12 ago. 2012

ESTABILIZACIÓN DE LOS FRENTES (II)

El plan que siguió el ejército de Mola en su ofensiva fue el de un avance por ambos flancos para llegar a las alturas del paso, mientras que el grupo central iniciaba un movimiento convergente, en tanto que la aviación, tanto nacional como republicana, barría con su fuego ambas posiciones.  Así se conquistó el paso estratégico el 25 de julio y habiendo pasado los pueblos de Somosierra y Robregordo, se llegó hasta las cercanías de Buitrago.  Sin embargo, el avance se detuvo a cuatro o cinco kilómetros de esta población, sobre las posiciones de Montejo de la Sierra, Prádena del Rincón, Piñuécar, La Serna y Braojos.
Las fuerzas de la plaza de Valladolid que, al mando del coronel Serrador, fueron destinadas por Mola al paso de Guadarrama, partieron de su ciudad el día 21.  En Villacastín se les unieron otras fuerzas, entre ellas el batallón de Transmisiones de El Pardo.  Cuando estaban en San Rafael, recibieron la noticia de que las fuerzas marxistas ocupaban ya el Alto del León en Somosierra.  Serrador volvió a distribuir las fuerzas en un plano de líneas convergentes hacia dicho punto, donde el enemigo luchó valerosamente, parapetado con ventaja en cada uno de los grandes escalones que formaban los recodos de la carretera del puerto.  Mientras que la columna central atraía hacia sí la atención del enemigo, la de los flancos completaba la maniobra.
Después de una lucha heroica cuerpo a cuerpo, se conquistaba la posición a las siete de la tarde del día 22.  Mola dominaba los dos pasos importantes de la sierra madrileña, pero no pudo lanzarse hacia Madrid.  El frente que el Ejército del Norte estableció en estos lugares quedó estabilizado durante los dos años y medio de guerra, a las puertas de la capital.

En lo que se refiere al frente aragonés, al fracasar el Alzamiento en Valencia, las milicias rojas catalanas quedaban disponibles para lanzarse a la conquista de Zaragoza, su hogar espiritual.  El gran contingente de fuerzas que albergaba la populosa Barcelona se lanzó sobre la zona aragonesa, dispuesto a barrer toda la oposición que encontrase a su paso y a llegar hasta Zaragoza en un paseo triunfal, lo mismo que en Madrid, después de la caída del Cuartel de la Montaña, se habían dirigido hacia la sierra madrileña para detener a las tropas de Mola.  Pero al contrario que el otro frente, no encontró en su camino ninguna barrera montañosa que le frenase.  De Barcelona partieron cuatro columnas que se dirigieron hacia el frente:

-La primera, formada por anrquistas de la CNT y socialistas, mandada por Ascaso, marchó por el Norte, por la provincia de Lérida, y se dividió en tres grupos, dirigiéndose cada uno de ellos a Jaca y al Pirineo, a Barbastro -para desde allí lanzarse sobre Huesca- y a Sariñena, para alcanzar la sierra de Alcubierre.
-La segunda, mandada por el anarquista Durruti y por Pérez Farrás, tomó la dirección de Zaragoza, estableciendo su base en el pueblo de Bujaraloz.
-La tercera, mandada por un tal Ortiz, después de reconquistar Caspe y Alcañiz se dividió en dos, dispersándose a derecha e izquierda.
-La cuarta procedía de Valencia y estaba formada por presidiarios y unos 300 guardias civiles, que se pasaron después al bando nacional.  Esta columna no siguió adelante.

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