12 ago. 2012

SITUACIÓN EN ANDALUCÍA (II)

El motivo de incluir algunos textos de Lojendio es para que el lector se haga idea de la retórica épica con la que los bandos alardeaban de su heroicidad y resistencia ante el enemigo.  Da igual a qué autor elijamos: en ambos frentes había aplaudidores y heraldos que elogiaban las cualidades de aquellos con quienes simpatizaban.  El motivo de elegir la retórica de un bando no es otro que el hecho de que se trata del bando que al final resultará vencedor en la contienda; al fin y al cabo es muy difícil de entender un conflicto como la Guerra Civil española, en el que enemigos tan dispares en cuanto a ideología eran capaces de hacer todos los días un alto el fuego para respetar la hora de la siesta, como ya hemos visto.
El día 7 de agosto llegaba Franco a Sevilla e instalaba su cuartel general en esta ciudad.  En seguida se iniciaron los preparativos para formar la llamada "columna de Madrid", que era la encargada de avanzar al norte para caer sobre la capital; sin embargo, debido a la insuficiencia de efectivos militares que implicaría el desguarnecimiento del campo andaluz, el plan no pudo llevarse a cabo.  Una sola columna salió de Sevilla, formada únicamente por tropas legionarias y de Regulares, que marchaban bajo las órdenes del coronel Juan Yagüe, quien fue sustituido por el general Varela al caer herido después de la conquista de Maqueda; Yagüe retomaría el mando a partir del pueblo de San Martín de Valdeiglesias.
Durante el tiempo que duró su jefatura, tocó al general Varela dirigir las operaciones de la liberación del Alcázar de Toledo. Las tropas que salieron de Sevilla el 2 de agosto se subdividieron en dos columnas, mandadas por el comandante Castejón y por el teniente coronel Asensio.  Las rutas optativas en su avance eran dos: una más directa que, siguiendo la carretera general, atravesaba el desfiladero de Despeñaperros, y otra que, dando un rodeo, seguía el camino Sevilla-Mérida-Talavera de la Reina, para internarse por el valle del río Tajo.  Se escogió la segunda, porque las condiciones estratégicas hacían difícil usar la primera y porque de esta forma se cortaba la salida que los republicanos pudieran tener hacia Portugal; así quedaban encerrador por el oeste.  Posteriormente se subdividieron en tres columnas, cada una de ellas compuesta por una Bandera del Tercio y un Tabor de Regulares y mandadas por los tenientes coroneles Asensio y Tella y por el comandante Castejón.
El avance constituyó una marcha sin retroceso y sin detenciones, y la manera de operar fue la siguiente: de las tres columnas, dos iban en vanguardia, mientras que la tercera permanecía de reserva en la retaguardia, alternando por medio de relevos.  Tanto la ayuda de la aviación como la de los carros de combate fue aumentando conforme se avanzaba en la ruta.
Iniciada la marcha hacia el corazón de las tierras extremeñas, la columna e Castejón expulsó del pueblo de Llenera a los efectivos de la República, que resistieron en el Ayuntamiento; después se unió a la columna de Asensio, que había expulsado también a los de Monasterio, lugar donde se reunieron ambas.  Desde allí se dirigieron a Mérida, donde tenían que unirse con el ejército de Mola, que venía del norte.

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