4 ago. 2012

EL CONGRESO DE SANTS

Con las secuelas, todavía muy vivas, de la experiencia que había supuesto la huelga de 1917, y estimulado por la Federación Obrera Regional Andaluza (F.O.R.A.), creada a finales de 1917, se celebró el Congreso de la Federación Catalana en el barrio de Sants.  Asistieron sindicatos que encuadraban a 73.860 afiliados.
El congreso tuvo una importancia extraordinaria, ya que se dedicó preferentemente a buscar unas mejores fórmulas asociativas que hicieran posible luchar con éxito frente al capitalismo, no desde un plano teórico y global, sino desde dentro de las propias estructuras capitalistas.  Es decir, la lucha había que plantearla desde dentro de las empresas y considerando a estas como un todo, olvidándose de los posibes oficios que estuvieran representados en las mismas.
En definitiva, se planteaba pasar de los sindicatos de oficio, válidos para una estructura precapitalista, a los sindicatos únicos que estaban exigiendo la concentración empresarial y la creciente especialización del trabajo.  Sin embargo, y como era de esperar, había representaciones que se negaban a abandonar esquemas en cuya defensa se habían dejado lo mejor de su vida.  A esto se unía el clásico temor a ser dominadas por unos organismos que se colocasen por encima de ellas mismas, es decir, había un mal entendido antiautoritarismo, basado en la clara concepción anarquista de respeto a la libertad, estimada como indivisible.  Como era de esperar, los Sindicatos Únicos se impusieron de ahora en adelante, a la vez que se controlaban más eficazmente la iniciación de las huelgas.  Una vez producidas éstas, abarcarían a toda la empresa, y no sólo a los oficios en litigio.
Este es el momento desbordante de la CNT, que planteó la lucha en el terreno de la absoluta solidaridad entre los obreros, e incluso de la responsabilidad de estos ante la empresa.  De aquí surgió la estructura del Sindicato Único, experiencia afortunada, que no fue comprendida ni aceptada por los patronos.  En el mismo congreso se estudiaron problemas como la necesidad de sindicación de la mujer y la explotación de los niños por las empresas.
Por último, el congreso, con un recuerdo muy próximo de los intentos de colaboración con organizaciones políticas, sentó la premisa de la acción directa: la emancipación del proletariado era única y exclusivamente misión suya.  A su vez, los congresistas mostraron su decisión de colaborar en la unificación de todas las fuerza obreras para mejor coordinar sus acciones.  Sin embargo, se consideró que éste no era todavía el momento oportuno para proceder a la fusión con la UGT.

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