11 ago. 2012

ORGANIZACIÓN DEL ALZAMIENTO NACIONAL

En las reuniones que sostuvo Mola en Madrid con los demás generales conjurados se establecieron las normas que se consideraron más convenientes para asegurar el éxito de la empresa.  En primer lugar, se formó una Junta Militar compuesta por el general Sanjurjo, cabeza nominal del Alzamiento y que estaba exiliado en Portugal; el general Franco, jefe militar de las islas Canaria; el general Mola, comandante militar de Navarra; el general Goded, jefe militar de las islas Baleares, y los generales Saliquet, Fanjul, Ponte, Orgaz y Varela, estos últimos en situación de disponibles, mientras que el teniente coronel del Estado Mayor, Galarza, residente en Madrid, era el encargado de transmitir los enlaces.  El proyecto consistía en que Sanjurjo se presentase en España y se hiciese cargo de la sublevación.
El repartimiento de las fuerzas sería de la siguiente forma:  Franco sería el jefe del Ejército de África y pasaría con él al sur de España, mientras que Mola dirigiría el Ejército del Norte; ambos ejércitos, avanzando hacia el centro, tomarían la capital, Madrid, en donde el general Villgas -más tarde reemplazado por el general Fanjul- habría sublevado a la población.  La táctica a seguir era, pues, el avance convergente de los dos ejércitos sobre el núcleo central de España, donde estaba radicado todo el aparato gubernativo, al mismo tiempo que se iban dejando a la espalda posiciones consolidadas y una retaguardia libre del enemigo.
La fecha precisa para comenzar la insurrección sería las cinco de la tarde del viernes en Marruecos, y sería continuada en las veinticuatro horas siguientes por todas las guarniciones de la Península según este programa: en Burgos la llevaría a cabo el general González de Lara; en Zaragoza, el general Cabanellas; en Sevilla, el general Queipo de Llano; en Cádiz, el general Varela; en Malaga, el general Patxot; en Córdoba, el coronel Cascajo; en Valladolid, el general Saliquet mientras que Alicante y Murcia seguirían las directrices marcadas por Valencia.  A última hora el general Goded, que había sido encargado de proclamarse en esta ciudad, fue designado jefe de la sublevación en Barcelona.
Todas estas plazas eran susceptibles de adherirse al Movimiento, excepto Madrid y Barcelona, donde la probabilidad de fracaso se había aceptado de antemano, debido a su gran concentración de masa obrera, de fuerzas policiales y de seguridad, aparte de que no hay que olvidar que el gobierno había desplazado de ellas a todo aquel que le era sospechoso de sedición y había colocado en los puestos de responsabilidad a gente de su confianza.

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