6 ago. 2012

PRIMEROS PASOS DE LA SEGUNDA REPÚBLICA (III)

Maciá era líder en Cataluña, donde gozaba de gran popularidad y máximo respeto en el país.  Pasadas las elecciones del 12 de abril, proclamó por radio y en catalán el Estado catalán y la República catalana y animó a las otras regiones para formar la federación Ibérica.  Se salía así de las normas del Pacto de San Sebastián, al que, por otra parte, Maciá no había asistido.  El gobierno le comunicó lo ilegal de su postura, pese a lo cual el entusiasta caudillo catalán seguía nombrando gobernadores, alcaldes y otros cargos.  Tres ministros del gobierno provisional, Marcelino Domingo, Fernando de los Ríos y Nicoláu d'Olwer, se desplazaron a Barcelona para recordarle a Maciá la validez del Pacto de San Sebastián y advertirle que la nueva Constitución aún no había sido redactada.  Calmaron su impaciencia prometiendo acelerar los trámites para llegar al plebiscito y al sometimiento del Estatuto de Autonomía en las Cortes.
Pero el exaltado Maciá discurrió aún la forma de nombrar ministros de la Generalitat.  Todavía el gobierno tuvo que enviar sendas notas afirmando que el poder central no podía renunciar a ninguna de sus atribuciones, pero le prometía que las Cortes actuarían con el mínimo retraso posible y el estatuto catalán sería una realidad al cabo de pocos meses.
Quedó así zanjado el pleito entre Maciá y el gobierno de la República con la ayuda inestimable de Luis Companys, quien, desde su puesto de gobernador civil de Barcelona, cooperó lealmente con las autoridades de Madrid.
De manera idéntica se logró salvar la crisis vasca, aplazando toda decisión hasta la reunión de las Cortes Constituyentes.

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