9 ago. 2012

EL BIENIO DE CENTRO-DERECHA 1934-1936 (II)

La agitación social comienza a partir de las elecciones.  El primer gobierno de Lerroux (noviembre de 1933-abril de 1934) se caracterizó por la "amnistía de las derechas": la Ley de Congregaciones fue ignorada; las escuelas de la Iglesia funcionaron con normalidad; en los jurados mixtos fueron nombrados presidentes favorables a los patronos; los salarios agrícolas bajaron ostensiblemente; el clero secular seguiría siendo pagado por el Estado; se devolvían a las órdenes religiosas parte de las propiedades que les habían sido confiscadas...  En la reforma agraria de Azaña se retardaron las ya de por sí lentas medidas del gobierno.  El propio José Antonio Primo de Rivera habla de este proyecto "contrarreformista":

"En este proyecto del señor ministro de Agricultura se dice que la propiedad será pagada a su precio justo de tasación, y se añade que no se podrán dedicar más de 50 millones de pesetas al año a estas operaciones de reforma agraria.  ¿Qué hace falta para reinstalar a la población española sobre el suelo español? ¿Ocho millones de hectáreas, diez millones de hectáreas?  Pues esto, en números redondos, vale unos 8.000 millones de pesetas; a 50 millones al año 160 años en hacer la reforma agraria.  Si decimos esto a los campesinos, tendrán razón para decir que nos burlamos de ellos."

El clima de tensión social se acrecentaba. En diciembre de 1933, un "putsch" comunista libertario estremeció a Aragón y Extremadura.  La CNT, disuelta en principio, siguió inspirando las huelgas.  La situación se agravaba con 600.000 parados.  Largo Caballero calificó al gobierno de traidor a la clase obrera, y optó por la táctica revolucionaria.  Carlos Baráibar y Luis Araquistáin animaban a Largo Caballero a que convirtiera el PSOE en un partido revolucionario, aunque para ello tuviera que enfrentarse con las prestigiosas figuras de su partido: Julián Besteiro e Indalecio Prieto.  Largo Caballero, en su deseo de crear un frente unido de la clase obrera, entabló, sin mucho éxito, conversaciones con el anarquista Ángel Pestaña y con el comunista Joaquín Maurín.
En abril y mayo de 1934 Zaragoza es paralizada por una huelga total de seis semanas.  Esta ciudad era el centro del anarco-sindicalismo, y allí residían los principales dirigentes de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) que, como ya hemos dicho, estaban férreamente organizados y controlaban, desde 1927 a la CNT.  Allí estaban los hermanos Ascaso, Buenaventura Durruti y otros.  Había anarquistas de diversos tipos: pistoleros profesionales, menos convencidos del idealismo anarquista que del gangsterismo, si bien no todos eran españoles.  Había otro grupo formado por idealistas autodidactos, lectores de Bakunin y Tólstoi, místicos pacifistas, vegetarianos, naturistas, ascetas...; tenían una fe ciega en una sociedad pacífica, próspera e igualitaria, que vendría con la implantación del comunismo libertario.  El otro grupo eran peones orgullosos y resistentes al hambre y al maltrato policial, ateos y liberados espiritualmente.
En esta huelga de Zaragoza, Durruti se creó una fama "nacional y legendaria".  Los hermanos Ascaso ya se habían hecho famosos cuando, en 1923, asesinaron al cardenal Soldevila en Zaragoza, por considerarle el polar del clericalismo y la reacción política.
De los 600.000 parados, 400.000 eran campesinos, a quienes se ordenó abandonar las tierra ocupadas temporalmente.  Se habían anulado la expropiación y las leyes de arrendamientos y salarios.  Su situación era miserable.  La Federación Agraria se agitó.  Intentaron llevar a cabo la"huelga de la cosecha" (verano de 1934).  Hubo muertos y centenares de campesinos encarcelados y deportados.  La huelga fracasó, pero no sin dejar un rastro de amargura.

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