21 jul. 2012

LOS TRANSPORTES (II)

En las comunidades marítimas la flota de vapor desplazó a la velera, a pesar de que esta última experimentó un resurgimiento excepcional durante los años de la Primera Guerra Mundial.  A lo largo de esta misma guerra, las compañías navieras, apoyadas en el pabellón de la neutralidad, hicieron grandes negocios y se amplió el tonelaje, superando la flota de vapores, e 1922, el millón de toneladas.  De la misma forma que el ferrocarril había desplazado a la diligencia, también el buque de vapor va a conocer un peligroso competidor: el buque de motor diésel, que en 1929 contaba con 230.000 toneladas.
También de los felices años veinte arranca el proceso de la aviación comercial española.  En 1930 las principales líneas (Madrid-Barcelona, Barcelona-Mallorca) transportaron unos 5.000 viajeros y unas 7.000 toneladas de mercancías  Se aumentan los desplazamientos colectivos de las grandes ciudades: tranvía eléctrico, "metro", bicicleta, motocicleta, etcétera.
La Guerra Civil fue un duro contratiempo para los transportes: destrucción, desgaste del material, difiultad de sustitución, etc.  El ferrocarril fue el que más sufrió durante el conflicto.  Todas las compañías quedaron fusionadas en 1941 (nacimiento de la R.E.N.F.E.).  Los estrangulamientos fueron algo crónico hasta 1953, en que comenzaron a modernizarse los servicios.  El parque de automóviles salió destartalado de la guerra.  baste decir que antes de 1936 se matriculaban en España unos 25.000 vehículos anuales y entre 1935 y 1950 la media cayó hasta 7.000 unidades.  El panorama de pocos y viejos coches empezó a cambiar en la década de los cincuenta.  Lo mismo ocurría con las deficientes carreteras, aviación comercial y flota mercante.
De todas formas, en todos los sectores de los transportes se advirtió el envejecimiento, desgaste y necesidad de una profunda renovación estructural.

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