25 jul. 2012

LA CRISIS DE 1917 (y IV)

¿Provocó el gobierno la huelga revolucionaria para dar batalla, derrotar y dictar las condiciones a un Movimiento Obrero que estaba llegando a la cresta de su propia ola? ¿O fue la fe ciega en la revolución lo que lanzó a la huelga a los españoles?  ¿Qué habría pasado si los socialistas y los sindicalistas hubiesen sabido o hubiesen podido resistir la provocación de las campañas ferroviarias y del gobierno que las apoyaba?  Los jefes socialistas Saborit, Anguiano, Besteiro y Largo Caballero iban a la cárcel. Lerroux y Maciá lograron huir.
Achacar a los dirigentes obreros el haber traicionado el movimiento político que podía sumar estamentos y clases, sumiéndolo en un conflicto social de lucha de clases, quizá sea un error por no tener en cuenta los factores antes apuntados, el proceso de descomposición iniciado en 1909 y el divorcio entre las oligarquías monopolizadoras del poder y una gran parte de la sociedad española.  Nos cabe también preguntar: de haber vencido el movimiento político encabezado por el financista Cambó ¿como se hubieran soldado los estamentos y las clases? o ¿en qué medida hubieran sido satisfechas las exigencias de Pablo Iglesias? o ¿cómo hubiera resuelto Cambó y su Lliga las reivindicaciones sindicales?  De una cosa estamos seguros: Cambó no se mostró mayormente preocupado por los problemas sociales, ya que éstos se resolverían (y son sus palabra) "mediante un alto nivel de empleo, la secuela natural de los negocios florecientes".
De todas formas, es de tener en cuenta que tanto los regionalistas como los socialistas atribuirán la iniciativa de huelga a una provocación de sectores interesados en romper el frente reformista.
Destaquemos ahora otra conclusión de la crisis de 1917:los tradicionales partidos políticos estaban atomizados; se acabó el turno pacífico; ya no habrá gobiernos de gestión, sino de concentración, englobando personalidades de tendencias similares o incluso diversas.  Los partidos conservador y liberal se han escindido en grupillos, en bandas de matiz personalista.  El mecanismo político creado por Cánovas en el siglo XIX se hizo inviable, inservible y esto fue sin duda porque Cánovas había marginado unas fuerzas sociales que ahora están irrumpiendo con fuerza.  Es sintomático que en 1917 brote una triple revolución: mesocracia militar de las Juntas de Defensa, burguesía de la Asamblea de Parlamentarios de Barcelona, cohesionada por la Lliga, y proletariado consolidado, encuadrado y dirigido por el socialismo de la U.G.T y el anarquismo de la C.N.T.
El régimen aún durará cinco años, pero la confusión aumenta y Alfonso XIII sobrevive en medio de crecientes dificultades.

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