13 ago. 2012

LA GUERRA EN EL VALLE DEL TAJO (I)

Entre agosto y septiembre las milicias republicanas comenzaron las retiradas ante el avance del ejército nacional.  En ocasiones resistían con heroicidad, pero su esfuerzo era inútil.  Las tropas legionarias y Regulares avanzaban impetuosamente, necesitando pocos días para suprimir los reductos de resistencia.  El ejército republicano carecía por completo de oficiales de carrera y de Estado Mayor, y los pocos disponibles eran necesarios en la capital para preparar su defensa cuando el ejército insurgente se presentase a sus puertas.  La improvisación, inexperiencia y falta de preparación del ejército republicano quedaban patentes en todas sus acciones, lo cual sería decisivo en el resultado final de la contienda.
El ejército nacional penetró en la provincia de Cáceres e hizo de Trujillo su centro de operaciones; desde allí se dividió en tres grupos de acción.  Asensio se dirigió a Logrosán, y Castejón a Guadalupe, en donde los nacionales, en número de 5.000 habían sido cercados dentro del monasterio; después de levantar el cerco, ésta quedó como avanzada de cara a los núcleos republicanos de Toledo y Ciudad Real; por último, Tella se dirigió con el tercer grupo hacia Navalmoral de la Mata.
La campaña del valle del Tajo abarcó desde el 23 de agosto, en que se ocupó Navalmoral de la Mata, hasta el 27 de septiembre, en que se liberó el Alcázar de Toledo.  En este período sube al poder Largo Caballero, que forma un gobierno de coalición con participación de republicanos, socialistas y comunistas, mientras que en el norte Mola dirigía la ofensiva contra la ciudad de Irún.
Entre tanto, Franco había trasladado su cuartel general de Sevilla a Cáceres.  Después de haber pasado las sierras de Guadalupe y haber tomado Navalmoral de la Mata, las fuerzas de Yagüe se alinearon en un frente de diez kilómetros y se dividieron en tres grupos, táctica que, como hemos visto, empezaba a ser clásica en el ejército nacional:

-El ala izquierda, con Tella, partió hacia Oropesa y Talavera.
-El ala derecha, con Castejón, hacia Puente del Arzobispo.
-El grupo del centro quedó bajo la dirección de Asensio Cabanilles.

El plan a seguir era el siguiente: partiendo desde un punto o vértice, los dos grupos de los extremos se abrirían formando un ángulo, mientras que el tercero terminaría de completar el triángulo formado por Talavera-Maqueda-Toledo.  Estas tres poblaciones eran, pues, los objetivos inmediatos.
En Talavera se habían concentrado fuerzas de Madrid, con el propósito de contener el avance del ejército de Yagüe.  Asensio rebasó la población y, atacando por el este, cerró la salida hacia Madrid.  Tella avanzó por el centro hacia el aeródromo, en el que fueron capturados dos aparatos enemigos que, a causa de la rapidez del ataque, no habían podido despegar, mientras que Castejón se posesionaba del valle del Tajo.  Fue, pues, una maniobra envolvente.  El ataque final se vio reforzado por las tropas de los comandantes Ben Mizzan y Amador de los Ríos.
Posteriormente se produjo un contraataque a cargo de una considerable masa de tropas enviadas desde la capital, pero fracasó, pese a la inferioridad numérica de los nacionales, por su incompetencia para el combate en campo abierto.  Tras otra maniobra envolvente, los gubernamentales quedaron encerrados y optaron por la desbandada, dejando en el camino abundante material bélico.  Desde este momento, Talavera se convirtió en el centro de operaciones de las tropas que avanzaban hacia Madrid.
Siguiendo la misma táctica, se conquistó Maqueda el 21 de septiembre.  Fue aquí la primera vez que las tropas de Yagüe se encontraron enzarzadas en una batalla en la que el enemigo utilizaba el sistema defensivo de las trincheras, aunque de forma rudimentaria y en un perímetro muy reducido alrededor de la población.
En vez de continuar la conquista de Madrid, Franco se desvió hacia Toledo, ciudad en la que estaban sufriendo un prolongado y angustioso asedio las tropas nacionales encerradas en el Alcázar.
Algunos comentaristas sostienen que si el ejército nacional, después de tomar Maqueda, no se hubiese desviado para liberar Toledo y se hubiese dirigido hacia Madrid, quizá se hubiera conseguido rendirlo, ya que sus defensas no estaban todavía suficientemente preparadas y la ayuda internacional al gobierno de Largo Caballero no habían comenzado a llegar.  Sin embargo, esto es algo que queda en pura hipótesis.
El tomar la ruta de Toledo estuvo justificado por dos causas: el Alcázar se había convertido en un símbolo sentimental para la España nacional, y aquel símbolo debía ser salvado; la otra era que el futuro posible frente de Madrid necesitaba como apoyos laterales la sierra de Ávila y el embudo que forma el Tajo a su paso por las tierras toledanas.

1 comentario:

Geppetto dijo...

Franco, en ningún caso pensó intentar rendir Madrid con las tropas que llevaba, que estaban agotadas y faltas de efectivos y municiones, el Caudillo tuvo que ceder garndes cantidades de municiones y parte de su tropa a Mola, que atascado en Somosierra no tenia como mantener su frente, falto de todo tipo de suministros.
el bando de Franco solo tenia en Talavera unos 5.000 hombres e intentar asaltar la capital de España con semejante tropa era un suicidio, los milicianos eran nos negados en la lucha campo abierto, pero en Madrid la cosa cambiaba y eran muchos cientos de miles de frentepopulistas contra una columna de asalto de poca entidad aunque my ducha en el combate.
El Triunfo moral que le dio salvar el Alcazar compenso.
http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es/