25 jul. 2012

LA ESCISIÓN DE LOS PARTIDOS TRADICIONALES (II)

A Eduardo Dato no le cupo otro remedio que romper con su jefe, por considerar deber superior ponerse al servicio de la Corona que al de Maura.  Decididamente, la postura de Dato aceptando el poder era más firme que la de Maura negándose a tomarlo.  En Maura a partir de 1913, se acentuaban sus contradicciones íntimas y su liberalismo democrático (maurismo), ingenuo y petulante de la "revolución desde arriba", se trocaba en un obstáculo para toda evolución progresiva.  Pesó decisivamente con un lastre en los años que siguieron, apostrofando a Dato con el injusto epíteto de "oportunismo". y manteniendo contra liberales y demócratas una condena inapelable.
El 27 de octubre de 1913 formó Dato su primer gobierno.  Era don Eduardo un conservador desde siempre, en cuyo partido había hecho buena carrera: diputado, subsecretario, ministro y presidente del Congreso.  Carecía de las brillantes cualidades de Canalejas o Maura, y pasó con frecuencia por un hombre gris, oscurecido aún más por la propaganda del "maurismo".  Era un hombre cortés, generoso, moderado antes que ambicioso y oportunista.  De todas formas era un apolítico que siempre se resistió a tratar los problemas esenciales, prefiriendo las cuestiones concretas.  Abierto a los temas sociales, económicos, internacionales y jurídicos, era, por otra parte, un freno al dinamismo de la vida española.  Éstas son las razones de por qué se le ha clasificado como un político de segunda fila.  Dos puntos positivos suelen señalarse en la gestión de Dato: impuso con rapidez, acierto y tenacidad la neutralidad española en la Primera Guerra Mundial que acababa de estallar.  Toda la opinión pública, no obstante, se encuadró en aliadófila o germanófila, provocando una violenta fermentación interior de la vida española.  La guerra, aparte de una colosal alteración económica, supuso también para España una división de los espíritus y una profunda transformación moral.
El otro punto es la preocupación de Dato por los problemas sociales, o, mejor dicho, por los problemas laborales.  Fue una forma muy indirecta de hacer frente a la aguda crisis social.  Anteponía la ley a toda violencia, y, tendiendo a evitar la lucha de clases, quería establecer la vida industrial basada en la armonía de capital y trabajo.  Dato había sido la segunda figura bajo la jefatura de Maura y participaba de la teoría maurista de la "revolución desde arriba", sólo que antes de llegar a ella debían arreglarse los problemas concretos del mundo laboral.  Aparte de las leyes laborales, será el fundador del Instituto Nacional de Previsión y el creador del primer Ministerio de Trabajo.

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