13 ago. 2012

PRIMER SITIO DE MADRID E INTENSIFICACIÓN DE LA AYUDA INTERNACIONAL (II)

En cuanto al aumento de los efectivos humanos, la alta dirección de la guerra, que como hemos visto era estrictamente soviética, decidió incorporar la fuerza de choque que formaban los voluntarios de las Brigadas Internacionales, eligiéndose París como centro organizador y a la región catalana (con posterioridad, Albacete) como base para su entrenamiento. Se abrieron en Francia más de cincuenta oficinas de reclutamiento, convirtiéndose esta operación en un negocio lucrativo para los comunistas franceses, ya que de la prima que el gobierno español pagaba a estos voluntarios, la caja del partido francés descontaba, como gasto de organización, 500 francos por cada recluta.
A pesar del convenio de no-intervención entre las potencias extranjeras, se continuó el envío a España de voluntarios, disfrazándolos con la nacionalización española de cada voluntario en los consulados españoles en Francia. De esta forma, 10.000 hombres de las más diversas nacionalidades cruzaron la frontera pirenaica en los primeros días del mes de noviembre bajo el mando de dos líderes comunistas de renombre: el italiano Togliatti y el francés Marty. Se estima el número de voluntarios en unos 60.000 o 70.000 milicianos.  Vinieron franceses, belgas, comunistas alemanesy antifascistas italianos, ingleses, canadienses, estadounidenses y hasta de Hispanoamérica.  Habiendo actuado por primera vez en Irún y en el frente aragonés, aparecieron el día 8 de noviembre en las líneas de combate de la Ciudad Universitaria.  Sus convicciones políticas y sus estratos sociales eran de lo más variopinto: estudiantes, profesionales, intelectuales, obreros, idealistas puros, criminales fugitivos, miserables hambrientos, vividores que buscaban negocio...  Una gran parte de ellos eran de origen burgués, y venían a España más por motivos personales que políticos.
Se les encuadró en grupos atendiendo a su idioma, cuyos oficiales eran procedentes de cuadros de reserva de distintos países que se habían formado en la gran guerra, y se les destinó como fuerzas de choque, lanzándoles a la lucha en núcleos, sin reparar en el ahorro de vidas, por lo que las bajas fueron enormes.
Todo ello contribuyó a la formación de una leyenda romántica entorno a estos mercenarios extranjeros. Simultáneamente, la Junta de Burgos comenzó a comprar material de guerra (a Alemania, cincuenta aviones, y a Italia, tanques, artillería y cañones antiaéreos).
El 6 de octubre salían los nacionales con dirección a Madrid, alcanzando sus barriadas periféricas el 7 de noviembre.  El 15 llegaban a la Ciudad Universitaria, y e 20, día en que Franco dio la orden de tomar la ciudad, se iniciaba el asedio al casco urbano.
Desde el comienzo de la nueva etapa de la guerra, ésta se polarizó en tres sectores, correspondientes cada uno de ellos a tres importantes carreteras.  Como base, la de Ávila a Toledo, acotada entere esta capital y el pueblo madrileño de San Martín de Valdeiglesias.  Y los dos lados que sobre ella se constituyeron en flancos del ejército que avanzaba estaban formados por las rutas que desde San Martón de Valdeiglesias y desde Toledo convergen hacia Madrid.  Sobre este triángulo, esta etapa de operaciones se puede dividir en tres fases distintas: la primera fue la constitución de esta base de marcha y enlace con las fuerzas que operaba en la sierra de Ávila.  El día 8 se conquistaba San Martín de Valdeiglesias y el 10 se conseguía el enlace.  La segunda fase, que se pudo considerar cumplida el día 7 de noviembre, al llegar las fuerzas nacionales a los barrios de Madrid, fue la del avance convergente de las distintas columnas.  Y la tercera, por fin, la del asalto del casco urbano.  Respecto a la organización de los efectivos que intervinieron en este período de avance, no hubo en realidad variación considerable.  Días antes del asalto de Toledo, toda esta masa de fuerzas que antes constituía una columna expedicionaria en Marruecos pasó a incorporarse al Ejército del Norte, mandado por el general Mola, formando parte del ejército de operaciones de la Séptima Región Militar: Valladolid.  El conjunto de las unidades que operaban actuó a las órdenes directas del general Varela.  Las agrupaciones del flanco izquierdo, cuando se lanzaron en dirección a Madrid después de la ocupación de San Martín de Valdeiglesias, iban comandadas por el general Yagüe.

3 comentarios:

Carlos Manríquez dijo...

Excelente Blog, Francisco. Entretenidísima forma de narrar la historia. No dejes de publicar, eh. Saludos desde Chile.
Carlos

Carlos Manríquez dijo...

Felicitaciones, Francisco. Excelente Blog e intretenidísima la forma que tienes de narrar la historia. No dejes de publicar.
Saludos desde Chile,
Carlos

FRANCISCO GIJON dijo...

Muy amable, Carlos. Se hace lo que se puede. Bienvenido a mis blogs y siéntete como en casa. Un abrazo transoceánico.