22 jul. 2012

LA CRISIS DE LA RESTAURACIÓN

La segunda gran etapa de la Restauración va desde la muerte de Cánovas y el desastre ultramarino hasta 1917, fecha en que el orden constitucional de 1876 entra en una crisis aguda.  En este período, el sistema canovista de la monarquía parlamentaria, basado en el turno pacífico de dos partidos gubernamentales, entra en descomposición, al tiempo que se configuran políticamente las fuerzas sociales del país.
La subida al trono de Alfonso XIII en 1902 no altera el sistema político de la Restauración y la Regencia, por lo que se conservan las mismas estructuras, aunque entrarán en una paulatina descomposición, que desembocará en la crisis de 1917.
En este lapso de tiempo el aumento de producción es importante en la minería, siderurgia, industria de producción de energía eléctrica, etc.  Sólo la crisis de 1903 a 1907, consecuencia de la pérdida de los mercados coloniales, dificulta este desarrollo.
La crisis industrial y los bajos salarios provocan una fuerte tensión social, con numerosas huelgas: 575 en el quinquenio 1905 a 1909, en las que participan 76.672 trabajadores; de estas 575 huelga, 253 se resolvieron por autoridad y el resto por gestión de patronos y sociedades; a su vez, de las 575 huelgas, 396 fueron por cuestiones de salario, jornada, condiciones de trabajo... y las demás las motivaron los despidos y la asociación, esto es, la solidaridad obrera.  Ante estas huelgas, los dos grupos proletarios españoles tomaron distintas posturas:
Los anarquistas defendían que la huelga general era el arma más apropiada para la revolución social; por eso procuraban ampliar la extensión de los conflictos, aunque no dispusieran de la organización ni de los medios suficientes.
En cambio, los socialistas no creían en la posibilidad de una huelga general, sino que pensaban en la toma de poder, pacífica o insurrecional, como forma revolucionaria.  Únicamente admitían la huelga general como arma para conseguir alguna reivindicación política; por ello trataban de limitar las huelgas a las que pudieran triunfar, o al menos conseguir una transacción ventajosa.
Ante esta crisis de partidos políticos y ante estas fuerzas nuevas que combaten el sistema desde fuera, trataremos de ver cómo las enfrentan y cómo reaccionan el partido conservador y el partido liberal.

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