8 nov. 2012

PALEOLÍTICO SUPERIOR EN AMÉRICA

Este periodo se caracteriza por la identificación de sociedades amerindias que poseyeron un utillaje especializado -puntas de proyectil, principalmente- y  por lo tanto se los tiene por cazadores especializados o superiores.  Estos nuevos grupos deben ser relacionados con los cazadores de mamuts que habitaron en Siberia, con un denso núcleo en la zona del lago Baikal.
Las etapas principales por las que pasaron estos pueblos cazadores pueden sintetizarse en el ejemplo concreto del altiplano de México, cuya secuencia tiene sus apoyos esenciales en las numerosas excavaciones y dataciones de cuevas, abrigos y sitios al aire libre, así como los correspondientes estudios interdisciplinarios llevados a cabo por distintos investigadores.  Sus etapas son las siguientes: 
-Fase Ajuereado (10.000-6.500 a.C.)
-Fase El Riego (6.500-2.300 a.C.)
-Fase Coxcatlán (5.000-3.500 a.C.)
-Fase Abejas (3.500-2.300 a.C.)
Los primeros indicios de una incipiente agricultura (maíz, aguacate, calabaza, alubia) se situarían en esta región en torno al 5.000 a.C. siendo un notable ejemplo de prácticas agrícolas anteriores a cualquier sedentarización.
Hacia el 10.000/8.000 a.C. las grandes masas glaciares habían iniciado su regresión.  La frontera entre las tierras libres de hielo y la masa glaciar discurría al norte de los Grandes Lagos y seguía el valle del río Mackenzie que discurre hacia el océano Ártico.  Cerca de las costas del Pacífico también retrocedía el glaciar de las Montañas Rocosas.  El paso,, pues, por los restos de lo que había sido Beringia y por las islas Aleutianas sin duda se hizo más fácil si bien seguramente implicaba una rudimentaria navegación.  Al propio tiempo el "corredor continental" se hizo mucho más amplio.
Los hábitos culturales de estos cazadores se manifiestan en las áreas de descuartizamiento, en las que abundan los huesos de mamut y de reno-caribú en las zonas más septentrionales, así como de mastodonte en las meridionales (Missouri).  La caza fue tan intensiva que contribuyó a la extinción de los proboscideos.  Cuando esto ocurrió, los cazadores se especializaron en la captura del bisonte.
En Nuevo México se ha hallado el yacimiento epónimo de las puntas de Clovis, elemento esencial de las sociedades de las Grandes Llanuras de los Estados Unidos (ca. 9.500 a.C.).  Se trata de puntas de proyectil más bien pequeñas (6-10 cm) de base algo cóncava, que presentan un ancho surco en el eje longitudinal de las dos caras ("puntas aflautadas").  Estas acanaladuras adelgazan la pieza y la hacen más ligera.  Eran cabezas de lanza o jabalina.
Las puntas de Clovis van asociadas con raspadores, perforadores, buriles, lascas retocadas y otros útiles similares.  Se encuentran por todos los Estados Unidos, aunque son más abundantes en los estados del sur y se supone que penetraron por México.
La etapa siguiente se individualiza por la punta de Folsom, nombre del yacimiento de Nuevo México donde se halló por primera vez en 1926, asociada a huesos de un tipo extinguido de bisonte.  Un poco más pequeña y ancha que la Clovis, parece ser una evolución de ésta, es de retoque más fino y se acentúan los dos péndulos de la base.  Su complejo suele llamarse cultura Lindenmeier y los principales elementos de su industria son raspadores, perforadores, buriles y hojas de cuchillo elaboradas en silex, así como molederas de areniscas y algunos huesos trabajados.  Este complejo se extiende por los estados de Montana, Wyoming, Colorado, Nuevo Méxio y Texas, llegando hasta Canadá (Alberta y Saskatchevan) y con infiltraciones en México.
En unas fechas cercanas al 9.000/7.500 a.C. existen otros tipos de puntas de proyectil bifaciales, menos abundantes, que parecen emparentadas con las Clovis, pero que, en su mayor parte son contemporáneas de las Folsom. Reciben los nombres de Middland, Plainview, Agae, Milnesand y Meserve.  Enraizadas en los tipos de Clovis y Folsom, son los preludios de una complicada evolución que se proseguirá en el tiempo cuyos productos se parecerán cada vez más a las piezas del Neolítico del Viejo Mundo.
Cabe destacar que las puntas de Folsom no parecen haber pasado del norte de México.  En este país, a más característica es la punta de Lerma, en forma de hoja de laurel (como las del Solutrense europeo), retocada por ambas caras y de entre 4 y 8 centímetros de longitud.  Dicha hoja es propia de las fases Ajureado y El Riego.
En las regiones central y nordeste de México vivieron desde fechas muy antiguas unos cazadores especializados en la fauna mayor que también poseían puntas bifaciales, lascas retocadas y otros instrumentos líticos.  Fueron los primeros en utilizar la obsidiana.  Se les ha denominado "cazadores de megafauna" y se remontan al período entre el 15.000 y el 6.500 a.C.

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