3 ago. 2012

LOS INTELECTUALES DE 1914 (VII)

Los toros merecen un capítulo aparte. Las polémicas en pro o en contra de la fiesta siempre han sido ruidosas. La fiesta, ya en entredicho en la época, no desapareció.  No entraremos aquí en la idoneidad de poner en peligro de extinción la raza del toro de lidia para satisfacer las peticiones de los enconados antitaurinos que exigen su prohibición sin tener en cuenta las consecuencias de sus  fáciles reclamaciones (no es asunto nuestro).  El caso es que, al contrario, en lugar de desaparecer, el número de plazas a principios del siglo XX aumentó (a pesar de las protestas antitaurinas).  A la Escuela Oficial de Tauromaquia, creada en Sevilla en 1830, y a los famosos Pepe-Hillo, Curro Guillén, Pedro Romero, Paquiro, Curro Cúchares, Chiclanero, les sucedieron Lagartijo, Frascuelo, Mazantini, Espartero, Guerra, Reverte y las dinastías de los Bombitas, los Gallos, los Ordóñez, los Bienvenida.  La afición siguió.  Se creó el Montepío de Toreros (1909) y continuaron saliendo figuras: Marcial Lalanda, Domingo Ortega, Manolete...
Gitanismo y flamenquismo han tenido sus exponentes artístico-culturales. El arte del cante flamenco brillaba en el siglo pasado en el Café de Chinitas, en Málaga, y en el de Burrero, en Sevilla.  Salieron figuras de no poca categoría: Antonio Chacón (malagueñas), Cagancho (martinetes), Enrique el Mellizo (fandangos), Manuel Torres (cante puro).  Adquiere el flamenco fama internacional, y pasa al ballet, a partir de Falla, con Antonia Mercé y Vicente Escudero.  El espectáculo floklorista perjudicó y dio una falsa visión de lo flamenco, de lo gitano, de lo andaluz y de lo español.  En estos medios nació la bailarina de fama mundial, Carmen Amaya.
Verbenas, ferias, procesiones... debieran detener también nuestra atención.  Poco a poco fue imponiéndose la práctica de los deportes durante el siglo XIX, hasta crearse en el siglo XX el deporte-espectáculo.  El fútbol ganará la batalla al resto de los deportes; éste es un hecho económico, como lo refleja el historial de los distintos clubes y los millones que manejan.  Como hecho social, la información los ha exaltado. Acuden miles de aficionados a diluirse en la masa, a evadirse de la problemática de la vida moderna y a exacerbarse en la batalla incruenta y oval del gol.
La evolución de la casa, de la comida y de la indumentaria cambiarán gradualmente aspectos tradicionales del país.

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