22 jul. 2012

ALFONSO XIII, PARTIDOS POLÍTICOS Y LAS ÉLITES (VI)

Vinculados a las élites que formaban los gobiernos estaban los diputados, producto de la actividad oligárquica basada en el caciquismo.  Los diputados "encasillados" eran los esquejes del sistema de partidos turnantes o mejor de gobiernos-caciques (hasta Maura se prestaba a irregularidades electorales).  Los diputados que formaban el Parlamento eran algo viciado de antemano, merced a ese "ruralismo político" que no creía en la Democracia (o no la sabía fingir mejor).  El núcleo de los 300-350 diputados era siempre muy similar, por lo que es fácil darnos una idea de la posición social de sus protagonistas.  Un año cualquiera formaban el parlamento 195 abogados, 53 propietarios, 11 industriales, 22 militares, 6 marinos, 18 ingenieros, 12 periodistas, 4 médicos, 3 escritores... y un obrero.  La nobleza estaba representada por 7 duques, 41 marqueses, 27 condes, 3 barones y 2 vizcondes.  Sus profesiones eran casi siempre las castrenses o la judicatura y su principal fuente de ingresos la renta de la tierra.
Estaba claro que las élites acaparaban el Gobierno, el Parlamento, la administración, los partidos políticos y todo lo relativo al sistema.  Los grupos monopolizaban el dominio económico del país (banca, industrias estratégicas, agricultura), intervenían en política y eran diputados o senadores, como lo refleja una larga lista con nombres como los de Luis de Ussía (marqués de Aldama), Fernando M. Ibarra, Arteche, marqués de Ibarra, Gamazo, Zubiría, Godó, marqués de Comillas, marqués de Vega de Anzó, Girona, marqués de Fontalba, marqués de Aledo, Chávarri, Luca de Tena, Arresti...  Seguro que algunos de estos apellidos todavía nos suenan en la España actual.
La alianza de la propiedad agraria y la nobleza con la clase empresarial y la burguesía se acentúa, y cada vez  estarán más abiertas las puertas de la aristocracia a los magnates de la banca, de la siderurgia, de las minas, de las construcciones...
Por otra parte, la nobleza y el gran capital ascendente de la alta burguesía se interpretan en las empresas ferroviarias, bancos, etc.  El otro aspecto es que los prohombres de la gran banca, siderurgia, construcciones navales, minas... van a ser ennoblecidos y los consejos de administración de las empresas verán en sus sillones a titulados nobles capitalistas.  Entre todos forman una retícula complicada y poderosa.
En muchos casos resulta difícil saber si la elevación al plano de "élite" del poder parte de una razón económica, de ciertos vínculos de nobleza o de la función de "gran mandatario"; probablemente de varias a la vez.  Es el caso que, cada vez más, los oligarcas participaban en la política y los profesionales de la política entraban en la categoría de oligarcas económicos y de personas que ostentaban pergaminos de nobleza.
Parlamentarios, hombres de gobierno, grupos oligárquicos formaban un todo homogéneo.  Cuando el diputado socialista Besteiro (los diputados socialistas eran votados en Madrid, Barcelona y Valencia) trate de declarar incompatibles el cargo de funcionario del Estado con el desempeño de cargos en consejos administrativos de empresas y compañías, la proposición será rechazada.
La ideología de estas élites y de estos gobernantes aparece reflejada en este párrafo de Raimundo Fernandez Villaverde:

"Las desigualdades sociales son necesarias y salvadoras, son como las desigualdades de la naturaleza, a las cuales debe ésta su desenvolvimiento y su vida".

También Cánovas del Castillo y otros muchos se expresaba de forma tan palmaria:

"La propiedad no significa, después de todo, en el mundo, más que el derecho de las superioridades humanas; y en la lucha que se ha entablado entre la superioridad natural, entre la desigualdad natural, tal como Dios la creó, y la inferioridad que Dios también ha creado, en esa lucha triunfará Dios y triunfará la superioridad sobre la inferioridad".

Así pues podemos afirmar que los partidos políticos no eran "partidos de masas", sino simples estructuras caciquiles.  Ahora bien, hay unas "élites" encargadas de hecho de decidir en cada momento las cuestiones que afectan a la vida de la comunidad; pero estas élites no están suspendidas en el espacio sin ningún ligamen; proceden de algo, viven en un medio, reciben estas o aquellas influencias y presiones, y a fin de cuentas, cuando la decisión se toma en situación conflictiva -las más de las veces-, inciden siempre en beneficio de alguien.
Esto supondría hablar de los grupos de presión, de las élites de orientación y de las decisiones y conflictos de poder.
Tendríamos que apuntar la presión que ejercían los sindicatos U.G.T. y C.N.T., las repercusiones en el país y en los gobernantes de la Institución Libre de Enseñanza, de la "Revista de Occidente", de Costa, Galdós, Picavea, Unamuno, Ortega y Gasset, etc..., de la participación de intelectuales en la actividad de partidos políticos y de otros grupos de presión vocacionales.

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