13 ago. 2012

ESCALADA DE LA AYUDA INTERNACIONAL Y CONTROL DEL COMITÉ DE NO-INTERVENCIÓN

Apenas iniciado el año 1937, se produjo la competencia de las grandes potencias, que comenzaron a enviar ayuda masiva a sus aliados, lo que hizo peligrar el equilibrio a que se había llegado entre ambos bandos, adquiriendo el conflicto perfiles más peligrosos.  Sin embargo, durante los meses de enero y febrero el Comité de No-Intervención, ante el cariz que tomaba la situación, decidió actuar y frenar la escalada.  Se trató en estos dos meses el establecimiento de un sistema de observadores neutrales de tierra y mar, que comprobasen la efectividad de los acuerdos anteriores.
Se propuso, por parte rusa, que las patrullas navales de todos los países firmantes del comité establecieran una vigilancia en las costas, a lo que los países del Eje se opusieron.  Pero el 19 de abril, y tras varios meses de discusión, se llegó a un acuerdo: los países simpatizantes de un bando patrullarían las costas del bando contrario.  Así las republicanas serían patrulladas por las marinas italiana y alemana, mientra que las nacionales lo serían por las marinas francesa y británica.
Este control impidió la ayuda masiva, pero no pudo impedir que cada uno, mediante un acuerdo tácito, ayudase a su aliado.  Los rusos comenzaron a enviar grandes convoyes a la zona republicana a través del Mediterráneo, mientras que Italia se dedicó a hundir los barcos rusos que encontraba en las cercanías de las costas españolas; esto determinó que la ayuda soviética se canalizara en adelante por tierra y aire, a través de la frontera francesa.
El 19 de enero Franco anunció en un discurso su pensamiento político: después de denunciar las equivocaciones que habían llevado a España a la catástrofe, hizo referencia al futuro político y puntualizó las bases ideológicas que le habían llevado a sublevarse y con las que se construiría el nuevo sistema: una tradición heredada a través de siglos, capaz de expresar la verdadera personalidad del pueblo español, en contraposición a las teorías liberales europeas; y una nueva concepción política, la Falange, que aportaría al nuevo Estado en gestación la participación de la clase obrera, encuadrada en los sindicatos nacionales, en el hacer político, social y económico de la nación.
En la zona republicana, el gobierno de Largo Caballero decidió, en un intento de salvar el sistema, dar entrada en el poder a los liberales representantes de la clase media y afianzar su autoridad diluida y rebasada por los acontecimientos del año anterior, de los que habían sido protagonistas las fuerzas militares y populares, tales como los desórdenes y crímenes originados por los partidos en Málaga, que habían conducido a la ciudad al desastre, y el fracaso de la efectividad del ejército y de las milicias populares en la defensa de Madrid.
En cuanto a la actividad bélica, a partir de ahora y hasta el momento de las importantes batallas que marcarían los grandes sucesos finales de la contienda, la guerra adquiere dos formas de acción: contención e la lucha en grandes frentes estabilizados, como el de Madrid, y ofensivas de los nacionales sobre objetivos concretos, como Bilbao, Santander, Málaga...

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