14 ago. 2012

LIBERACIÓN DE MALLORCA Y MÁLAGA (ITALIANOS) (II)

Franco decidió que la conquista de Málaga se llevase a cabo por elementos italianos.  Aunque se desconoce el número de hombres que tomaron parte en la campaña malagueña, puesto que las informaciones son muy variadas, se pueden establecer las cifras de 15.000 nacionales (entre españoles y Regulares) y de 5.000 a 6.000 italianos, encuadrados también en unidades legionarias.  Desde el punto de vista militar se han de distinguir tres valores distintos en la aportación italiana a los combates españoles.  ante todo destaca el valor de su aviación: bien organizada, con material moderno y un elemento humano de elevada motivación y gran audacia.  Su cooperación fue considerable, sobre todo en aquellos días de tan gran penuria.  La artillería legionaria aportó también un factor importante de gran utilidad en numerosas batallas.  No sólo en aquellas en que protegía los avances de su gente, sino también en campañas de machacamiento tan decisivas en el itinerario general de la lucha, como fueron las de Teruel y el Ebro.  Por último, la infantería.  En términos generales se puede decir que en el curso de la guerra se ha notado una etraordinaria desorientación al medir el valor de la cooperación de la infantería italiana en el ejército nacional.  De un lado, la natural reserva de los medios oficiales sobre los temas de organización militar, y del otro, la desorbitada fantasía de la propaganda adversaria, han prestado ocasión a los juicios más extraños...  No se puede lanzar en bloque un solo juicio de valor sobre esta aportación italiana.  En realidad hubo distintos momentos en su organización.  En gran síntesis se pueden distinguir tres etapas de la actuación legionaria italiana.  La primera duró hasta la crisis de Guadalajara.  Fue el momento más débil.  Los soldados que en un momento llegaron eran gentes de distintas procedencias y sin una gran cohesión entre sí; con oficialidad no profesional y de promoción un tanto improvisada.  Lanzada rápidamente a la lucha, la fácil campaña de Málaga prestó un exceso de confianza a esta tropa y a sus jefes.  Guadalajara fue, en cambio, la advertencia, la llamada a la realidad de la dura guerra española.  La segunda etapa fue coronada por la brillante campaña cántabra. Éste fue el momento de máxima cooperación de voluntarios.  Su cifra llegó a 35.000.  Estuvieron organizados en tres divisiones puras italianas y dos brigadas mixtas de elementos italianos y españoles. En algunos ataques, en la rotura del frente de la Magdalena, en la ocupación del puerto del Escuro, supieron mostrarse estas fuerzas a la altura de las nacionales españolas, por ejemplo, de las Brigadas de Navarra, que en el sector de Reinosa llevaban el peso de la maniobra.  Y en los días sucesivos de aprovechamiento de la victoria inicial en persecución del enemigo, mostraron su organización ágil y rápida para el avance.
Hasta mediados de enero se llevaron a cabo las operaciones de preparación de la campaña, que fue dirigida por el general Queipo de Llano.  Mandaba la tropa el duque de Sevilla, príncipe de la casa de Borbón, que estableció sus líneas formando una curva con los pueblos de Marbella, Ronda, Antequera, Loja y Alhama, curva que fue cerrándose poco a poco hasta estrangular la ciudad.  El avance se hizo con rapidez y enlace de los distintos grupos.  Del 6 al 10 de febrero las tropas de Franco dominaron las colinas que rodeaban a Málaga, mientras que gran parte de la población huía por la carretera hacia Almería.  El día 10 entraron en la ciudad, con el correspondiente júbilo de los partidarios de los vencedores.

1 comentario:

Geppetto dijo...

La batalla de Malaga estaba decidida de antemano.
El General José Eduardo Villalba Rubio, militar desafecto al Frente Popular y que desde el primer momento de la contienda no paro de hacerle rotos al bando republicano mando aviso a Franco diciéndole que no defendería Malaga, como así hizo.
Franco, que necesitaba con urgencia que la CTV de Mussolini ganara algún oropel, que ganara una batalla ya que Italia surtía de material a su bando y no había ganado ni un combate, cosa que tenia irritado al Duce, decidió que los italianos ganaran la batalla d de Malaga.
José Eduardo Villalba, el mando superior de la defensa de Malaga, al que los rojos habían asesinado en Ronda de forma barbara a su hermano Alvaro, se quito de en medio con todo su estado mayor y dejo el campo libre a las tropas nacionales, dejando de paso el incorrupto Brazo de Santa Teresa en una maleta con un mensaje al General Franco, al que conocía de muy antiguo, en el que le decía" Paco aquí te dejo esta reliquia de santa teresa que estos bestias se lo comen".
Por este abandono el General Villalba fue juzgado y poco le falto para ser fusilado.
http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es/