11 ago. 2012

DE FEBRERO A JULIO DE 1936 (II)

No cabe duda de que pueden establecerse paralelismos entre la Rusia de 1917 y la España de 1936.  ¿Estaba Azaña asumiendo el papel de Kerensky, mientras Largo Caballero se reservaba el de Lenin? ¿Tenía validez lo anunciado por los comunistas en su periódico "Mundo Obrero" el 18 de febrero de 1936?:

"Debemos seguir el camino de completar la revolución democrático-burguesa hasta que nos lleve a una situación en la que el proletariado y el campesinado asuman la responsabilidad de hacer al pueblo español tan feliz y libre como el soviético por la victoriosa realización del socialismo a través de la dictadura del proletariado."

De una cosa no cabe duda: el gobierno no podía contar con el total apoyo de los socialistas.  El problema que se planteaba el movimiento socialista se basaba en si era lícita o no la participación política en un gobierno burgués. Ello significaba que seguía en pie la pugna entre Prieto y Largo Caballero.
Prieto continuaba dispuesto a colaborar con los republicanos de izquierda, ya que no sin razón él y Azaña habían sido los auténticos creadores del Frente Popular.  Seguían repitiendo argumentos como éstos:

"Si el desmán y el desorden se convirtieran en un sistema perenne, por ahí no se va al socialismo, por ahí tampoco se va a la consolidación de una república democrática, que yo creo nos interesa; ni se va al comunismo.  Se va a una anarquía completamente desesperada que ni siquiera está dentro del ideario libertario.  Se va a un desorden económico que puede acabar con el país."

Prieto temía mucho la baza que pudiera jugar la extrema derecha, y por eso consideraba que la unión con la República y con las clases medias sería un éxito para todos, y sobre todo para el partido obrero, cuyo poder sería indestructible.
Largo Caballero, asesorado por Álvarez del Vayo y Araquistáin, se oponía a lanzar al movimiento socialista por las vías reformistas de antaño.  Su desilusión ante los resultados de los primeros años republicanos le impulsaba a tomar el poder una vez que los republicanos se hubieran desmoronado.  Para Largo Caballero las alianzas electorales sólo tuvieron un carácter temporal; ahora no le interesaba la colaboración de los progresistas republicanos, sino la de los anarco-sindicalistas y comunistas.  Consecuente con ello, animaría a los trabajadores para que asumieran las funciones del Estado.  Declaraciones de este tipo se pueden leer en los periódicos "El Obrero de la Tierra" y en "Claridad", órgano fundado por Largo Caballero, al no conseguir el control del consejo de redacción de "El Socialista".

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