16 jul. 2012

LOS PROBLEMAS AGRARIOS A INICIOS DEL SIGLO XX (III)

Analizar la estructura social del sur de España es indispensable para comprender la tensa situación existente.  Desasosiego campesino, reforma agraria de la segunda República, la Dictadura...  no se pueden entender sin un previo bosquejo de las relaciones de propiedad.  Así que empezaremos por la oligarquía rural.
Después de la desamortizaciones del siglo XIX, las tierras que quedaron en manos de los municipios fueron pequeñas extensiones (7,7% en el sur).
Por otra parte, las propiedades que continuaban en manos de la Iglesia, hacia 1930, no representaban más del 1% de la superficie nacional.  La desamortización había sido eficaz, y si la Iglesia se oponía al proyecto de reforma agraria de la República era por razones distintas a la necesidad de proteger sus propias y exiguas tierras.
La nobleza había recibido un duro golpe (aunque la desamortización no tocó sus propiedades) al verse atacada por la prohibición de hacer uso del mayorazgo (1811).  A partir de entonces, las fincas de la nobleza podían ser vendidas y ocupadas en pago de deudas.  Sin embargo, estas pérdidas se vieron compensadas por las nuevas adquisiciones, y todavía, además, las leyes de la herencia permitían al principal heredero quedarse con las tres cuartas partes de las tierras familiares.
En resumen, a pesar de las tendencias favorables a la reducción de las propiedades rústicas de la nobleza, hacia 1933, se puede decir que la aristocracia continuaba siendo una importante clase terrateniente. Y la mayoría delos nobles que poseían tierras eran gigantescos terratenientes, como lo demuestran los 99 grandes de España, quienes, al proclamarse la segunda República, eran propietarios de 581.361 hectáreas:

-Duque de Medinaceli: 79.146 hectáreas.
-Duque de Peñaranda: 51.015 hectáreas.
-Duque de Vistahermosa: 47.203 hectáreas.
-Duque de Alba: 34.454 hectáreas.
-Marqués de la Romana: 29.096 hectáreas.
-Marqués de Comillas: 23.719 hectáreas.
-Duque de Fernán Núñez: 17.732 hectáreas.
-Duque de Arión: 17.666 hectáreas.
-Duque del Infantado: 17.171 hectáreas.
-Conde de Romanones: 15.171 hectáras.
-Otros 89 propietarios: 248.987 hectáreas.
Total: 581.361 hectáreas.

Por término medio cada uno de éstos era propietario de 5.872 hectáreas, aunque muchos superlatifundistas tenían propiedades muy superiores a los que se mencionan.  Pero estos 99 grandes no eran todos los nobles.  Una estimación razonable de las propiedades de la nobleza de todo el país daría una cifra aproximada de 1.300.000 hectáreas de tierra labrada, es decir, alrededor del 6% delos 21 millones de hectáreas que normalmente se cultivaban.
Ahora  bien, ni los municipios ni la Iglesia, ni los nobles eran predominantes.  La inmensa mayoría dela tierra en poder de los grandes propietarios pertenecía a individuos sin ningún título nobiliario.  Nos estamos refiriendo a la burguesía terrateniente, que fue adquiriendo, mediante compras inteligentes y ventajosos enlaces matrimoniales, una importancia local comparable a la que antaño estaba reservada a la aristocracia.  Muchas localidades enteras pasaron a ser feudos personales de estas familias burguesas.  Los Cano de Zorita poseían el 28% de las 19.988 hectáreas del área municipal de Ocaña, los Silva Soria y otros tres propietarios burgueses poseían el 59% de las 8.792 hectáreas del municipio; en el pueblo cacereño deHerreruela, tres propietario poseían el 78% de las 11.368 hectáreas; cinco propietarios de Membrio tenían el 70% de las 20.870 hectáreas del municipio; un propietario poseía la totalidad del pueblo de Barciene y una tercera parte del municipio de Geriudote (2.097 habitantes), así como una octava parte del  municipio de Novés (2.023 habitantes), etc...

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