4 ago. 2012

POSICIÓN ANARQUISTA ANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Ante la gran conflagración, la C.N.T., a través de sus afiliados y sindicatos, se declaró claramente antibelicista tras el congreso de El Ferrol, y, convencida de que el enfrentamiento en nada había de beneficiar a la clase obrera en sus aspiraciones, propuso una huelga general a todos los obreros de las potencias beligerantes.  Sin embargo, coincidiendo con la postura de la U.G.T., debido a las simpatías manifiestas hacia los aliados por parte de algunos líderes del anarquismo, como Koprotkin, Malato, etc., algún sector del anarquismo español expresó sus simpatías por éstos.
La excelente posición en que se encontró la burguesía española ante la posibilidad de suministrar productos a ambos contendientes y el desarrollo de la industria, sobre todo de la siderometalúrgica, favorecieron el trasvase de la´población agrícola al sector industrial y la posibilidad de explotar mejor los circuitos comerciales interiores, así como de exportar buena parte de la producción, lo que acarreó una lógica alza de precios.  Todos estos factores, al producir unos beneficios extra para los propietarios de mercancías, beneficios que no se utilizaron en ningún caso para la renovación del utillaje, supusieron un empeoramiento del nivel de vida de los obreros y, en definitiva, llevaron a la crisis de 1917, como ya hemos visto con anterioridad.
Sin embargo, esta situación tuvo también signos positivos para el Movimiento Obrero.  En 1916, como protesta contra la carestía de la vida, se pusieron por primera vez de acuerdo las dos grandes centrales sindicales para realizar unas jornadas de agitación nacional, con el fin de llamar la atención del gobierno.

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