22 jul. 2012

EL TURNO CONSERVADOR: SILVELA, MAURA, VILLAVERDE (I)

Silvela y Maura, regeneradores y conservadores, tienen muchas afinidades.  Ambos serán jefes de gobierno en la primera década del siglo XX.  Ambos tienen una postura ante el sistema en vigor: rechazan las insinceras elecciones y el caciquismo y quieren poner en contacto a los políticos con el pueblo, desechando la farsa electoral y a los partidos parasitarios de la vida política del país.
La solución para todo esto era la "revolución desde arriba".  Ambos son personas de elevada moral que cubría su vida particular y pública, y su devoto catolicismo hacía que Silvela llevara su gabinete a misa y que Maura dejara de fumar si su examen de conciencia diario revelaba alguna falta.  Conciben ambos el regeneracionismo como un afán de autenticidad, como una "dignificación de la política", pero no como una modernización de la sociedad.  Silvela, en su programa social, no iba más allá del seguro de accidentes de trabajo, y tanto él como Maura querían resolver el problema catalán reforzando la administración local.  Se asemejaban también en su empeño de reafirmación de la Iglesia en la sociedad española y en despertar en el ciudadano medio el sentido de sus responsabilidades cívicas.  En 1902-1903, Maura y Silvela presidieron unas elecciones limpias, que dieron el triunfo en Madrid, Barcelona y Valencia a los republicanos.
Silvela fue jefe del gobierno de marzo de 1899 a octubre de 1900, y de diciembre de 1902 a julio de 1903. Cuando llega a la jefatura del gobierno posee todas las cualidades de un político perfecto: inteligencia, ciencia, experiencia, pluma, palabra y prestigio (hizo fama de buen abogado y buena boda) Sin embargo, era un hombre que ya antes de 1868 tenía una arraigada desconfianza en la vitalidad del país; su hipocondría política y su pesimismo le llevaron a desahuciar a una España "sin pulso".
Cuando ocurrió el desastre de 1898, los gobernantes liberales, que estaban en el poder, se desprestigiaron.  Ello acarreó el mando de los conservadores, quienes apuntaron a Silvela, jefe de los "regeneradores".  Formaban en este gabinete el propio Silvela, que se quedó con la cartera de Estado; Pidal, con la de Instrucción Pública para reformar la Segunda Enseñanza; Villaverde, con la de Hacienda para liquidar las consecuencias financieras del desastre; Dato atendió las reformas sociales, y Polavieja y Durán ocuparon las carteras de Guerra y Gracia y Justicia, como exponentes de las aspiraciones regionalistas catalanas.
El ensayo de regeneración partió de Polavieja, uno de los generales del desastre, lúcido captador del problema de Cuba y regenerador ideal para la burguesía conservadora.  El "general cristiano" atacaba a los políticos civiles, que sustituían "la reforma práctica por la política de a abstracción", enajenándose a la "masa neutra".  Tanto este regeneracionismo como el de Silvela se estrellaron contra el viejo sistema. La otra persona fuerte del gabinete fue Raimundo Fernández Villaverde, encargado del reajuste hacendístico y de liquidar el aspecto financiero del hundimiento colonial; era necesario salvar el bochorno de una moneda depreciada y reconocer una deuda nacional cuya financiación consumía el 60% del presupuesto nacional.  Villaverde tuvo éxito en reducir la deuda y en su lucha contra la inflación de la posguerra; pero si esta medida deflacionista salvó la peseta y mantuvo los precios nivelados fue a costa de suponer que España era un país próspero y no era necesario favorecer el desarrollo estimulando y modernizando una economía atrasada con la inversión estatal.  Además, su insistencia en reducir el presupuesto militar hizo que Polavieja dimitiera al no poder llevar a cabo sus planes de reestructuración del ejército; para completar el cuadro, los contribuyentes catalanes se declararon en huelga, debido a las exigencias fiscales del ministro de Hacienda.  Ello llevó a pedir la dimisión al otro ministro catalán, Durán y Bas, quien era el representante del regionalismo catalán.  Como consecuencia de esto, Durán escribiría: "Nunca nos entenderemos".

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