocupaba el trono Roderico (o Rodrigo), cuando sobrevino la invasión y el desastre.

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